**Noticias de Valencia**
El pasado 29 de octubre, durante una franja horaria que abarcó desde el mediodía hasta casi las siete de la tarde, el barranco del Poyo se convirtió en un punto crucial debido a la mayor riada registrada en la historia de la Comunidad Valenciana, que resultó en 228 víctimas fatales. Emilio Argüeso, quien ostentaba el cargo de secretario autonómico de Emergencias en aquel momento, presentó un informe detallado a la jueza responsable del caso, especificando sus desplazamientos, comunicaciones telefónicas y conversaciones mantenidas mediante mensajería interna.
Un día antes del fenómeno conocido como “dana”, Argüeso subestimó las previsiones meteorológicas. El 29 de octubre, entre las 8:35 y las 21:36 horas, recorrió las áreas de Valencia, L’Eliana y l’Alcúdia. Argüeso, además de estar presente en la sede del Cecopi, visitó distintas localidades de La Ribera, donde las situaciones eran especialmente críticas durante la mañana.
La ruta que Argüeso tomó en su recorrido entre el Cecopi y La Ribera lo llevaba a través de la cuenca del Poyo. En este trayecto, observó los cauces del Poyo, el Gallego y la Horteta, lugares que en la tarde superaron los 2.000 metros cúbicos por segundo en sus caudales, de acuerdo con datos oficiales e informes de expertos. El primer aviso por correo electrónico de la Confederación Hidrográfica del Júcar llegó después del mediodía, alertando que el caudal del Poyo excedía los 250 metros cúbicos por segundo. Las advertencias continuaron hasta que, cerca de las siete de la tarde, se comunicó que el flujo había alcanzado niveles incontrolables superiores a 1.600 metros cúbicos por segundo.
Durante el trayecto de Argüeso a lo largo de la cuenca del Poyo, no se registró desvío alguno hacia el aforo de Riba-roja para evaluar la situación de la rambla en ese punto. Su viaje fue un mero tránsito, sin detenerse para evaluar el estado de forma directa. Basado en su itinerario, es plausible que las visitas se realizaran por la mañana, ya que de otra manera podría haber quedado atrapado en las carreteras, al igual que miles de vehículos. No hubo desviaciones hacia el aforo de Riba-Roja ni visitas a Chiva, donde las inundaciones ya eran reportadas desde primeras horas del día. Argüeso mantuvo un recorrido directo entre el Cecopi y la Ribera sin explorar otros lugares del interior de la provincia.
Dentro del informe de 144 páginas presentado por Argüeso, solo se menciona Chiva tres veces, y siempre en relación con el 30 de octubre, cuando contactó a la alcaldesa de Chiva a solicitud de la consellera Salomé Pradas, con el objetivo de enviar tres médicos a la localidad y verificar el estado de la residencia de mayores, iniciativa promovida por Beatriz Simón. El 29 de octubre no se encuentran registros de conversaciones con otros funcionarios analizando la situación en Chiva durante la mañana y primeras horas de la tarde.
No obstante, Argüeso envió un mensaje a las 12:58 horas del 29 de octubre solicitando la movilización de equipos de bomberos forestales debido a una alerta hidrológica en zonas del río Magro, Carlet y el barranco del Poyo en áreas de Torrent, Picanya y Paiporta: «Confirman movilización, pendiente de que confirmen unidades asignadas». Este mensaje formó parte de una comunicación con Salomé Pradas, consellera de Emergencias, indicando que ambos tenían conocimiento del despliegue de efectivos en la cuenca del Poyo. Posteriormente, la conversación adoptó un tono más relajado:
Argüeso a Pradas (13:24 horas): «¿Te subo una Coca Cola?»
Pradas a Argüeso (13:25 horas): «Sí, porfa».
No hubo más intercambios relevantes en ese chat hasta el 30 de octubre a las 5:41 horas, cuando Pradas solicitó un polideportivo en Torrent. No se realizaron más menciones al barranco del Poyo o a las condiciones de las ramblas circundantes en los diálogos de Argüeso con colegas y colaboradores. Desde la Generalitat, se argumenta que en ningún momento la Confederación Hidrográfica del Júcar proporcionó información sobre la situación, aunque el 112 recibió más de cien llamadas entre las 16:40 y 18:40 horas alertando sobre la situación aguas arriba en el Poyo.