Amazon ha convertido a Jeff Bezos en el hombre más rico del mundo. Sin embargo, no cree que sea su proyecto central. “Cada año que pasa me convenzo más de que Blue Origin, la empresa espacial, es el trabajo más importante que hago”, dijo en una entrevista con Mathias Döpfner, el CEO del grupo alemán Axel Springer. “Y por eso hay un plan completo para Blue Origin”.

La compañía actualmente prueba un pequeño cohete reusable—el mismo concepto que aplica Space X, de Elon Musk, otro millonario de la tecnología que apuesta por el espacio—, New Shepard, para viajes turísticos que espera comenzar a fines de 2018 o comienzos de 2019. Y construye uno más grande, New Glenn, para poner satélites en órbita y transportar humanos a partir de 2020.

Bezos quiere fundar una nueva era de actividad económica en el espacio: “Creo que sacaremos toda la industria pesada de la Tierra, y que la Tierra quedará como zona residencial y para industria liviana. Será, básicamente, un planeta muy hermoso. Hemos enviado sondas robóticas a todos los planetas de este sistema solar, y créeme, este es el mejor”.

—¿Realmente dirías que el comercio electrónico, la nube, los medios, todo eso es menos importante que el proyecto espacial? —le preguntó Döpfner.

—Sí, y te diré por qué.

Bezos le explicó que el espacio lo apasiona desde que era un niño, pero que la razón por la cual lleva adelante Blue Origin es la crisis energética que haría que los tataranietos de sus tataranietos —no mucho más allá en el futuro— vivieran en una civilización estancada por el control del consumo de energía.

“Disfrutamos de una civilización dinámica de crecimiento y cambio”, dijo, sobre el presente. “Pensemos en qué la alimenta. No tenemos límites energéticos”. El cuerpo humano, como simple animal, tiene un consumo metabólico de 100 Watts. “Tu energía, tu cuerpo, es lo mismo que un bombillo de 100 Watts. Somos increíblemente eficientes. Tu cerebro representa unos 60 Watts del total”, ilustró. Pero el consumo del hombre en la sociedad es, en promedio, en un país desarrollado, de 11.000 Watts.

“Y va en aumento”, advirtió. “Durante un siglo o más nuestro uso de energía como civilización se ha estado agravando a un pequeño por ciento anual”, agregó.

Para cubrir ese aumento, en un periodo de pocas generaciones habría que tener la superficie entera del planeta cubierta con paneles solares. “Esa es la verdadera crisis de energía, y va a suceder pronto. Y cuando digo ‘pronto’, quiero decir en unos pocos cientos de años más. No tenemos mucho tiempo”, insistió Bezos.

Una opción es ir hacia el estancamiento con un consumo de energía limitado. Pero dado que actualmente se trabaja en el uso eficiente de la energía y el consumo siguió creciendo, le pareció una opción irrazonable: “Consideremos entonces el escenario en el que salimos al sistema solar”. Allí puede vivir un billón de humanos, estimó el fundador de Amazon. “Y si tuviéramos un billón de humanos tendríamos mil Einsteins y mil Mozarts y recursos ilimitados a todos los efectos, y energía solar ilimitada a todos los efectos.Ese es el mundo en el que quiero que vivan los tataranietos de mis tataranietos”.

Sintetizó Bezos: “Básicamente, los humanos necesitarán más energía. Y hay más en el espacio”.

—¿Cuándo puedo comprar el primer pasaje para un pequeño tour por el espacio? —le preguntó Döpfner, en alusión al primer proyecto de Blue Origin, New Shepard.

—Todavía no vendemos pasajes, pero podemos abordar humanos en el primer vehículo turístico hacia el fin de este año o el comienzo del año próximo. Estamos muy cerca. Estamos construyendo un gran vehículo orbital. Hemos estado trabajando en eso durante más de cinco años. Volará por primera vez en 2020. La clave es que sea reusable. Esta civilización de la que hablo se siente cómoda viviendo y trabajando en el espacio, y tiene millones de personas y luego miles de millones de personas y luego finalmente un billón de personas en el espacio. Eso no se puede hacer con vehículos espaciales que se usan una vez y se tiran. Es una forma ridícula, costosa, de ir al espacio.

Los cohetes que actualmente utiliza Musk en SpaceX, Falcon 9 y Falcon Heavy, son, precisamente, reusables. Pero si bien sirven para reducir el costo de poner satélites en órbita, no alcanzan para la función de llevar gente a Marte, cosa que el dueño de Tesla espera hacer a comienzos de la década de 2020 en un vehículo más grande, que construye en este momento.