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Fallece a los 80 años uno de los casos más extraordinarios documentados en España: siendo niño quedó solo en la montaña y aprendió a sobrevivir entre lobos y otros animales antes de regresar a la sociedad a los 19 años
Marcos Rodríguez Pantoja, conocido popularmente como el «niño lobo de Sierra Morena», ha fallecido a los 80 años en Ourense. Con su muerte desaparece el protagonista de una de las historias más insólitas de la España del siglo XX: la de un niño que pasó buena parte de su infancia y adolescencia prácticamente apartado de los seres humanos y cuya vida acabaría siendo estudiada por investigadores y llevada posteriormente al cine.
Nacido en Añora (Córdoba) el 7 de junio de 1946, Rodríguez Pantoja tuvo una infancia marcada por la pobreza y unas circunstancias familiares extremadamente difíciles. Cuando todavía era un niño acabó en Sierra Morena trabajando junto a un cabrero.
Tras quedarse solo en la montaña, comenzó una existencia que parece más propia de una novela que de una biografía real.
Doce años prácticamente apartado del mundo
Marcos aprendió a sobrevivir aprovechando los recursos que encontraba en la naturaleza y desarrolló una extraordinaria relación con los animales.
Según relató él mismo durante décadas, convivió con lobos, zorros, aves, serpientes y otros animales. RTVE recogió su testimonio y situó en aproximadamente doce años el periodo que pasó en el campo antes de regresar a la sociedad.
El Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC también ha presentado su caso como una experiencia real prolongada durante más de una década en Sierra Morena, destacando su capacidad para aprender a desenvolverse en aquel entorno prácticamente sin contacto humano.
La propia historia presenta pequeñas diferencias dependiendo de la fuente y del momento en que Marcos la contó. Algunas hablan de once años, otras de doce y RTVE llegó a describir un periodo de casi trece años de aislamiento y vida semisalvaje.
La Guardia Civil lo encontró con 19 años
Su extraordinaria vida en la montaña terminó en 1965, cuando fue localizado por la Guardia Civil.
Marcos tenía alrededor de 19 años.
La vuelta al mundo de los seres humanos no resultó sencilla. Había aprendido durante años a interpretar los sonidos y comportamientos de los animales, buscar alimento y sobrevivir en plena naturaleza, pero muchas de las costumbres cotidianas de la sociedad le resultaban completamente ajenas.
En uno de sus testimonios recordaba que, cuando fue encontrado, dormía en el suelo y que posteriormente tuvo que acostumbrarse incluso a hacerlo en una cama.
Aquella readaptación sería uno de los aspectos más duros de su historia.
«He jugado con lobos»
Su caso despertó posteriormente el interés del escritor y antropólogo Gabriel Janer Manila, que conoció personalmente a Marcos en la década de 1970 y estudió profundamente su experiencia.
De aquellas conversaciones surgiría una investigación académica y, años después, el libro He jugado con lobos. Janer explicó que pretendía construir un relato literario que respetara la historia que Marcos le había contado.
La historia del «niño lobo» pasó así de ser una experiencia prácticamente desconocida a convertirse en uno de los casos españoles más célebres relacionados con los denominados niños salvajes o ferales.
Su vida llegó al cine con Entrelobos
Pero sería el cine el que terminaría haciendo conocida su historia para millones de personas.
En 2010, el director Gerardo Olivares estrenó Entrelobos, película basada en la vida de Marcos Rodríguez Pantoja.
El pequeño Marcos fue interpretado por Manuel Camacho, mientras que Juan José Ballesta encarnó al personaje durante su adolescencia. También participaron Sancho Gracia, Carlos Bardem y otros intérpretes. El propio Marcos Rodríguez Pantoja realizó una breve aparición al final de la película.
La producción permitió que una historia ocurrida décadas antes en las montañas de Sierra Morena llegara a una nueva generación.
Una vida marcada por dos mundos
La paradoja acompañó a Marcos durante prácticamente toda su existencia.
Había aprendido a sobrevivir en uno de los ambientes aparentemente más hostiles para un niño, pero posteriormente reconocería las dificultades que encontró para desenvolverse entre los seres humanos.
En sus apariciones públicas continuó hablando de los animales con enorme cercanía y recordando aquella etapa de Sierra Morena no únicamente como una experiencia de supervivencia, sino como una parte fundamental de su identidad.
Su historia plantea además una cuestión que durante décadas interesó a antropólogos, educadores y naturalistas: hasta qué punto el entorno determina nuestra manera de comunicarnos, relacionarnos y entender el mundo.
Marcos Rodríguez Pantoja ha muerto a los 80 años dejando detrás una vida difícil de comparar con cualquier otra.
Fue el niño que salió de la sociedad para aprender a sobrevivir en Sierra Morena y que, cuando regresó años después, tuvo que enfrentarse probablemente al aprendizaje más complicado de todos: volver a vivir entre los hombres.