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Crónicas del barro escritas en la adolescencia
El 25 de mayo de 2025, Valencia.
“Mi tía gritaba porque mi tío se había quedado afuera. Vivimos cerca del barranco y, por eso, la calle se llenó rápidamente. Al final, mi tío logró llegar a casa. Esa noche la pasamos completamente sin luz. Nos angustiamos al ver los coches moverse. Luego observamos a un hombre que quedó atrapado en su coche, el cual fue embestido por una camioneta, dejándolo hundido debajo del puente. Después de eso, el silencio nos envolvió”. Así lo relata Melany, una adolescente que sobrevivió y fue testigo de una de las catástrofes naturales más devastadoras del siglo XXI.
“Estaba muy asustada aquella tarde y mi madre me llamó, ya que ella estaba en casa con mis hermanos. Recibía constantemente llamadas de familiares y amigos. Cuando logré llegar al otro lado de la calle desde la horchatería Paco, que está cerca de mi casa, el agua me cubría hasta la cintura. Entonces, mi vecino Kike me llamó y me dijo que intentaría recogerme para llevarme a casa, pero no pudo hacerlo porque la corriente era tan fuerte que hubiera arrastrado a los coches. Como el agua casi me llegaba a los hombros, decidí entrar a un edificio cuya puerta estaba rota por la fuerza del agua. Primero me quedé en el portal esperando a que el agua bajara para poder ir a casa. Sin embargo, la planta baja se inundó, así que decidí subir y tocar el timbre de varios vecinos para buscar refugio. Nadie me abrió, así que pasé la noche en las escaleras”. Estas son las palabras de Noor Chekkor. Melany y Noor son alumnas del IES Berenguer Dalmau de Catarroja. Ambas relatan sus experiencias en ‘Dana’ (Barlin), un libro publicado el pasado 21 de mayo, cuya recaudación financiará la reconstrucción de la biblioteca del instituto.
En ‘Dana’ también participan Aitana Casañ, Carmen Anaya, Miquel García San Antonio, Aitana Bermejo, Alba Herrero Pons, Jorge, Paula Cosín, Lucía Ballester, Daniela F. R y S. T. Los relatos se dividen en cuatro secciones: Hasta que llega el agua, La tarde-noche del 29, Al día siguiente de la tragedia y Días después de la dana. Todos estos textos reflejan “una lección de madurez de los jóvenes”, señala Abili Jurado, profesor del Berenguer Dalmau y coordinador del proyecto. La huella del 29-O sigue siendo visible en Catarroja y en gran parte de la zona cero, pero los jóvenes, según Jurado, “desean vivir, están centrados en el presente y buscan dejar atrás el pasado”. Ellos, los testigos de 16 años, han dejado sus testimonios en ‘Dana’, narrando sus crónicas del barro.