Valencia, 22 de agosto – Más de 200 voluntarios se han sumado al ‘Campamento Tortuga’, una iniciativa dedicada a la vigilancia continua de dos nidos de tortuga marina ubicados en la playa de La Punta del Saler, Valencia. Estos nidos, trasladados hasta allí tras ser localizados en las playas de El Puig y Piles, constan de 243 huevos en total. Los participantes, junto a expertos, los supervisarán día y noche hasta que eclosionen, momento en el cual los acompañarán al mar para asegurar su supervivencia.
Carla Eymar, vicepresidenta de la ONG Xalop Mar, explica que durante las mañanas, la vigilancia corre a cargo de técnicos de la ONG, mientras que por las tardes y noches, cuando es más probable la eclosión, el voluntariado asume el turno. Eymar señala que la ubicación actual de los nidos es óptima, con temperaturas adecuadas y sin riesgo de inundaciones.
Ambos nidos se atribuyen a la misma madre, identificada mediante un transmisor satelital colocado en Cataluña dentro del proyecto Ingenni-Careta.
Por su parte, Jesús Tomás, del Instituto Cavanilles de la Universitat de València, destaca que el cambio climático está propiciando la anidación de tortugas marinas en las costas locales. Desde 2006, la playa de La Punta del Saler ha sido el sitio elegido para trasladar los huevos, dado su carácter de protección integral.
El proceso de incubación dura entre 45 y 70 días, dependiendo de la temperatura. Una vez que las tortugas han emergido del huevo, los voluntarios las ayudan a llegar al mar, una tarea necesaria porque en el Mediterráneo son presas fáciles.
Este año, se espera un mayor número de hembras debido a las altas temperaturas, aunque Eymar prevé resultados más equilibrados por el control térmico logrado en La Punta del Saler. Ante la presencia creciente de esta especie, los expertos llaman a desarrollar soluciones que permitan la convivencia entre la nidificación de tortugas y el turismo, abordando amenazas como basura, maquinaria de limpieza y contaminación lumínica. “Es fundamental proteger esta especie autóctona y asegurar su continuidad y reproducción en nuestras aguas”, afirma Eymar.