Unos tuits y una canción sobre el rey emérito con el título Juan Carlos Bobón. Este es el motivo por el que el rapero Pau Rivadulla Duró, conocido como Pablo Hasél, ha sido detenido este martes en la Universitat de Lleida y por lo que debe ingresar en prisión por una condena de nueve meses de prisión.

El pasado viernes, el día que vencía el plazo de su entrada voluntaria en prisión por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona, el rapero colgó en las redes el videoclip de una nueva canción titulada “Ni Felipe VI”, en la que carga contra el actual rey de España. El lunes la Audiencia Nacional volvía a rechazar la suspensión de la ejecución de la condena de nueve meses de cárcel a Hasel, al recordar que en 2017 fue condenado por un delito de resistencia o desobediencia a la autoridad, y en 2018 por allanamiento de local.

Hasél fue condenado a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y cerca de 30.000 euros de multa por delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona e instituciones del Estado. El fundamento de la condena es enaltecimiento del terrorismo de ETA, Grapo, Terra Lliure e incluso Al Qaeda en las redes y en sus letras. Hasél fue condenado en 2014 a dos años de cárcel, castigo que la Audiencia sí dejó en suspenso. En 2018 volvió a ser juzgado por el mismo delito y otro de injurias a la monarquía y a las fuerzas de seguridad.
En València, grupos de personas se han congregado ataviados con máscaras valencianas en las que se leía la frase ‘llibertat exp’ y una raya roja. algunos de los presentes volcaron y quemaron un contenedores
Durante la protesta, se han coreado mensajes como “esto es una mafia”; “lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura y lo sabéis”; “Hasél, amigo, València está contigo”; “llibertat presos polítics” y “València es antifeixista”.
Y así, por tercer día consecutivo, decenas de personas se han congregado pasadas las 19.30 horas de la tarde en la plaza Tetuán de la capital catalana para pedir la libertad de Pablo Hasel, en una concentración ante la que los Mossos d’Esquadra han blindado los alrededores de la consellería de Interior, situada a escasos metros. Aunque esta vez los ataques a los cámaras, indican que para algunos la libertad de expresión es lo de menos.
En la concentración se había exigido “libertad” para el rapero Pablo Hasél y ha reivindicado la derogación de la conocida como ‘ley mordaza’.
Objetivos claros: destrozar las calles, provocar el mayor daño posible y silenciar a los periodistas, los mismos que dicen defender la libertad de expresión y perfectamente preparados para atacar. El daño a unos hosteleros poco parece importar después de que hayan tenido que soportar el covid y los temporales. Pero a esa juventud dispuesta a destrozar Cataluña para que les escuchen, como defiende Laia la amiga de la joven que perderá un ojo en las protestas, lo harán. De sus palabras en la cadena Ser se desprende la frustración. Y esa es aprovechada por otros para sus fines, porque las fuerzas de seguridad creen que estos ataques están planeados, más allá del caso Hasél.