
La situación de los ciudadanos españoles atrapados en Oriente Medio continúa generando preocupación. Un grupo de cinco españoles, dos de ellos valencianos, que permanece en Doha (Catar) ha denunciado la falta de asistencia efectiva para poder abandonar el país en medio del conflicto que sacude la región.
Los afectados, que aseguran que ni siquiera se conocían antes de quedar atrapados allí, explican que la convivencia forzada y el paso de los días han terminado por unirles mientras esperan una solución para regresar a España.
“Nos encontramos en el aeropuerto y a partir de ahí nos hemos ido juntando. Si no te apoyas en la gente que está aquí, el día a día se hace muy duro”, explican.
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Siete días atrapados entre alarmas y misiles
El grupo lleva siete días en Doha a la espera de una evacuación. Durante ese tiempo han vivido momentos de gran tensión, especialmente por las alertas de seguridad y los avisos de posibles ataques.
Según relatan, en varias ocasiones han escuchado alarmas antimisiles, explosiones lejanas y el paso de helicópteros militares.
La situación se volvió especialmente angustiosa durante la madrugada, cuando recibieron una alerta en el móvil alrededor de las tres de la mañana.
“El sonido del teléfono se te queda grabado. Te despierta de golpe y sabes que algo está pasando”, cuentan.
A la alerta se sumaron también sirenas en la calle, algo que no había ocurrido en días anteriores y que aumentó aún más la sensación de incertidumbre.
Refugiarse en un hotel sin saber qué hacer
El mensaje de alerta recomendaba alejarse de ventanas, buscar refugio en zonas bajas o sótanos, pero los españoles aseguran que en su caso esas indicaciones son difíciles de aplicar.
“Estamos en habitaciones de hotel, con ventanas y una cama. No hay mucho más donde refugiarse”, explican.
Aunque el hotel dispone de un aparcamiento subterráneo, bajar hasta allí tampoco resulta sencillo en una situación de alarma.
“Entre bajar del quinto piso por escaleras o ascensor mientras suena una alerta, a veces prefieres quedarte donde estás y esperar que pase”.
Cansancio mental tras una semana de tensión
Más allá del peligro físico, los afectados insisten en que lo más duro está siendo el desgaste psicológico.
“Físicamente estamos bien, pero mentalmente estamos muy cansados”, reconocen.
La incertidumbre permanente genera una especie de montaña rusa emocional. Algunos días parecen surgir buenas noticias, pero pocas horas después todo vuelve a complicarse.
A esa situación se suma la frustración de ver cómo otros ciudadanos extranjeros están siendo evacuados por sus países, mientras ellos continúan esperando.
Críticas a la actuación de la embajada
Los españoles aseguran que la embajada española apenas ha mantenido contacto con ellos.
Según relatan, representantes diplomáticos acudieron al hotel una sola vez, al inicio de la crisis, para explicar una situación que ya conocían por los medios de comunicación.
Desde entonces, el contacto se limita a mensajes automáticos por WhatsApp o correo electrónico con información general.
“Nos envían avisos que ya conocemos por las noticias. No hay nada nuevo”, explican.
Además, denuncian que cuando intentan llamar por teléfono para obtener información, la respuesta es prácticamente inexistente.
“A menos que tengas una urgencia médica, no contestan”.
“Manteneos hidratados y buena suerte”
Uno de los mensajes que más indignación ha generado entre los afectados fue la recomendación recibida por parte de la embajada: “manteneos hidratados”.
El consejo, que en otro contexto podría parecer trivial, ha sido interpretado como una muestra de falta de apoyo en una situación de guerra.
“Estamos en un conflicto militar, escuchando misiles, y el consejo es beber agua”, comentan con ironía.
Petición directa para ser evacuados
A pesar de las dificultades, los españoles aseguran que intentan mantener el sentido del humor, algo que consideran fundamental para sobrellevar la situación.
Sin embargo, el mensaje que lanzan es claro: necesitan soluciones.
“No estamos en nuestra casa. La embajada es nuestro único hilo de conexión con España”, explican.
Por ese motivo han pedido públicamente que se aceleren las gestiones para repatriar a los ciudadanos españoles que siguen atrapados en la zona.
“Llevamos una semana aquí. Solo pedimos que hagan todo lo posible para sacarnos de aquí y llevarnos a casa”.
Mientras tanto, continúan esperando noticias que les permitan abandonar el país y regresar a España después de una semana marcada por la incertidumbre, las alertas y el miedo constante a que el conflicto siga escalando.