16 de junio de 2018
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La solidaridad valenciana nunca defrauda

domingo rojoDomingo Rojo

Diputado Agermanat en Corts Valencianes

Presidente de CSD-Contigo Olivereta

La negativa de Italia y Malta para acoger a los 629 migrantes y refugiados varados en el barco “Aquarius” en mitad del mar Mediterráneo ha llevado a España, en concreto a la Comunidad Valenciana, a ofrecerse como destino para estas personas. Esta decisión no es ajena al debate popular, de este modo, la polémica está más que servida.

En esta situación resulta fundamental diferenciar entre las políticas de inmigración y la solidaridad de una sociedad que se encuentra en una situación de clara ventaja. Nadie emprende un viaje sin garantías y tan arriesgado por placer. Los refugiados son personas que huyen de la pobreza, la guerra, la miseria y de los problemas civiles de sus países en busca de una mejor esperanza de vida y prosperidad. Nadie abandona su tierra y su familia de este modo tan temerario si no es por necesidad. Es un viaje a vida o muerte.

No son pocas las voces que apelan a los países de origen de los refugiados en busca de una solución inmediata a este problema. Sin embargo, considero  que este tipo de soluciones rozan la utopía, puesto que resulta muy complicado implantar políticas de cooperación con países del tercer mundo desestructurados o con gobiernos totalitarios. Suelen ser el tipo de propuestas que en la práctica mayoría de los casos no solucionan el problema. Pero me resulta demagógico pensar que un país con 47 millones de españoles y, en concreto, una comunidad con 5 millones de valencianos, no sea capaz de acoger a 629 personas. Seria vergonzante no hacerlo.

Os ruego que reflexionéis conmigo. ¿Qué nos diferencia de estas 629 personas? Pensad por un momento qué tenéis vosotros que no tengan esos más de 120 niños abandonados por sus familias en busca de un mejor futuro o esas mujeres embarazadas que arriesgan sus vidas y las de sus bebés para huir de sus países de origen. La respuesta es sencilla. Únicamente nos diferencia el país en el que hemos nacido, la suerte de ser de un país del primer, y no del tercer mundo.

Estoy absolutamente convencido de que cualquiera de nosotros en el lugar de estos refugiados actuaría igual. ¿Quiénes somos nosotros para poner en juego la vida de estas 629 personas? Os animo a recapacitar y reflexionar, vivimos en un continente Europeo, en un país España y en una Comunidad Valenciana, afortunados y debemos de ser generosos y solidarios.

 

 

 

 

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