21 de agosto de 2026
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El día que una multitud asesinó y se comió a dos políticos: el macabro final de los hermanos De Witt

Johan y Cornelis de Witt fueron linchados en La Haya el 20 de agosto de 1672, mutilados y colgados boca abajo. Testimonios de la época aseguraron que partes de sus cuerpos fueron vendidas e incluso comidas por miembros de la multitud

Parece una leyenda creada siglos después para exagerar la crueldad de otra época. Pero ocurrió.

El 20 de agosto de 1672, una multitud enfurecida asesinó en La Haya a dos de los hombres más importantes de la República neerlandesa: Johan de Witt y su hermano Cornelis.

Los mataron a tiros y golpes, desnudaron sus cadáveres, los colgaron boca abajo y comenzaron a mutilarlos.

Y aquello todavía no había terminado.

Partes de los cuerpos fueron arrancadas y exhibidas como trofeos. Otras fueron vendidas entre la multitud y existen testimonios contemporáneos que hablan de personas que llegaron a comerse algunos de aquellos restos humanos.

El episodio fue tan extraordinario que quedó representado en grabados realizados aquel mismo año. El Rijksmuseum de Ámsterdam conserva varias de aquellas imágenes y cataloga expresamente algunas bajo los conceptos de mutilación y canibalismo.

Johan de Witt, uno de los hombres más poderosos de Europa

Para entender cómo pudo suceder algo semejante hay que regresar a los Países Bajos del siglo XVII.

Johan de Witt había nacido en 1625 y llegó a convertirse en gran pensionario de Holanda, un cargo que durante buena parte de su trayectoria lo situó en el centro del poder político de la República.

Su hermano mayor, Cornelis de Witt, nacido en 1623, también desarrolló una importante carrera política y militar.

Los hermanos pertenecían al sector republicano de la política neerlandesa y eran adversarios de los partidarios de la Casa de Orange.

Durante años consiguieron mantener una enorme influencia.

Hasta que llegó 1672.

1672: el «Año del Desastre»

Los neerlandeses todavía recuerdan aquel año con una expresión propia: Rampjaar, el «Año del Desastre».

La República de los Países Bajos se encontró atacada simultáneamente por varias potencias. Francia, bajo el reinado de Luis XIV, invadió el territorio neerlandés mientras Inglaterra y otros enemigos aumentaban la presión militar.

El miedo se extendió entre la población.

Las derrotas necesitaban culpables.

Y buena parte de la ira terminó dirigiéndose contra el gobierno republicano y, especialmente, contra Johan de Witt.

Su posición política se derrumbó mientras aumentaba el apoyo a Guillermo III de Orange, que fue nombrado estatúder el 9 de julio de 1672.

Johan terminó dimitiendo.

Pero abandonar el poder no iba a salvarle.

Una acusación contra Cornelis

La situación se volvió todavía más peligrosa cuando Cornelis de Witt fue acusado de participar en un supuesto complot contra Guillermo III.

Fue detenido el 23 de julio de 1672.

La acusación era extremadamente dudosa. El Rijksmuseum la describe directamente como un cargo fabricado.

Cornelis fue encarcelado en la Gevangenpoort, la antigua prisión situada en el corazón de La Haya.

Finalmente no fue condenado a muerte. La sentencia estableció su destierro de por vida.

Parecía que iba a salir vivo de la prisión.

Entonces llamaron a su hermano.

Johan acudió a buscarlo

El 20 de agosto, Johan de Witt recibió un mensaje para que acudiera a la prisión donde se encontraba Cornelis.

Fue hasta allí.

En el exterior comenzaba a concentrarse una multitud que exigía castigar a quienes consideraba responsables de la catástrofe que estaba sufriendo el país.

Los hermanos quedaron atrapados.

El Rijksmuseum señala que miembros de la milicia participaron en el ataque y que una supuesta maniobra para trasladar a los De Witt a un lugar más seguro terminó convirtiéndose en el comienzo del linchamiento.

Los mataron a tiros y patadas

La multitud se abalanzó sobre ellos.

Johan y Cornelis fueron disparados, golpeados y pateados hasta morir.

Pero el odio político acumulado durante aquellos meses hizo que sus muertes no fueran suficientes.

Los cadáveres fueron desnudados.

Después los arrastraron hasta un patíbulo cercano y los colgaron boca abajo.

Entonces comenzó la mutilación.

Personas de la multitud cortaron partes de los cuerpos mientras otros observaban.

Una representación conservada por el Rijksmuseum muestra a hombres levantando fragmentos de los cadáveres ante los asistentes congregados alrededor del patíbulo.

Y algunos se comieron sus restos

Es el detalle más difícil de creer.

También es uno de los mejor documentados iconográficamente.

El Rijksmuseum conserva un grabado anónimo fechado precisamente en 1672 cuya descripción resulta inequívoca: representa cómo partes de los cuerpos de Johan y Cornelis de Witt son vendidas y comidas el 20 de agosto de 1672.

Existe otra estampa de Gaspar Bouttats, también de 1672, perteneciente a una serie dedicada a la vida y muerte de los hermanos. El museo describe igualmente la escena como la venta y consumo de partes de sus cuerpos.

No estamos, por tanto, ante una ocurrencia nacida en Internet tres siglos después.

Las historias sobre el canibalismo circularon ya inmediatamente después del asesinato.

Ahora bien, existe un matiz histórico importante: no podemos reconstruir con absoluta certeza quién comió qué parte de los cuerpos ni aceptar automáticamente todos los detalles macabros que fueron añadiéndose posteriormente.

El Rijksmuseum distingue precisamente entre lo comprobable —el linchamiento, la mutilación y la venta de restos— y los testimonios de testigos que informaron de actos de canibalismo.

El crimen quedó inmortalizado

La muerte de los hermanos De Witt causó una impresión enorme.

Los artistas comenzaron a representar inmediatamente lo sucedido.

Uno de los dibujos conservados actualmente por el Rijksmuseum está fechado en el propio 1672 y muestra los cadáveres mutilados mientras ciudadanos y soldados rodean el patíbulo.

También se realizaron grabados que representaban las diferentes fases de la tragedia.

Aquellas imágenes convirtieron el asesinato en uno de los episodios más conocidos y siniestros de la historia política neerlandesa.

¿Fue simplemente una multitud que perdió el control?

Aquí la historia se vuelve todavía más interesante.

Reducir lo sucedido a una masa de ciudadanos que espontáneamente enloqueció resulta demasiado sencillo.

La crisis política entre republicanos y orangistas, la caída de Johan de Witt, la cuestionable acusación contra Cornelis y la intervención de miembros de la milicia muestran que el asesinato se produjo dentro de un clima político extremadamente organizado y violento.

El Rijksmuseum explica que fueron precisamente milicianos quienes atacaron inicialmente a los hermanos, antes de que sus cadáveres quedaran en manos de la multitud.

El episodio ha alimentado desde entonces un enorme debate histórico sobre hasta qué punto el linchamiento fue espontáneo y hasta qué punto determinados sectores políticos facilitaron que sucediera.

Un asesinato que eclipsó una carrera política

Johan de Witt había sido durante años una figura fundamental de la Edad de Oro neerlandesa.

Sin embargo, su extraordinario final terminó convirtiéndose en uno de los acontecimientos por los que más se le recuerda fuera de los Países Bajos.

El 20 de agosto de 1672, el antiguo hombre fuerte de la República acudió a una cárcel de La Haya para encontrarse con su hermano.

Ninguno de los dos salió vivo.

Una multitud los asesinó, desnudó y mutiló. Sus cadáveres fueron colgados boca abajo y algunos de sus restos terminaron circulando entre los asistentes.

Y según testimonios recogidos desde aquella misma época, hubo quienes se los comieron.

Más de 350 años después, las imágenes conservadas en el Rijksmuseum siguen siendo el testimonio de uno de los episodios más estremecedores de la historia política europea.

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