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La casa modernista que se construye en pleno siglo XXI: el sorprendente universo azul de Juanma Gavara en Nules
En una calle de Nules, una vivienda contemporánea recupera la exuberancia del modernismo con una fachada de escamas cerámicas, balcones que evocan embarcaciones y símbolos dedicados a Santiago Apóstol y la Virgen María. Su creador trabaja en el proyecto desde 2008.
Redacción Valencia Noticias | Patrimonio y arquitectura | 23 de octubre de 2026
Una fachada azul turquesa, dos ventanas enmarcadas por mosaicos religiosos y un balcón de hierro que parece moverse como una ola. La imagen podría confundirse con una vivienda modernista de comienzos del siglo XX. Sin embargo, esta obra pertenece a nuestra época.
La Casa Juanma Gavara, situada en la calle Sant Jaume de Nules, es una interpretación personal del modernismo histórico que combina artesanía, simbolismo religioso y materiales contemporáneos.
Su creador es Juanma Gavara, artista, diseñador y docente vinculado también a la divulgación del patrimonio arquitectónico local.
Según la documentación publicada por el especialista Valentí Pons, Gavara es propietario de la vivienda, concibe sus detalles y participa activamente en su construcción desde 2008.
| 2008Inicio del proyectoDiseño y construcción | NulesMunicipioCastellón |
| Sant JaumeCalleUbicación de la vivienda | SquamaCerámicaTonos Indigo y Emerald |
Un modernismo que no pertenece al pasado
El modernismo valenciano floreció especialmente entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Sus edificios se caracterizaban por las líneas curvas, los motivos vegetales, la cerámica policromada, los trabajos de forja y la integración de arquitectura y artes decorativas.
La vivienda de Nules recupera ese lenguaje, pero no pretende ser un edificio centenario. Su singularidad reside en demostrar que una estética histórica puede reinterpretarse mediante un proceso creativo contemporáneo.
El investigador Valentí Pons considera que la concepción global de la vivienda, su abundancia ornamental y la atención a cada detalle la aproximan especialmente al espíritu del modernismo clásico.
En lugar de ocultar el trabajo artesanal, la fachada lo convierte en protagonista. Las piezas cerámicas generan reflejos cambiantes y el hierro dibuja curvas que se prolongan visualmente hacia los mosaicos.
Una fachada que cuenta la vida de Santiago Apóstol
El programa iconográfico está dedicado a Santiago Apóstol. Según la explicación que Gavara facilitó al investigador Valentí Pons, la narración alude a su relación con el mar, a su viaje legendario hacia tierras gallegas y a sus encuentros con la Virgen María.
Esta interpretación se manifiesta en la distribución de los colores, los símbolos florales y la composición del balcón.
No estamos ante una acumulación casual de adornos: cada elemento contribuye a construir una narración religiosa.
Las escamas de cerámica: un mar que cambia de color
Uno de los rasgos más llamativos del edificio es el revestimiento de pequeñas piezas cerámicas que recuerdan las escamas de los peces.
La firma Natucer, fabricante de la colección Squama, confirma que en este proyecto se utilizan las tonalidades Indigo y Emerald.
Su disposición crea un degradado que evoca el paso del mar a la tierra y el movimiento de las olas.
La elección no es meramente cromática. En la interpretación del proyecto, el recorrido desde el azul hacia el verde remite simbólicamente al viaje entre Judea y Galicia a través del mar.
La fachada funciona así como una especie de mapa poético.
La cerámica también conecta la casa con una tradición material profundamente arraigada en Castellón y Valencia. En este caso, una colección contemporánea se utiliza para producir un efecto visual asociado a la arquitectura ornamental de hace más de un siglo.
El balcón es una barca, no solamente una barandilla
La forja del balcón constituye el centro expresivo de la fachada.
Sus curvas se extienden como si dibujaran el contorno de una embarcación. En el eje central aparece una forma vegetal vertical identificada en la explicación del autor como la palma del martirio de Santiago.
Los hierros incluyen referencias a la letra M de María y dos flores de lirio que recuerdan los encuentros de la Virgen con el apóstol.
La composición mezcla tres niveles simbólicos: un objeto marino, un símbolo de martirio y una evocación mariana.
La fotografía permite apreciar cómo el diseño evita la repetición geométrica habitual de los balcones convencionales. Las líneas se entrecruzan y generan una sensación de movimiento que dialoga con las escamas cerámicas del fondo.
Los dos rostros de María: la luna y el sol
Entre los detalles más originales se encuentran las dos representaciones femeninas del balcón.
Según la explicación recogida por Valentí Pons, simbolizan dos maneras de representar a la Virgen: una asociada a la belleza de la luna, con los ojos cerrados, y otra al resplandor del sol, con los ojos abiertos.
El contraste incorpora una lectura espiritual que puede pasar desapercibida a quien solo observa la fachada desde la calle.
También aparecen rosas relacionadas con María, reforzando la presencia de un programa iconográfico coherente.
Gaudí, Eusebi Arnau y Domènech i Montaner como referencias
El proyecto dialoga con distintas fuentes del modernismo.
Valentí Pons recoge influencias de las formas de Antoni Gaudí, de la escultura de Eusebi Arnau y del lenguaje arquitectónico de Lluís Domènech i Montaner en el Palau de la Música Catalana.
La relación con Gaudí se percibe en el tratamiento orgánico de los volúmenes y en la voluntad de convertir la construcción en un conjunto artístico.
La referencia a la escultura modernista aparece en los motivos figurativos y en la integración de la ornamentación dentro de la propia composición arquitectónica.
Esto no convierte a la vivienda en una obra de Gaudí ni implica una reproducción literal de un edificio concreto. Es una creación actual que selecciona y reinterpreta recursos de diferentes maestros.
El valor del trabajo lento frente a la construcción estandarizada
La documentación disponible describe un proceso iniciado en 2008 y desarrollado detalle a detalle.
Ese ritmo de trabajo contrasta con la ejecución habitual de muchas viviendas actuales, donde predominan soluciones seriadas y acabados industriales.
En la Casa Juanma Gavara, el diseño no parece limitarse a una decisión inicial de fachada. Cada pieza, desde los azulejos hasta las formas de hierro, participa en un conjunto concebido con intención artística.
No se han encontrado datos públicos suficientemente sólidos sobre el presupuesto total, el número de horas de trabajo, la superficie edificada o la identidad de todos los artesanos participantes.
Atribuir cifras o nombres sin documentación desvirtuaría el valor de la investigación.
Nules y la memoria de su arquitectura modernista
El interés por esta casa adquiere una dimensión mayor cuando se observa el patrimonio arquitectónico de Nules.
La localidad conserva ejemplos históricos vinculados al crecimiento económico y a la arquitectura residencial de las primeras décadas del siglo XX.
En abril de 2026, la posible demolición de la Casa Bigorra, un edificio modernista de la calle Mayor, abrió un debate patrimonial en el municipio.
Juanma Gavara intervino públicamente como conocedor del patrimonio arquitectónico, subrayando el valor simbólico de aquellas construcciones.
Se trata de otro inmueble, distinto de su proyecto contemporáneo de la calle Sant Jaume.
La coincidencia resulta reveladora: mientras algunas viviendas históricas afrontan dificultades de conservación, una obra reciente recupera deliberadamente el lenguaje decorativo de aquella época.
Cronología de una obra contemporánea
Comienza el proceso de diseño y construcción de la vivienda, según la explicación recogida por Valentí Pons.
La firma Natucer difunde el proyecto y destaca la utilización de su colección cerámica Squama.
Valentí Pons publica un análisis del edificio con explicaciones atribuidas a su creador sobre la simbología de la fachada.
La vivienda continúa despertando interés entre aficionados y divulgadores del modernismo. No se ha verificado una fecha de finalización integral.
Una casa que obliga a mirar hacia arriba
La Casa Juanma Gavara plantea una reflexión sobre la arquitectura contemporánea y la relación entre los edificios y quienes los contemplan.
Frente a las fachadas concebidas únicamente como cerramientos, esta vivienda recupera la idea de la arquitectura como una forma de expresión artística.
El espectador descubre primero el color azul, después las formas del balcón y finalmente los detalles religiosos y vegetales.
La obra exige una observación pausada. Cada elemento puede interpretarse individualmente, pero todos forman parte de una composición mayor.
También demuestra que la recuperación de técnicas decorativas tradicionales no tiene por qué limitarse a la restauración de edificios antiguos.
La artesanía puede participar en la creación de una arquitectura nueva y aportar identidad a espacios urbanos actuales.
El modernismo valenciano sigue vivo en Nules
Más de un siglo después del esplendor del modernismo, una vivienda de Nules demuestra que sus formas, materiales y principios artísticos siguen siendo capaces de inspirar nuevos proyectos.
La cerámica azul, las curvas de hierro, los mosaicos y las representaciones religiosas convierten la Casa Juanma Gavara en una obra singular dentro del panorama arquitectónico contemporáneo de Castellón.
Pero su interés va más allá de la espectacularidad de la fachada.
El edificio plantea una manera de entender la construcción en la que el tiempo dedicado a los detalles, el simbolismo y el trabajo artesanal adquieren una importancia fundamental.
La Casa Juanma Gavara




