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Los ‘vendimiadores’ de la chatarra en Valencia
La situación descrita en un solar de la calle Torno del Hospital, en Valencia, es una escena que se repite sistemáticamente cada pocos meses, aunque no siempre con las mismas personas. Este espacio, cercano a la plaza del Pilar y a la comisaría de Policía de la calle Hospital, es ocupado por personas sin hogar que llegan con colchones, cartones y carros de compra llenos de chatarra. Los vecinos del barrio de Velluters denuncian que el acúmulo de estos materiales, junto con los malos olores, forma parte de su vida cotidiana.
Manuel, un residente de la zona, explica que aunque otras áreas como el río o el Parque Central también acogen a personas sin hogar, en pleno centro de Valencia el problema persiste. “Lo curioso es que cada cuatro o cinco meses son diferentes. Llegan, recolectan chatarra y se instalan en el solar, sin gastar dinero en otro tipo de residencia”, señala. Además, añade que, tras cierto tiempo, estos individuos parecen regresar a su lugar de origen o son reemplazados por otros.
Manuel también observa que este proceso está organizado, ya que cuando llueve o durante la dana, una misma furgoneta aparece para recogerlos. Junto a él, Paolo, otro vecino, recuerda cómo un grupo trajo grandes tubos de aire acondicionado y comenzó a desmontarlos con martillazos, perturbando la tranquilidad del vecindario.
Durante el día, estas personas desmantelan su campamento para ocultar sus colchones y enseres y, por las tardes, regresan con más chatarra, que en ocasiones es comprada por furgonetas en el lugar. Los residentes han reportado ver cómo incluso asan carne en plena calle, lo que atrae a palomas y ratas debido a los restos de comida.
Además, el vecindario nota que las personas sin hogar utilizan la zona para sus necesidades higiénicas, generando preocupación. Muchos son hombres, mujeres y jóvenes; algunos vecinos se cuestionan si entre ellos podría haber menores, ya que se observa a tres jóvenes durmiendo juntos. A pesar de las denuncias al Ayuntamiento y a Servicios Sociales, quienes han ofrecido albergue a estas personas, la mayoría prefieren quedarse en el solar por no poder llevar enseres valiosos para ellos, como la chatarra.
Durante las Fallas, los ‘vendimiadores’ desaparecen para luego volver. Paolo comenta los esfuerzos por limpiar la zona, pero el problema persiste al retornar los ocupantes. Los vecinos han solicitado al Ayuntamiento que se contacte al propietario del solar para vallar el espacio, aunque les informan que no es viable por motivos de seguridad. Esta situación se denuncia desde 2010, aunque hay registros de problemas similares que se remontan a 1995.