La Generalitat comunica a la Unión Europea su inquietud por el impacto de la reducción de derechos de emisión en el sector cerámico
CASTELLÓN, 10 Dic. – La Generalitat ha comenzado una serie de encuentros directos con las instituciones europeas para expresar su preocupación respecto a la propuesta de disminuir los derechos de emisión gratuitos otorgados a la industria cerámica. Este diálogo se ha iniciado con una reunión entre el secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo, Felipe Carrasco, y la eurodiputada Susana Solís, integrante de la Comisión de Medio Ambiente.
Carrasco ha destacado la intención de la Generalitat de continuar reuniéndose con diferentes representantes europeos para evaluar los fundamentos de estos recortes, que considera son una “noticia negativa para la economía valenciana”, afectando especialmente a un sector bajo presión regulatoria y de costos. Ha advertido que la implementación de la propuesta actual podría debilitar la competitividad, lo que llevaría, a mediano plazo, a la eliminación de numerosos puestos de trabajo en la industria azulejera de Castellón, sector clave para la economía valenciana.
El secretario autonómico ha enfatizado la urgencia de adoptar medidas ante la creciente desconexión entre los objetivos climáticos de Europa y las tecnologías disponibles para sectores industriales que dependen del calor, como el de la cerámica. Según Carrasco, esta brecha está poniendo en peligro la capacidad de la industria española de liderar la transición ecológica sin comprometer su actividad.
Carrasco ha valorado el esfuerzo del sector cerámico y su compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia energética, destacando su cumplimiento con las regulaciones más estrictas de la Unión Europea y su inversión constante en procesos productivos más eficientes y limpios.
Pese a este compromiso, Carrasco ha alertado que el aumento de los costos vinculados al Comercio de Derechos de Emisión, la reducción de la cogeneración y la falta de alternativas tecnológicas a corto plazo están disminuyendo la capacidad de inversión del sector, ya resultando en la paralización o aplazamiento de proyectos industriales significativos.
Por ello, ha instado a revisar la propuesta actual y a promover medidas que eviten la pérdida de competitividad, destrucción de empleos, deslocalizaciones, y la disminución de inversiones, aspectos que podrían debilitar el clúster cerámico español. El sector cerámico, según Carrasco, es uno de los pilares industriales más sólidos del país y no se puede permitir que decisiones desconectadas del ámbito productivo amenacen un ecosistema industrial ejemplar en modernización, resiliencia y compromisos ambientales.
Finalmente, Carrasco ha afirmado que la Generalitat continuará defendiendo los intereses de la cerámica valenciana para salvaguardar esta industria líder, un motor económico esencial en la provincia de Castellón, donde se encuentra el mayor clúster cerámico de Europa. El Consell se compromete a mantener un diálogo continuo y técnico con las instituciones europeas para asegurar que la transición energética se lleve a cabo con rigor y realismo, sin dejar a nadie atrás.