Inmigrantes de más de 30 países con sus respectivas banderas nacionales han participado esta tarde en la misa que ha presidido el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, en la iglesia de Santa Catalina con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado.

En la misa, en la que han concelebrado quince sacerdotes, el purpurado ha exhortado a “seguir la llamada del Señor que nos invita a la hermandad y a la unidad con los hermanos que sufren” y ha asegurado que “quien busca libertad, comprensión, amor y felicidad las encuentra siempre en Dios”.

Además ha alentado también a los fieles cristianos de Valencia a seguir, ante los emigrantes y refugiados, el ejemplo de los papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, así como de la madre Teresa de Calcuta. “Son personas cuyas palabras y gestos son presencia de la verdad de Dios y son testigos excepcionales de esta verdad”, ha subrayado el purpurado.

Durante la celebración, se ha leído en público el testimonio de una familia siria refugiada en Valencia formada por un matrimonio y dos hijos. Además, durante el ofertorio se ha entregado entre las ofrendas, un crucifijo envuelto en una alambrada para simbolizar la situación que viven los inmigrantes subsaharianos, así como un estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Tras la celebración de la eucaristía que ha sido organizada por el Programa Diocesano de Pastoral con Inmigrantes, ha tenido lugar una degustación de chocolate caliente entre todos los participantes.

El Programa Diocesano de Pastoral con Inmigrantes desarrolla diversos servicios de apoyo y acompañamiento y atiende pastoralmente a los inmigrantes, a través de grupos de fe formados por personas de diferentes nacionalidades en las parroquias.
VLC Noticias | Redacción