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Boira: “Valencia es muy vital y esa vitalidad ha evitado una visión dominante de la ciudad”
Josep Vicente Boira reflexiona mientras disfruta de un café a media mañana en el Mercado Colón: “Si hubiera sabido dónde me metía…”. Así empieza una conversación sobre su nuevo libro, ‘València. La ciudad’, publicado por la editorial Tirant. Como coordinador del Gobierno para el desarrollo del Corredor Mediterráneo y antiguo miembro del Consell durante la presidencia de Ximo Puig, Boira, en su rol de geógrafo, ha desarrollado un exhaustivo estudio sobre la historia de su ciudad natal, a la cual ilumina desde el pasado hasta el presente, e incluso observa hacia el futuro. Este libro, originalmente publicado en 2011 y ahora actualizado, ofrece una visión profunda sobre Valencia, incluso post-dana.
– ¿El libro surge de una inquietud personal o es un pedido editorial?
– Ambas cosas. Siempre he sentido un gran amor por Valencia, una de las ciudades más extraordinarias de España. El libro nace de la idea de mostrar esta ciudad tan poco conocida. Me ha sorprendido encontrar personas que, tras leerlo, se dan cuenta de su deseo de entender aquellos aspectos de Valencia de los que quizás habían oído hablar, pero no conocían en profundidad.
– ¿Valencia es poco conocida en España y también entre los valencianos?
– Sí, ciertamente lo es.
– ¿Era esta una sensación al iniciar el libro, o se reforzó a lo largo del proceso?
– Me preocupa mucho la memoria urbana. Creo que las ciudades exitosas en el siglo XXI serán aquellas que mantengan viva su memoria. Eso es un punto clave de este libro: preservar la memoria urbana para explicar la historia a sus habitantes, desde sus orígenes romanos hasta hoy. Esto todavía es asignatura pendiente, especialmente para generaciones jóvenes que tienen un conocimiento fragmentado del mundo. El libro busca recuperar esa memoria y explicar Valencia a todos, tanto a expertos como a interesados no especializados.
– ¿Cómo explicaría Valencia a alguien nuevo o a un residente de toda la vida?
– Diría que Valencia tiene muchas facetas. No hay una sola palabra para definirla, pues es compleja y diversa. Tiene al menos tres almas: la marítima, la de la huerta y la del Turia. Y es crucial recordar que Valencia es muy vital, lo que ha impedido que haya una única visión dominante de la ciudad. Esto es una ventaja.
– Un activo.
– Sí, un activo. Hay ciudades en Europa, como Leipzig y Valencia, que no destacan por un solo aspecto, pero que en conjunto ofrecen un perfil contemporáneo y atractivo. Valencia, que en 2011 no era una ciudad turística, ahora debe incluirse como tal en el libro por su evolución en este campo. La importancia del patrimonio cultural y artístico, redescubierto a través del turismo, es otro elemento significativo para reflexionar.
– Esta observación invita a reflexionar.
– Claro, ahora tenemos una mejor apreciación y esto es una reflexión tanto colectiva como personal. Mi experiencia con el barrio del Cabanyal es un ejemplo personal de orgullo y preocupación por su valoración y los desafíos de la gentrificación.
– Aunque el Cabanyal simboliza la Valencia marítima, algunos creen que su esencia está en su origen fluvial. ¿Está de acuerdo?
– Las raíces de Valencia son fluviales. Estuve conversando con un amigo sobre la topografía de Valencia. La ciudad se asienta sobre una elevación, similar a una colina romana, que protegía de las riadas. El Turia, navegable, fue esencial junto al puerto descubierto cerca de las Torres de Serranos.
El pasado
“Es una ciudad extraordinaria pero poco conocida. Debe mantener la memoria viva.”
El presente
“Tomar decisiones sobre Valencia requiere calma: lo que se hace afecta a futuras generaciones.”
“Tras la dana, se necesita un proceso de reconstrucción metropolitano.”
– ¿Y cómo impacta el Ensanche en la identidad de la ciudad?
– El Ensanche es una historia de éxito para Valencia, al contrario de la fallida reforma interior del centro histórico. Aunque no se completó, hoy podemos agradecer que algunas de sus calles permanecen parcialmente inalteradas.
– ¿Qué recomendaría a los urbanistas y líderes actuales?
– Les recordaría que un fracaso puede resultar en un éxito. Es fundamental actuar con mucha reflexión, ya que las intervenciones urbanas determinan el futuro de las generaciones. Cualquier decisión tiene consecuencias perdurables.
– ¿Algún ejemplo?
– En los años 70 Valencia casi perdió elementos patrimoniales importantes, como la Estación del Norte. Las polémicas en medios, incluyendo LAS PROVINCIAS, jugaron un papel crucial en proteger esos sitios.
– ¿Se aprenden estas lecciones? ¿Están los líderes actuales conscientes de ello?
– Las ciudades tienen su propio ritmo, y Valencia, con una energía fragmentada pero constante, debe expresarse libremente. Su historial de resistencia y vigor son parte de su identidad.
– ¿Qué ha cambiado entre la primera versión de 2011 y la más reciente?
– El turismo ha ganado protagonismo. Si bien no soy historiador, como geógrafo tengo una visión panorámica de la ciudad. A esto se suman temas como la vivienda, un reto crucial para Valencia y su juventud, y la movilidad. Además, después de la dana, la relevancia del área metropolitana se ha fortalecido.
– Sobre la dana, si escribiera un apéndice sobre su impacto en Valencia, ¿de qué trataría?
– Abordaría la necesidad de humildad en nuestra relación con el entorno. Las inundaciones son un desafío histórico, igual que en el origen de la ciudad. Y la escala municipal ya no es suficiente: se requiere una estrategia metropolitana encabezada por Valencia para afrontar de manera eficiente las secuelas de la dana.