Este domingo, los habitantes y visitantes de Valencia han podido contemplar un atardecer extraordinario. El cielo se vistió de intensos tonos rojos y anaranjados, protagonizando un fenómeno meteorológico conocido como candilazo o arrebol.
Este espectacular fenómeno se produce debido a la dispersión de la luz solar cuando el sol se encuentra cerca del horizonte. La luz, al atravesar las nubes, les confiere esos característicos colores rojizos. El candilazo es común en las áreas costeras durante el otoño e invierno, especialmente unos 15 minutos antes y después del ocaso del sol.
Para que el candilazo tenga lugar, el cielo debe estar cubierto de nubes que no sean demasiado densas, permitiendo así que los rayos del sol se filtren entre ellas. Además, la altitud de las nubes juega un papel crucial, siendo las nubes de nivel alto o medio las que más probabilidades tienen de iluminarse. Un ambiente carente de contaminación y con humedad en el aire también favorece este fenómeno, ya que las pequeñas gotas en suspensión ayudan a desvanecer los rayos solares.