El peregrinaje en honor a la Virgen se ha convertido en un acto de fe más significativo este año en la provincia de Valencia, especialmente tras la reciente inundación. Numerosos devotos, como María José Quiles y Miguel Salcedo, junto a su hija y vecinos de Catarroja, han llegado a la plaza de la Virgen con sus emociones a flor de piel. Han sufrido grandes pérdidas: dos amigos de Catarroja y Paiporta, su negocio cubierto de barro, la pérdida de dos automóviles, y su casa inundada el día mismo en que firmaron la hipoteca. El barro incluso arrasó con el traje de valenciana de su hija y los moños.
A pesar de las desgracias, decidieron emprender el camino para agradecer a la Virgen por estar vivos y para rogar que no se repita una tragedia similar. Además, piensan participar en la procesión vespertina. Junto a ellos, falleros de las comisiones de Maestro Serrano y El Poble en Paiporta, afectados igualmente por la inundación, han llegado a la celebración.
La falla Maestro Serrano ha enviado a unos treinta falleros, vistiendo sudaderas solidarias creadas tras la avalancha. Javier Montero, presidente de la falla, y Yolanda Fernández, una de las participantes, relatan que este año estaban especialmente comprometidos a participar en la peregrinación para pedir que las riadas no vuelvan a ocurrir. Yolanda aún no ha podido regresar a su domicilio por los daños significativos que sufrió y la dificultad de encontrar profesionales para las reparaciones.
Similares emociones comparten los falleros de la comisión El Poble, quienes recorrieron el camino acompañados de la bandera de su grupo. Marc Otiz y Pepe Ricart agradecen a la Virgen por la oportunidad de continuar con vida y honrarla en el festival.
La más grande delegación de peregrinos ha sido la de Amigos del Camino de la Virgen de los Desamparados de Paterna. Encabezados por Jesús Fernández y acompañados de la banda de cornetas y tambores de La Coma, así como del alcalde Juan Antonio Sagredo, completaron el recorrido desde Paterna hasta la plaza de la Virgen, congregando a 2.500 participantes. Personas mayores, como Cristóbal Cuenca y Teresa Fernández, recibieron reconocimiento por su persistente devoción.
Desde Sueca, Luis Ruiz y Andrés Ventura llevaron a 250 personas en una tradición ya establecida, con paradas en Sollana para cenar y en Benetússer para disfrutar de chocolate.
Otros peregrinos destacados fueron la familia Palanca-Casaña de Massarrojos, Empar Ruiz y Nuria Domingo de Massamagrell, y personas de los pueblos del Marquesat como Maria Carmen Estarlich y Héctor Casco, quienes completaron 34 kilómetros equipados con todo lo necesario. Desde Godelleta, un grupo encabezado por Pepe Zanón recorrió 35 kilómetros, mientras que desde la Pobla de Farnals, un grupo variado también se unió a la celebración.