7 de octubre de 2025
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Un año después de la DANA, el barranco del Poyo sigue lleno de coches destrozados y abandonados

Decenas de vehículos permanecen en las inmediaciones del cauce, convertidos en un amasijo de chatarra y un foco de contaminación. La Generalitat trasladó el caso a la Fiscalía el pasado julio.

Casi un año después de la DANA que arrasó buena parte de la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024, el paisaje en torno al barranco del Poyo sigue ofreciendo una imagen desoladora.
Aunque la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) limpió el cauce principal y retiró los restos arrastrados por la riada, basta con caminar unos metros para comprobar que decenas de coches destrozados siguen acumulados en las zonas próximas al barranco, especialmente en puntos del término de Ribarroja.

Muchos de esos vehículos quedaron atrapados entre la maleza o enterrados por el lodo. Hoy permanecen oxidados, con los cristales rotos y los chasis retorcidos, sin que ninguna administración haya asumido su retirada definitiva.


Un limbo de competencias

Según denuncian los vecinos y técnicos de la zona, el área afectada no está claramente asignada a ningún organismo público. Mientras la Confederación se hizo cargo del cauce fluvial, las áreas colindantes no figuran bajo competencia directa ni de la Generalitat ni de los ayuntamientos implicados.

El resultado es una frontera de abandono donde centenares de coches permanecen desde hace un año, con el consiguiente riesgo ambiental por el vertido de aceites, combustibles y metales pesados al terreno.

La Generalitat Valenciana puso el caso en manos de la Fiscalía el pasado mes de julio, pero a pocos días de cumplirse un año de la catástrofe, la situación apenas ha cambiado: el paisaje sigue siendo el mismo amasijo de chatarra que dejó la tormenta.


Un problema pendiente: dar de baja los vehículos

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha recordado que dar de baja los coches afectados por la DANA es “fundamental” para resolver la situación administrativa y ambiental de los vehículos desaparecidos o irrecuperables.

Durante su visita a Aldaia, donde inauguró el nuevo HUB de innovación de Danone, Hereu explicó que el proceso requiere identificar correctamente cada coche antes de proceder a su baja oficial:

“Hay que atender todas y cada una de las circunstancias. Poder dar de baja los coches es un mecanismo imprescindible, pero tenemos que hacerlo con rigor”, señaló el ministro.

Hereu insistió en que la prioridad es “solventar los problemas uno a uno” y atender los casos particulares de propietarios que todavía no han podido acceder a indemnizaciones ni cerrar el expediente de sus vehículos siniestrados.


Un año después, heridas que siguen abiertas

La imagen del barranco del Poyo resume la lentitud de la reconstrucción tras la DANA. Decenas de vecinos de la zona cero todavía reclaman ayudas pendientes, y los coches abandonados se han convertido en símbolo del abandono institucional que denuncian los afectados.

El tiempo ha pasado, pero los restos siguen ahí: carrocerías deformadas, plásticos quemados y matrículas cubiertas de barro, recordando una tragedia que dejó víctimas, destrucción y una gestión aún sin cerrar.

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