Las olas de calor no afectan igual a todos los lugares. Mientras que en el campo las temperaturas descienden con relativa rapidez al caer la noche, en las ciudades el calor permanece durante horas. El motivo es el conocido como efecto isla de calor urbana, un fenómeno que convierte el asfalto, el hormigón y los edificios en auténticos acumuladores de temperatura y agrava el impacto de los episodios extremos.
España atraviesa un nuevo episodio de altas temperaturas, con máximas de entre 40 y 42 grados en numerosas zonas del país, una situación que vuelve a poner el foco sobre este fenómeno que afecta especialmente a las grandes ciudades.

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¿Qué es una isla de calor urbana?
La isla de calor urbana es la diferencia de temperatura que existe entre una ciudad y las áreas rurales o menos urbanizadas que la rodean. No toda la ciudad registra la misma temperatura: factores como la presencia de árboles, la anchura de las calles, la orientación de los edificios o la circulación del aire hacen que algunos barrios sean mucho más calurosos que otros.
Durante el día, materiales como el asfalto, el hormigón o las fachadas absorben gran parte de la radiación solar. Cuando llega la noche, continúan liberando lentamente ese calor, impidiendo que la temperatura descienda con la rapidez que lo hace en zonas con más vegetación.
¿Por qué hace tanto calor en las ciudades?
Los expertos señalan varios factores que intensifican el calor urbano:
- El asfalto y el hormigón almacenan grandes cantidades de energía solar.
- La escasez de árboles reduce la sombra y el efecto refrigerante de la vegetación.
- Los edificios muy próximos dificultan la ventilación natural.
- El tráfico, la actividad industrial y los aparatos de aire acondicionado expulsan calor al exterior.
- La falta de suelo permeable reduce la evaporación del agua y el enfriamiento natural.
- El diseño de las calles influye en la entrada del sol y en la circulación del viento.
Varias ciudades españolas sufren especialmente este fenómeno
Entre las ciudades donde la isla de calor tiene mayor impacto figuran Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Palma. En las ciudades mediterráneas, aunque la influencia del mar puede suavizar las temperaturas máximas, la elevada humedad y las noches tropicales incrementan notablemente la sensación de calor.
Un problema que empeora durante las olas de calor
La isla de calor no provoca una ola de calor, pero sí intensifica sus efectos. El calor acumulado durante el día mantiene temperaturas elevadas durante la noche, dificultando el descanso, aumentando el consumo eléctrico y elevando el riesgo para la salud, especialmente entre personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas.
Cómo pueden enfriarse las ciudades
Reducir el efecto isla de calor requiere combinar distintas medidas urbanísticas y ambientales. Entre las más eficaces destacan:
- Plantar más árboles y ampliar las zonas verdes.
- Utilizar pavimentos y cubiertas que reflejen mejor la radiación solar.
- Incorporar fachadas y cubiertas vegetales.
- Crear corredores de ventilación entre edificios.
- Instalar toldos, pérgolas y elementos de sombra.
- Recuperar suelos permeables y espacios con agua.
- Mejorar el aislamiento de los edificios para reducir la necesidad de climatización.
Cómo protegerse del calor durante una visita urbana
Durante una ola de calor, los especialistas recomiendan organizar las actividades al aire libre a primera hora de la mañana o al final de la tarde, hidratarse con frecuencia y buscar espacios climatizados durante las horas centrales del día.
También aconsejan consultar previamente los avisos meteorológicos y localizar los refugios climáticos, especialmente en el caso de niños, personas mayores, embarazadas o personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias.