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Les Corts reprueban a Albares y Morant por el valenciano
Controversia lingüística en el Parlamento Valenciano
Las Corts Valencianes han protagonizado una nueva jornada de tensión política al aprobar una moción que reprueba a los ministros José Manuel Albares y Diana Morant por su postura respecto al valenciano. Este episodio ha reavivado el debate sobre la lengua, la competencia autonómica y el papel del Gobierno central en los asuntos lingüísticos.
La propuesta ha sido impulsada por los partidos que gobiernan actualmente la Comunitat Valenciana, Partido Popular (PP) y Vox, en respuesta a determinadas declaraciones que, a juicio de ambas formaciones, han supuesto un “menosprecio” o “ofensa” contra el valenciano como lengua cooficial.
¿Por qué se reprueba a Albares y Morant?
La moción aprobada en Les Corts apunta directamente a las palabras del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y de la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant. Ambos, en distintas intervenciones públicas, expresaron dudas o desacuerdos sobre el uso, estatus y diferenciación del valenciano frente al catalán —particularmente en el contexto internacional y cultural.
Según PP y Vox, estas declaraciones suponen una “injerencia lingüística” que atenta contra la identidad y las competencias reconocidas a la Comunitat Valenciana. Por ello, las Corts han decidido aprobar este gesto político como forma de protesta institucional.
En concreto, la moción acusa a los ministros de:
- Cuestionar la oficialidad del valenciano como lengua propia y diferenciada.
- Restar valor a las competencias lingüísticas del Estatut d’Autonomia.
- No defender adecuadamente el uso del valenciano en el exterior, especialmente en foros internacionales.
Apoyo del PP y Vox, división del resto de partidos
La iniciativa fue respaldada exclusivamente por los grupos parlamentarios del PP y Vox, que gobiernan la Generalitat. El resto de formaciones —PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem— votaron en contra, acusando a la derecha de instrumentalizar el asunto lingüístico para generar polémica y confrontación ideológica.
Durante el debate, varios diputados de la oposición criticaron la “hipocresía” de PP y Vox, recordando que ambas formaciones no siempre han defendido con la misma vehemencia la presencia del valenciano en los medios de comunicación o en la educación pública. Incluso acusaron al gobierno de estar promoviendo políticas que reducen el uso oficial del valenciano en instituciones y procesos administrativos.
Palabras de Joan Baldoví (Compromís):
“Se trata de una maniobra política para distraer de lo verdaderamente importante. El valenciano no está siendo atacado por el Gobierno central, sino por las políticas restrictivas del actual Consell”.
PSPV evita reprobación a la ministra valenciana de Igualdad
En el mismo pleno, sin embargo, PSPV-PSOE junto a Compromís y Unides Podem lograron frenar la reprobación a Dana Celda, consellera de Igualdad, propuesta por el Partido Popular. Esta moción buscaba censurar la gestión de Celda en relación con los programas de igualdad en el ámbito educativo.
La votación reveló el delicado equilibrio que domina actualmente en Les Corts, donde cada fuerza busca marcar perfil político en temas sensibles como la lengua o la igualdad de género.
El debate lingüístico: fondo político e identitario
Más allá de las reprobaciones, el pleno ha servido para reflotar un debate constante en la política valenciana: ¿Debe reconocerse el valenciano como una lengua distinta al catalán? Aunque la lingüística afirma que ambas variedades comparten raíces dentro del llamado catalán occidental, el Estatut d’Autonomia de la Comunitat Valenciana reconoce el valenciano como lengua propia del territorio, y este punto ha generado históricamente tensiones políticas y sociales.
PP y Vox han utilizado este argumento para demandar que desde el Gobierno de España se respete la identificación institucional y cultural del valenciano como entidad diferenciada.
Declaración de María José Catalá, presidenta del PP en Valencia:
“No aceptaremos que se menosprecie nuestra lengua. El valenciano merece respeto y defensa institucional, y eso implica exigir responsabilidad a quienes lo ignoran o desprecian desde el Consejo de Ministros.”
Reacciones en redes sociales y medios
La reprobación a Albares y Morant ha provocado múltiples reacciones en redes sociales, donde se ha abierto un intenso debate entre defensores de la diferenciación del valenciano y quienes consideran que se trata de una estrategia política para alimentar el conflicto identitario.
Los hashtags #ValenciàÉsValencià y #EnComúLlengua se posicionaron entre los temas del día, reflejando posturas encontradas entre usuarios que defendían la moción y aquellos que la consideraban puramente propagandística.
El contexto nacional de la política lingüística
Este episodio en Les Corts se suma a un contexto más amplio de debate lingüístico en toda España. En comunidades con lenguas cooficiales como Galicia, Euskadi, Catalunya o la Comunitat Valenciana, la protección, promoción y uso oficial de estas lenguas suele estar sujeta a fuertes batallas políticas y judiciales.
Desde el Gobierno central, se han adoptado recientemente medidas para permitir el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso de los Diputados, algo que fue interpretado como un paso hacia la pluralidad lingüística por unos y como una cesión innecesaria por otros.
Factores clave en este escenario político-lingüístico:
- La legislación autonómica en materia de educación y comunicación representa una competencia fundamental.
- Los cambios en la RTVV y ahora en À Punt han provocado cambios en la percepción de la lengua.
- Academias y entes lingüísticos regionales tienen interpretaciones distintas del uso normativo de la lengua.
Acadèmia Valenciana de la Llengua: posición oficial
Frente a este tipo de debates, la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) se ha pronunciado en reiteradas ocasiones señalando que el valenciano es la lengua propia de la Comunitat Valenciana y que, a nivel filológico, se trata de una variedad del catalán, como también lo recoge la Real Academia Española (RAE).
Sin embargo, la AVL enfatiza que la denominación “valenciano” es oficial y legítima, evitando caer en enfrentamientos con otras instituciones lingüísticas. El problema —aseguran— es más social y político que estrictamente lingüístico.
¿Qué representa realmente esta reprobación política?
Más allá del gesto simbólico, la reprobación a Albares y Morant no tiene consecuencias jurídicas. Su objetivo es lanzar un mensaje político contundente al Gobierno central y posicionar a PP y Vox como defensores de lo que consideran los “valores identitarios valencianos”.
No obstante, las consecuencias de este tipo de medidas pueden contribuir a polarizar aún más el debate social, especialmente en momentos donde la cohesión territorial y cultural ya se ve retada por múltiples factores como la financiación autonómica, la competencia educativa y la descentralización administrativa.
Conclusión: la lengua como elemento identitario y político
La aprobación de esta moción reafirma cómo la lengua valenciana continúa siendo un eje clave del debate político en la Comunitat. Mientras unos la reivindican desde una perspectiva de singularidad y tradición histórica, otros alertan del peligro de utilizarla como herramienta de confrontación partidista.
El futuro inmediato traerá nuevas discusiones sobre el papel del valenciano en la educación, los medios de comunicación públicos y las relaciones exteriores. Lo que está claro es que el valenciano no solo es una lengua, sino también una identidad, y como tal, seguirá ocupando el centro del tablero político valenciano.
Palabras clave relacionadas:
- Lengua valenciana