Las temperaturas anormalmente altas han provocado una floración fuera de temporada en la Vall de Laguar y otras zonas de la montaña alicantina. Los productores advierten de que las flores que aparecen ahora pueden comprometer la fructificación de la próxima primavera.
Una imagen propia de la primavera está apareciendo en pleno mes de octubre en las montañas de Alicante. Algunos cerezos han comenzado a florecer cuando todavía conservan sus hojas, una alteración de su ciclo natural que preocupa seriamente a los agricultores ante la campaña de 2027.
La floración anticipada está relacionada con las elevadas temperaturas y puede tener consecuencias directas sobre la próxima cosecha.
Lo que para cualquier visitante podría parecer una estampa espectacular constituye para los productores una señal de alarma.
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Cerezos con flores y hojas al mismo tiempo
La situación resulta especialmente llamativa en la Vall de Laguar, una de las zonas tradicionalmente vinculadas al cultivo de la cereza en la montaña alicantina.
Los árboles deberían encontrarse ahora avanzando hacia su periodo de reposo invernal.
Sin embargo, algunos están produciendo flores.
José Luis Riera, vecino de la Vall de Laguar, asegura que nunca había contemplado una situación semejante: “No se ha visto nunca en la vida florecer el cerezo con la hoja en el mes de octubre”.
El fenómeno no afecta únicamente a los árboles. Los cambios de temperatura alteran también los ciclos de insectos y otras especies que forman parte del ecosistema agrícola.
¿Por qué es un problema que florezcan ahora?
La floración es una fase fundamental para producir las cerezas.
En condiciones normales, el árbol atraviesa el invierno y, después de acumular las horas de frío necesarias, florece con la llegada de las condiciones adecuadas.
Si una parte de las yemas florales se activa ahora, esas flores no estarán disponibles para repetir el proceso normalmente la próxima primavera.
Ahí se encuentra la principal preocupación para 2027.
El riesgo: llegar a primavera sin flores suficientes
El presidente de la IGP Cerezas de la Montaña de Alicante, Hilario Calabuig, advierte de que una floración fuera de temporada puede perjudicar seriamente la siguiente campaña.
Las flores que están apareciendo ahora difícilmente darán lugar a una cosecha normal en pleno otoño.
Y si el árbol consume anticipadamente parte de sus yemas, cuando llegue la primavera puede disponer de menos capacidad para florecer y, por tanto, producir menos fruta.
“No es buena señal”, resume Calabuig.
El frío puede convertirse ahora en otro enemigo
La evolución de los próximos meses será determinante.
Los productores deberán observar qué ocurre con las temperaturas, las lluvias y las posibles heladas.
Una caída brusca de las temperaturas después de esta floración anómala podría dañar unas estructuras vegetales que han quedado expuestas cuando deberían permanecer protegidas durante el periodo frío.
El problema no consiste únicamente en que haga calor en octubre, sino en que el árbol recibe señales climáticas que pueden alterar completamente su calendario biológico.
El cambio climático altera el calendario del campo
Los agricultores ven este episodio como otra manifestación de los cambios que están experimentando los cultivos mediterráneos.
Temperaturas elevadas durante periodos tradicionalmente más frescos pueden provocar brotaciones y floraciones fuera de fecha y modificar también la actividad de los insectos.
En cultivos como el cerezo, muy dependientes de la sucesión adecuada de frío invernal y temperaturas primaverales, estas alteraciones resultan especialmente preocupantes.
Todavía es demasiado pronto para cuantificar cuánto podría perderse en la próxima campaña.
Pero los cerezos de la montaña alicantina ya han lanzado una primera advertencia: si están floreciendo en octubre, parte de la cosecha de la primavera de 2027 podría estar ya en juego.

