Valencia avanza hacia la implementación de la Zona de Bajas Emisiones, con multas a partir del 1 de diciembre
El Ayuntamiento de Valencia aprobará el próximo martes, 21 de octubre, en la Comisión de Patrimonio, Recursos Humanos y Técnico y Seguridad Ciudadana, la ordenanza que regulará la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Esta nueva normativa entrará en vigor el 1 de diciembre de 2025 y se aplicará inicialmente solo a vehículos con etiqueta A matriculados fuera de la provincia de Valencia, es decir, aquellos de gasolina anteriores al año 2000 y diésel matriculados antes de 2006.
A partir de enero de 2027, la restricción se ampliará a todos los vehículos sin etiqueta de fuera de la ciudad y, a partir del 1 de enero de 2028, las restricciones afectarán también a los automóviles de los residentes de Valencia. La ZBE afectará a turismos, motocicletas y ciclomotores, con excepciones para vehículos utilizados por actividades económicas, personas con movilidad reducida, familias numerosas, y otros casos específicos. Los vehículos de emergencia, servicios esenciales y aquellos considerados históricos tendrán ciertos privilegios de acceso.
El área designada como Zona de Bajas Emisiones abarca 27,8 km² de la ciudad, delimitada por la Ronda Nord, Tarongers, Serradora y Bulevard Sud. Según explicó el concejal Jesús Carbonell, la regulación será gradual para no afectar desproporcionadamente a los ciudadanos con menos recursos. Los vecinos de Valencia no estarán sujetos a estas restricciones hasta 2028, y se proporcionarán alternativas de movilidad para mitigar el impacto de la normativa.
El Ayuntamiento está finalizando la instalación del software necesario para reconocer las matrículas de los vehículos de acuerdo con su etiqueta ambiental, así como cámaras y paneles informativos en la ciudad. Carbonell también informó que se lanzará una campaña informativa para asegurar que los conductores conozcan el funcionamiento del sistema a partir del 1 de diciembre.
A largo plazo, las restricciones se endurecerán progresivamente, con la finalidad de mejorar la calidad del aire en Valencia y cumplir con la normativa estatal, subrayó Carbonell, enfatizando la importancia de equilibrar las medidas medioambientales con las necesidades económicas de la ciudad.