**Castellón, 21 de noviembre**
La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) ha manifestado su preocupación ante la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de “recortar” la retribución regulada destinada a la cogeneración cerámica para el periodo 2026-2031. Esta medida, aún en proceso de consulta pública, es vista por Ascer como una “penalización” que podría afectar severamente al sector.
Según la propuesta de Orden que regula la retribución para este periodo, se introduce un ajuste inesperado que, si se implementa, pondría en riesgo la cogeneración en el sector cerámico. Ascer advierte que esto tendría un fuerte impacto económico y comprometería el uso de una tecnología vital para mantener la competitividad y la eficiencia energética de la industria.
El Ministerio ha planteado modificar el criterio de reconocimiento de costes, principalmente en lo que respecta al CO2, al tiempo que mantiene valores de operación y mantenimiento que Ascer considera desactualizados y no representativos de los costes reales de las plantas de cogeneración. La estimación de impacto indica que la retribución anual para la cogeneración se reduciría en unos 30 millones de euros, lo que representa un descenso del 37,5% respecto a la situación actual.
Ascer tiene previsto presentar alegaciones en el proceso de consulta pública, que permanecerá abierto hasta el 24 de noviembre. Busca una corrección de los parámetros en la propuesta para establecer un marco retributivo adecuado, estable y predecible, que garantice la continuidad del sector sin un deterioro irreversible.
La cogeneración es considerada por la industria cerámica como una herramienta estratégica, ya que permite producir simultáneamente electricidad y calor útil con alta eficiencia, reduciendo el consumo energético, mejorando la competitividad, disminuyendo emisiones y aportando estabilidad al sistema eléctrico. Actualmente, el sector cuenta con 28 instalaciones de cogeneración de alta eficiencia, con una potencia instalada de 234 MW.
La patronal del sector ha señalado que las constantes revisiones retributivas y la falta de un marco claro de subastas incrementan la incertidumbre. Además, el aplazamiento hasta 2026 de un nuevo marco de subastas, anunciado desde 2021, limita la capacidad de las instalaciones para optar nuevamente al régimen retributivo. Para 2025, el 37% de la potencia instalada en estas plantas llegará al final de su vida útil regulatoria, quedando sin retribución regulada. Ascer advierte que esta situación compromete gravemente la competitividad sectorial.
Alberto Echavarría, secretario general de Ascer, ha comentado que esta serie de decisiones perjudican una tecnología que consideran eficiente y circular, sugiriendo que existen intereses por eliminarla en favor de otras tecnologías, algo que califica como injusto e irresponsable. Esto podría afectar la competitividad de muchas empresas y provocar problemas en el suministro dentro de la industria. Echavarría concluye que solo un mix energético diverso y competitivo puede asegurar la independencia energética y mantener la competitividad industrial.