Tribunal Supremo confirma la condena de seis meses de prisión y multa de 3.600 euros a un cardiólogo que intentó grabar a una médico residente en una ducha de un hospital de Valencia en 2019. El acusado, quien preguntó a la médico si iba a ducharse en el baño de uso común, instaló un teléfono detrás de la rejilla que cerraba un hueco de ventilación con la finalidad de captar imágenes de quien lo usara después, y tapó las partes más brillantes del móvil con tinta negra. Cuando salió del aseo, le dijo a la médico residente que ya podía entrar.
Sin embargo, la médico residente desconfió y descubrió el teléfono. El hombre reconoció que el aparato era suyo y quiso quitar importancia a su acción, diciendo que era una “tontería” y una “chiquillada”, y le pidió a la joven que no lo denunciara. La Policía requisó sin éxito el teléfono, que no pudo ser examinado pericialmente por hallarse bloqueado y porque ninguna de las claves proporcionadas por el acusado permitió el desbloqueo. El cardiólogo defendió que su intención no era grabar a nadie en la ducha, sino comprobar que podían captarse imágenes de la repisa del lavabo y, de ese modo, descubrir a quien, días antes, había sustraído de dicho lugar varias pertenencias.
Sin embargo, el Tribunal Supremo ha avalado la condena, considerando que el condenado “urdió un plan con la finalidad de lesionar la intimidad” de la médico residente. Los magistrados han indicado que los hechos probados llevan a concluir que lo que pretendía el cardiólogo era “captar imágenes” de la joven “mientras se duchaba”.