La inteligencia artificial (IA) generativa podría intensificar las desigualdades laborales y aumentar el riesgo para los trabajadores más vulnerables sin el respaldo de políticas públicas adecuadas, según un estudio realizado por la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) y la Universidad Tecnológica Atlántico-Mediterráneo (UTAMED). Esta investigación es parte del proyecto OdiseIA y Google cAIre, ejecutado por el Observatorio del impacto social y ético de la inteligencia artificial con el apoyo de Google Charity.
El estudio analiza a los actores principales involucrados, las soluciones tecnológicas disponibles para mitigar los impactos negativos de la IA generativa o fortalecer sus efectos positivos en el mercado laboral. Además, identifica casos de éxito donde la IA generativa ha promovido la innovación, especialmente entre grupos vulnerables, proponiendo políticas públicas y estrategias éticas que minimicen los impactos adversos y optimicen los beneficios de la IA generativa.
Los investigadores han identificado nuevos grupos vulnerables, como las personas mayores, quienes enfrentan una brecha digital ampliada con la llegada de la IA generativa, y los jóvenes que ingresan al mercado laboral, ocupando puestos susceptibles de automatización o careciendo de la formación necesaria para utilizar estas herramientas efectivamente. Un nuevo tipo de vulnerabilidad económica se perfila para quienes no pueden acceder a las versiones profesionales de las aplicaciones de IA generativa, generalmente de pago.
Jeremy Mederos, investigador de UTAMED, destaca que el desafío es tanto tecnológico como social, subrayando la necesidad de políticas que aseguren que la IA beneficie al bienestar colectivo y no se convierta en una herramienta de exclusión. Las políticas de recalificación y formación son esenciales para enfrentar este desafío.
El estudio también amplía el concepto de vulnerabilidad laboral, señalando que la IA generativa afecta sectores económicos completos, como las industrias culturales y creativas, donde la falta de formación tecnológica incrementa el riesgo de exclusión. Casos reales en colectivos con discapacidades, así como el impacto en la industria musical, han sido analizados dentro del proyecto, que se desarrolla en paralelo con la iniciativa europea Music360.
Profesionales de videojuegos, ilustración y traducción expresan preocupación por la posibilidad de ser reemplazados por herramientas automatizadas sin control de calidad adecuado. Sin embargo, sectores como la música, la arquitectura, el diseño y el audiovisual ven en la IA un apoyo para fases específicas del proceso creativo.
En contraste, los comunicadores son los que mejor se adaptan, utilizando la IA generativa como aliado para tareas de documentación o síntesis, con herramientas como ChatGPT, Gemini o Perplexity. Mientras, Adobe, Photoshop y Canva integran la IA en procesos consolidados.
El estudio aboga por un enfoque ético centrado en las personas, subrayando la importancia de garantizar la transparencia en los procesos de IA generativa, ofrecer formación adecuada a los trabajadores y fomentar un liderazgo ético en el desarrollo y aplicación de estas tecnologías. La coordinadora del estudio en la UPV enfatiza la necesidad de comprender el origen de los contenidos de la IA generativa, cómo se toman las decisiones y su impacto en las personas, instando a que las políticas públicas garanticen un impacto positivo y equitativo en el empleo, acompañando el desarrollo tecnológico de medidas sociales para evitar la exclusión.