La Basílica abrió sus puertas a las 6:30 horas con la plaza completamente llena de devotos esperando su turno para acercarse a la Mare de Déu
La ciudad de Valencia ha vivido este miércoles una de las jornadas más emotivas y multitudinarias dedicadas a la Virgen de los Desamparados. Desde las 6:30 horas de la mañana, miles de personas aguardaban ya en la plaza de la Virgen para participar en el tradicional Besamanos público a la Mare de Déu, una cita profundamente arraigada en la devoción popular valenciana.











La Basílica abrió sus puertas con una larga cola de fieles procedentes tanto de la capital como de numerosos municipios de toda la Comunitat Valenciana. A media mañana, más de 10.000 personas ya habían pasado ante la imagen procesional de la patrona, situada a la altura de los devotos para facilitar un encuentro más cercano y personal.
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El Arzobispo destaca la cercanía espiritual con la Mare de Déu
El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, participó durante la mañana en el Besamanos y destacó el carácter íntimo y espiritual de esta celebración.
Según explicó, “es un acto multitudinario marcado por la devoción a la Virgen donde existe una cercanía física, pero sobre todo una cercanía espiritual de los cristianos con la Mare de Déu”.
Benavent subrayó además que, frente a otros actos masivos como el Traslado o la Procesión General, el Besamanos posee “un toque de intimidad personal” que considera fundamental dentro de la vida cristiana.
El arzobispo recordó también que el mes de mayo está completamente dedicado a la Virgen de los Desamparados y destacó la gran participación de parroquias, asociaciones y fieles de toda la diócesis.
Una jornada marcada por la emoción y la organización
El presidente de la Hermandad de Seguidores de la Virgen, José Luis Albiach, aseguró que el verdadero protagonista de esta jornada “es el propio pueblo valenciano, que se pone a los pies de la Virgen para pedir y dar”.
La organización desplegó durante toda la jornada dispositivos de asistencia y reparto gratuito de agua debido a las altas temperaturas, además de contar con apoyo de Cruz Roja ante cualquier incidencia.
Albiach destacó también el esfuerzo realizado para acercar la imagen de la Virgen a aquellas personas enfermas o con dificultades de movilidad mediante visitas a distintas localidades de la Comunitat Valenciana.
“Un día de encuentro directo con la Madre”
Por su parte, el rector de la Basílica, Melchor Seguí, definió el Besamanos como “un día de emoción más íntima y de encuentro directo con la Madre”.
Seguí quiso agradecer especialmente el trabajo de la Hermandad de Seguidores, la Corte de Honor, trabajadores del templo y voluntarios que desde primera hora de la madrugada prepararon cada detalle para garantizar el buen desarrollo de la jornada.
“Nadie es dueño de la devoción. Somos servidores y recibimos a todos con espíritu de acogida”, señaló el rector.
El manto donado por la Tuna Universitaria de Derecho
La imagen procesional de la Virgen lució durante esta edición un manto de color crudo confeccionado con hilo de plata y oro, donado por la llamada “Cuarentuna” de la Tuna Universitaria de Derecho.
La camarera de la Virgen, María Dolores Alfonso, explicó que la imagen “está reluciente en un día muy bonito” y destacó la emoción que supone para muchos fieles poder acercarse físicamente a la patrona de Valencia.
MAIDES y la labor social vinculada a la Mare de Déu
Entre los participantes en el Besamanos también estuvieron presentes usuarios, trabajadores y voluntarios de la Fundación MAIDES, dedicada a la atención de personas con enfermedad mental grave y riesgo de exclusión social.
Su presidente, Marcos Pascual, destacó la emoción de compartir esta jornada con miles de valencianos y recordó que la fundación trabaja actualmente en la construcción de nuevas viviendas tuteladas en Burjassot.
Pascual agradeció además la solidaridad de muchas personas que colaboran con la entidad tras conocer la labor social que desarrollan.
Devoción llegada de toda la Comunitat Valenciana
La jornada dejó escenas de profunda emoción entre familias y grupos llegados desde numerosos puntos de la Comunitat Valenciana.
Entre ellas se encontraba Izíar, una joven valenciana que acudió junto a su marido para presentar a su hija recién nacida ante la Virgen de los Desamparados.
También llegaron autobuses organizados desde localidades como Valle de Almonacid, en la Sierra de Espadán, cuyos vecinos quisieron participar en una jornada marcada por la tradición, la fe y el sentimiento popular valenciano.