Los habitantes de la Avenida Blasco Ibáñez se oponen a los nuevos carriles exprés para autobuses
Los residentes de la zona de Blasco Ibáñez en Valencia han manifestado su rechazo a la introducción de un carril rápido para autobuses en su área. Cuatro asociaciones vecinales —La Isla, Virgen del Carmen-Beteró, Ciudad Jardín y Plaza Honduras y Adyacentes— han suscrito un comunicado conjunto expresando su malestar.
Según informan, el Ayuntamiento de Valencia tiene previsto invertir 3.529.842,25 euros en la reforma de la Avenida Blasco Ibáñez, gracias a una subvención del Ministerio de Transporte y Movilidad obtenida a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea. Sin embargo, las asociaciones critican que el proyecto busca resolver un problema inexistente, mientras perpetúa uno real. La iniciativa, denominada ‘BRT Blasco Ibáñez’, pretende reorganizar el tráfico en 2.900 metros de la avenida, implementando un carril segregado con prioridad semafórica para autobuses.
Los vecinos se sienten indignados con el anterior equipo de gobierno municipal al señalar que el carril segregado solo es factible en el TRAMO 3, entre la estación del tren del Cabanyal y la Calle Dr. Manuel Candela, que representa menos de un tercio de la avenida. En los tramos 1 (Viveros-avenida Cataluña) y 2 (Avenida Cataluña-Manuel Candela), donde circulan 17 y 5 líneas de autobuses respectivamente, consideran inviable el carril exprés.
En el Tramo 3, los vecinos consideran que no existen problemas de congestión de autobuses ni atascos. Critican que el proyecto desplaza el carril para autobuses al centro de la avenida, separado del tráfico general por una acera de 1,8 metros, lo que reducirá el ancho de otros carriles y complicará el acceso de los usuarios al transporte público.
Además, la reducción del ancho de los carriles plantea riesgos para la seguridad vial, sostienen los vecinos. Explican que en el resto de la avenida el carril bus se segregará con marcas viales y elementos separadores, permitiendo su uso por ambulancias, taxis y camiones de reparto, lo que genera dudas sobre su eficacia como carril exprés. Asimismo, el carril bici será reubicado a nivel de calzada.
Eliminación de plazas de aparcamiento y riesgos para la movilidad de personas vulnerables o con movilidad reducida, son otros de los puntos críticos señalados. Lamentan que el carril bici pase frente a dos hospitales, generando inconvenientes para los pacientes.
Este proyecto, elaborado por el entonces concejal de Movilidad Giuseppe Grezzi y ejecutado por el actual edil Jesús Carbonell, según las asociaciones, carece de consulta con entidades clave como hospitales y la universidad. A su juicio, el gasto público en agilizar el tráfico de autobuses en el Tramo 3 es injustificado. Proponen trasladar el carril bici a los laterales del jardín central, donde hay espacio suficiente para su instalación sin afectar las aceras.
Finalmente, las asociaciones han solicitado al Ministerio de Transportes y Movilidad sostenible que revise el plan, ya que consideran que no cumple con los criterios del programa de ayudas a municipios para la creación de zonas de bajas emisiones y la modernización del transporte urbano. Han entregado un informe detallado al concejal Jesús Carbonell y a los grupos políticos municipales con las razones de su disconformidad con la intervención en la Avenida Blasco Ibáñez.