Juan Jarque, destacado investigador y pionero como el primer gitano en alcanzar un doctorado en Historia Contemporánea en la Universidad Jaume I de Castellón, defiende en su tesis la necesidad de un sistema educativo que fomente la integración y respete la identidad de cada pueblo, con el fin de combatir el “antigitanismo”. Según Jarque, aunque los gitanos llevan seis siglos en España, persisten estereotipos negativos fundamentados en un conocimiento insuficiente o erróneo sobre esta comunidad. Propone un enfoque educativo que promueva la inclusión y el respeto a los valores culturales diversos para aumentar la participación gitana en la sociedad.
En un comunicado de la Universidad Jaume I, se informa que Jarque ha defendido su tesis titulada “Gitanos en Castellón de la Plana. Avecindamiento forzoso, control y desigualdad (1739-1978)” bajo la dirección de la doctora Imilcy Balboa Navarro. Este trabajo ofrece una reconstrucción inédita de la historia de las familias gitanas en Castellón, reflejando un patrón de rechazo y discriminación a nivel peninsular, con períodos de peregrinación, asentamientos y persecuciones.
Jarque señala que la percepción actual de la sociedad española sobre los gitanos es similar a la que reflejaron Sebastián de Covarrubias en 1611 y la RAE en 1734, donde se describía a los gitanos como “gente perdida, vagabunda, engañadora y ladrona”. Aunque la definición ha permanecido en las ediciones del diccionario de la RAE, recientemente se reconoció el uso ofensivo del término ‘trapacero’.
El investigador rechaza la validez de algunos estereotipos, como el del carácter nómada, explicando que los desplazamientos de los gitanos en Europa se debieron a conflictos bélicos, razones económicas o peregrinaciones. Datos del Secretariado General Gitano de 1978 indicaban que el nomadismo no superaba el 5%.
Jarque destaca la diversidad dentro del pueblo gitano español, que se ha visto condicionado por clasificaciones oficiales basadas en el estilo de vida y comportamiento social más que en la etnia.
Para enfrentar el “antigitanismo” y la “desafección” de los gitanos hacia la sociedad, propone un sistema educativo que integre la historia del pueblo gitano en la de España y que preserve la identidad cultural de cada etnia, fomentando el intercambio en un contexto cultural, político y social común.
Además, Jarque insta al pueblo gitano a participar activamente en la vida social y política para superar la baja representación y participación electoral. Valora las iniciativas del Secretariado General Gitano y los matrimonios mixtos como factores que mejoran la imagen de la etnia y prolongan el desarrollo educativo.
A pesar de la situación actual, Jarque se muestra optimista con la ‘Estrategia Nacional para la Igualdad, Inclusión y Participación del Pueblo Gitano 2021-2030’, que busca mejorar la percepción social y la participación activa de los gitanos.
Su investigación tenía dos objetivos: narrar la historia de los gitanos en Castellón desde 1739 hasta la entrada en vigor de la Constitución en 1978, y analizar las causas de la discriminación persistente tras seiscientos años de presencia en España, especialmente después de que los gitanos adquirieron los mismos derechos que el resto de ciudadanos hace 46 años.
España celebra en 2025 el 600 aniversario de la llegada del pueblo gitano a la península. La declaración del Consejo de Ministros resalta su contribución a la historia, cultura y lengua, además de reconocer la “deuda histórica” debido a la persistente desigualdad y normativa antigitana a lo largo del tiempo, según informa la Universidad Jaume I.