El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado este miércoles su ofensiva verbal contra España durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara. El mandatario llegó a calificar a España como una “causa perdida” y aseguró haber ordenado cortar “todo el comercio” con el país por su desacuerdo con la política española en materia de defensa.
Las declaraciones suponen un nuevo episodio de tensión diplomática entre Washington y Madrid, especialmente después de las discrepancias surgidas en los últimos meses por el gasto militar y la posición española respecto a diversos conflictos internacionales.
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“España es un socio terrible”
Durante una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump cargó duramente contra España y cuestionó su compromiso con la alianza atlántica.
El presidente estadounidense afirmó que España “no participa” y “no paga lo suficiente” en defensa, en referencia al objetivo del 5% del PIB en gasto militar que Washington reclama a los aliados.
Trump llegó incluso a pedir públicamente a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que suspendiera las relaciones comerciales con España y mencionó también las visitas y el turismo entre ambos países.
Una amenaza difícil de ejecutar
Sin embargo, la amenaza tiene importantes limitaciones legales y políticas.
España forma parte de la Unión Europea y la política comercial exterior es competencia exclusiva de Bruselas, no de cada Estado miembro de manera individual.
Eso significa que Estados Unidos no puede negociar ni imponer medidas comerciales únicamente contra España sin afectar al conjunto del mercado europeo, formado por los 27 países miembros.
Moncloa responde con calma
El Gobierno español ha optado por rebajar la tensión y ha asegurado que recibe las declaraciones de Trump con “tranquilidad y normalidad”.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió que las relaciones bilaterales entre ambos países siguen siendo positivas tanto en el ámbito económico como en el cultural y el social.
Sánchez también recordó que las relaciones comerciales se desarrollan entre la Unión Europea y Estados Unidos, y no entre países de forma individual.
El gasto militar, en el centro del conflicto
El origen del enfrentamiento se encuentra principalmente en la negativa española a asumir el objetivo del 5% del PIB en gasto en defensa impulsado por Washington dentro de la OTAN.
España mantiene que puede cumplir sus compromisos militares dentro de la alianza sin alcanzar ese porcentaje y defiende una senda de gasto inferior a la exigida por la Administración estadounidense.
No es la primera vez que Trump utiliza las amenazas comerciales como instrumento de presión hacia España. Ya durante la primavera de este año lanzó advertencias similares que finalmente no llegaron a materializarse.
Un nuevo episodio de tensión diplomática
Las palabras de Trump vuelven a evidenciar las diferencias entre ambos gobiernos y añaden incertidumbre a una relación bilateral históricamente estrecha en ámbitos como el comercio, la defensa y la cooperación internacional.
Por el momento, tanto desde Madrid como desde Bruselas se insiste en que no existe ninguna medida comercial concreta en marcha y que las relaciones económicas entre ambos países continúan funcionando con normalidad.