17 de diciembre de 2025
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La Ciudad de las Ciencias, pilar central del turismo en Valencia

La Ciudad de las Artes y las Ciencias, motor del turismo en Valencia

La emblemática Ciudad de las Artes y las Ciencias, ubicada en la avenida López Piñero, se erige como un centro cultural y de ocio que ha transformado el perfil de Valencia, similar a la relevancia que tuvo la demolición de la antigua muralla cristiana o la creación del jardín del Turia. Este nombre honra al doctor una figura fundamental en la historia de la medicina y la ciencia en España, quien propuso la creación de un parque científico, una “ciudad” dedicada a la investigación y la ciencia. Aunque el proyecto final difiere del borrador de finales de los años 80, se reconoció su influencia nombrando la avenida en su honor. Fallecido en 2010, su legado perdura en la dirección del complejo.

La evolución de la Ciudad de las Ciencias presenta dos hitos importantes. Primero, la Generalitat encomendó al arquitecto valenciano Santiago Calatrava el diseño de los edificios, destacándose en aquel entonces una torre de telecomunicaciones de 327 metros que nunca se concretó más allá de sus cimientos. El segundo hito fue el cambio de gobierno en 1995, lo cual, junto a las nuevas tendencias de comunicación por satélite, enterró el proyecto inicial. Paradójicamente, los cimientos de aquella torre ahora sustentan el Palau de les Arts.

El desarrollo del complejo, desde el puente del Reino hasta casi las vías del tren que salen del túnel de Serrería, comenzó con la apertura de L’Hemisfèric el 16 de abril de 1998. Le siguieron el Museo de las Ciencias el 13 de noviembre de 2000 y L’Umbracle. L’Oceanogràfic, una de las inversiones más importantes, se inauguró el 14 de febrero de 2003, y el Palau de les Arts inició su programación dos años después. El Ágora se completó en noviembre de 2009, mientras que el puente de l’Assut de l’Or, considerado por Calatrava como el “eje” del complejo, se abrió al tráfico el 11 de diciembre de 2008.

De una zona degradada dominada por fábricas y vertederos, Valencia pasó a tener una nueva centralidad gracias a este complejo, que vendió 3,5 millones de entradas el año pasado, marcando un récord histórico y reforzando la posición de la Comunitat como destino turístico. El prestigioso arquitecto de Benimàmet, conocido por su estilo neofuturista y su ausencia en la lista de galardonados con el Premio Pritzker, ha dejado su sello personal en este lugar emblemático.

Sin embargo, el desarrollo del complejo no fue fácil. Según la Sindicatura de Comptes, el presupuesto inicial de aproximadamente 300 millones de euros se disparó a 1.282 millones debido a múltiples rediseños y cambios en el proyecto original. Un ejemplo de ello son las escaleras de evacuación añadidas al Museo de las Ciencias, no previstas inicialmente.

Este incremento de costes generó un amplio debate público sobre la inversión, cuestionando los honorarios de 94 millones de euros que recibió Calatrava por su labor. A pesar de las críticas, el éxito turístico obtenido en Valencia justifica la ambiciosa inversión.

Algunos de los problemas más significativos fueron el Ágora, cuyo coste duplicó al previsto, y los rascacielos propuestos en el Camino de las Moreras, nunca construidos debido a la falta de financiación. La Generalitat finalmente destinó 4,6 millones de euros para completar el Ágora en 2017, que fue cedido a la Fundación La Caixa, la cual invirtió otros 19 millones para convertirlo en CaixaForum.

Santiago Grisolía, discípulo de Severo Ochoa y destacado bioquímico premiado con el Príncipe de Asturias, fue el impulsor del contenido científico del complejo y parte del consejo asesor del Museo de las Ciencias, que lleva su nombre.

La ampliación del jardín del Turia, extendiéndose desde el puente del Reino hasta cerca de las vías ferroviarias, se suma a la singularidad de este espacio. Junto al Oceanogràfic y un centro de investigación, el futuro Parque de Desembocadura, actualmente en desarrollo, permitirá por fin la conexión con el mar desde el barrio de Nazaret.

La gestión de la Ciudad de las Ciencias recae sobre CACSA, una empresa autonómica, mientras que el Oceanogràfic es operado por Avanqua, del grupo Global Omnium, mediante concesión. El Palau de les Arts tiene su propio organismo administrativo, aunque dependiente de la Generalitat, y el Ágora está gestionado por la Fundación La Caixa.

Exhibición

Con motivo del 160 aniversario de LAS PROVINCIAS, una exposición en el Centre del Carme Cultura Contemporània presenta la transformación urbanística de Valencia.

– Lugar: Sala Dormitorio, piso 2
– Fechas: Del 11 de diciembre a mediados de febrero
– Horario: De martes a domingo, de 10 a 20 horas
– Entrada gratuita

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