Manolo Valdés expone su “perfección imperfecta” en la Galería Benlliure con ocho esculturas nunca vistas
La Galería Benlliure, dentro del marco de Abierto Valencia, presenta la exposición ‘Manolo Valdés: Perfección Imperfecta’, que reúne ocho esculturas inéditas recién salidas del taller del artista. Estas obras, que se exhiben por primera vez al público, permiten explorar de cerca la producción más reciente de Valdés, quien ha trabajado con materiales como alabastro, acero, cristal de Murano, bronce y resina.
Manolo Valdés, nacido en Valencia en 1942, es considerado una figura esencial en el arte contemporáneo internacional. Como cofundador de Equipo Crónica en los años sesenta, Valdés transformó el panorama artístico español con un lenguaje pop y crítico caracterizado por su compromiso político, ironía y referencias a la historia del arte.
Tras su paso por Equipo Crónica, Valdés desarrolló una exitosa carrera en solitario, alcanzando reconocimiento global. Sus obras forman parte de prestigiosas colecciones como las del MoMA de Nueva York, el Centre Pompidou de París y el Museo Reina Sofía de Madrid. Las obras de Valdés destacan por hacer visibles las huellas del proceso creativo, con texturas irregulares y asimetrías que se convierten en signos de autenticidad y grandeza.
A diferencia de la producción en serie, que busca una perfección estandarizada, Valdés defiende la singularidad de lo irrepetible. La relación entre la Galería Benlliure y Valdés se extiende por más de tres décadas, tiempo durante el cual se han presentado diferentes etapas de su obra, desde las arpilleras hasta la escultura monumental.
Desde finales del siglo XX, Valdés ha simbolizado la vocación de la galería de combinar historia, calidad y modernidad. La llegada de estas ocho esculturas inéditas consolida a Valencia como un centro cultural importante de la temporada.
La exhibición ‘Perfección Imperfecta’, disponible del 26 de septiembre al 7 de noviembre, refleja la estética de Valdés, donde la belleza reside en la singularidad y cada pieza muestra las marcas del proceso de su creación. Frente a un mundo donde la tecnología y la producción en masa tienden a uniformar, Valdés revaloriza el poder de lo único y lo irrepetible.