



HISTORIA DE VALENCIA · EL CABANYAL
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La Casa de la Pesca del Bou: el mosaico de 1919 que recuerda cuando los bueyes sacaban las barcas del mar
Una fachada de la calle del Mediterráneo conserva la imagen de una actividad que marcó la vida de generaciones de pescadores valencianos: la varada de embarcaciones con ayuda de animales de tiro.
Redacción Valencia Noticias · 23 de octubre de 2026
En El Cabanyal existen fachadas que son auténticos documentos históricos. En el número 37 de la calle del Mediterráneo, un mosaico cerámico representa a dos bueyes arrastrando una barca mientras varios hombres colaboran en la maniobra. La inscripción «Año 1919» recuerda una época en la que el trabajo marinero comenzaba y terminaba directamente en la playa.
La escena forma parte del modernismo popular de los poblados marítimos de Valencia. Los azulejos no solo embellecían las casas: también podían expresar la identidad de sus propietarios y la importancia de los oficios vinculados al mar.
El catálogo municipal atribuye presumiblemente a 1919 la vivienda y el mosaico. La protección se refiere al elemento catalogado.
La escena: dos bueyes, una barca y varios pescadores
La composición muestra a los animales tirando de una embarcación mediante un aparejo. Varios hombres intervienen para orientar el movimiento y ayudar a sacar la barca del agua. Los detalles de la vestimenta, la embarcación y la costa convierten el panel en un testimonio visual de la organización del trabajo.
Es una representación artística, no una fotografía literal de una maniobra concreta. Pero permite comprender una práctica real que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de las playas valencianas.
¿Qué era la pesca del bou?
La pesca del bou era una modalidad tradicional de arrastre en la que dos embarcaciones podían trabajar conjuntamente remolcando una red. Era una técnica diferente de la varada, la operación de sacar las barcas del agua. Los bueyes representados en la fachada no arrastraban las redes por el fondo marino: aportaban fuerza para mover las embarcaciones sobre la arena.
Las barcas de madera podían resultar demasiado pesadas para ser trasladadas únicamente por los pescadores. El oleaje y la pendiente de la playa añadían dificultad a la tarea. Los animales de tiro, guiados por trabajadores experimentados, permitían completar la operación.
Esquema general: las maniobras variaban según las embarcaciones y las condiciones del mar.
Sorolla también pintó a los bueyes de las playas valencianas
Joaquín Sorolla inmortalizó este mundo en obras como La vuelta de la pesca y Sol de la tarde. En sus pinturas, la presencia de hombres, animales y embarcaciones refleja el esfuerzo físico que exigía una actividad que hoy puede resultar difícil de imaginar.
La Casa de la Pesca del Bou no es la Casa dels Bous
Hay una confusión frecuente que conviene aclarar. La vivienda de la calle del Mediterráneo conserva el mosaico histórico. La Casa dels Bous era, en cambio, una instalación destinada a albergar los animales utilizados para sacar las barcas del agua.
La sociedad Marina Auxiliante, fundada en 1873, impulsó servicios compartidos para la comunidad pesquera. Los bueyes necesitaban cuidados, alimentación y espacios donde permanecer. El cuidador de los animales, conocido como bouero, desempeñaba un papel esencial en esta organización.
Redes, hornos, hielo y lonjas: la industria del Cabanyal
La pesca necesitaba una infraestructura mucho más amplia que las propias barcas. Había que reparar aparejos, teñir redes, conservar las capturas y organizar su venta. En los espacios de los tintoreros se utilizaban hornos y calderas para tratar las fibras naturales de las redes. No eran hornos de pan, sino instalaciones ligadas al mantenimiento del material pesquero.
Una técnica discutida desde el siglo XVIII
La pesca del bou estuvo sometida a restricciones por sus efectos sobre los recursos pesqueros. Bajo Felipe V se dictó una prohibición en 1723, aunque después hubo autorizaciones excepcionales. Un estudio histórico sobre las sociedades pesqueras del Cabanyal recoge que en 1786 existían 32 embarcaciones organizadas en 16 parejas dedicadas a esta actividad.
Estas cifras históricas no representan la flota existente en 1919.
La llegada de los motores cambió la playa
La mecanización de las embarcaciones, la transformación de las infraestructuras portuarias y la evolución de los sistemas de pesca modificaron progresivamente la vida marinera. El cambio no fue instantáneo: durante años convivieron prácticas antiguas y nuevas tecnologías.
Por eso no puede afirmarse que los bueyes dejaran de utilizarse inmediatamente después de 1919. La fecha del mosaico señala un momento histórico, pero no determina el final exacto de la actividad representada.
El valor patrimonial de una fachada
El catálogo municipal protege el mosaico por su interés artístico y documental. Las fichas patrimoniales han señalado pérdidas de teselas y otras alteraciones en determinadas zonas. Estas observaciones corresponden al momento en que se documentó el elemento y no sustituyen una inspección actual de su estado.
Una memoria que sigue viva en las calles
La Casa de la Pesca del Bou recuerda que el patrimonio de Valencia también se encuentra en las viviendas de los trabajadores, en las instalaciones de los oficios y en los objetos que hablan de la vida cotidiana. Mientras los grandes monumentos cuentan la historia institucional de una ciudad, estas fachadas conservan la memoria de quienes la sostuvieron con su trabajo.
Más de un siglo después de la fecha inscrita en el mosaico, la escena de los bueyes y la barca sigue recordando una Valencia en la que la playa era también un lugar de esfuerzo, cooperación y supervivencia.
Fuentes y documentación
Ayuntamiento de Valencia: Catálogo de protecciones del Cabanyal-Canyamelar, ficha del mosaico de la Pesca del Bou, referencia C-13.
Patrimonio marítimo: Documentación histórica sobre la Casa dels Bous, la Marina Auxiliante y las instalaciones pesqueras del Cabanyal.
Contexto histórico: Estudios sobre las sociedades pesqueras del Cabanyal y la evolución de la pesca del bou.
Arte: Joaquín Sorolla, La vuelta de la pesca y Sol de la tarde.







