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Las checas de Valencia: el mapa de los centros de detención y represión que funcionaron durante la Guerra Civil
Santa Úrsula, Bailía, Sorní, Carniceros, Trinitarios o Nicolás Salmerón formaron parte de una red de centros controlados por diferentes organizaciones y organismos republicanos entre 1936 y 1939
En algunas calles del centro de Valencia por las que actualmente pasan cada día miles de personas funcionaron durante la Guerra Civil centros de detención e interrogatorio conocidos popularmente como checas.
Detrás de algunas fachadas que todavía existen fueron encerradas personas consideradas desafectas, sospechosos de colaborar con el enemigo y también adversarios de otras organizaciones políticas del propio campo republicano.
Santa Úrsula, Bailía, Sorní, Carniceros o Trinitarios son algunos de los nombres que aparecen repetidamente en documentación de la época y en investigaciones posteriores.
La Diputación de Valencia, en su proyecto histórico sobre la Segunda República, define las checas como espacios represivos puestos en funcionamiento tanto por grupos políticos como por autoridades militares republicanas para perseguir a simpatizantes franquistas y también a adversarios políticos internos.
Pero reconstruir hoy aquella red exige una precaución fundamental:
no todas las checas dependieron de la misma organización, ni funcionaron simultáneamente, ni tuvieron exactamente la misma finalidad.
Además, una parte importante de la información disponible procede de la Causa General, la investigación desarrollada por el régimen franquista después de la guerra para documentar la violencia cometida en la zona republicana. Es una fuente histórica imprescindible, pero sus declaraciones y acusaciones deben contrastarse con otras fuentes antes de convertirlas automáticamente en hechos probados.
¿Por qué se llamaban «checas»?
El nombre procede de la Cheká soviética, la primera policía política creada después de la Revolución rusa.
Durante la Guerra Civil española el término terminó utilizándose popularmente para designar determinados locales utilizados por organizaciones políticas, sindicales y organismos de seguridad para detener e interrogar a personas consideradas enemigas o sospechosas.
Una investigación académica de la Universidad de Rouen explica que durante la guerra se denominó así a locales de detención ilegal utilizados por algunas organizaciones de la zona republicana para recluir a adversarios políticos o sospechosos de apoyar al bando sublevado.
Pero bajo esa palabra se esconden realidades diferentes.
Durante los primeros meses de la guerra existieron centros vinculados a partidos, sindicatos y milicias.
Posteriormente el Estado republicano intentó centralizar los servicios de información y contraespionaje.
Primero apareció el Departamento Especial de Información del Estado (DEDIDE) y posteriormente el Servicio de Información Militar (SIM), creado en 1937.
Por eso resulta incorrecto dibujar todas las checas valencianas como si hubieran formado desde julio de 1936 una única organización perfectamente coordinada.
Valencia se convierte en capital de la República
La historia adquiere una dimensión especial cuando el Gobierno republicano abandona Madrid y se instala en Valencia en noviembre de 1936.
Durante aproximadamente un año, Valencia se convirtió en capital de la República.
Llegaron ministerios, funcionarios, diplomáticos, periodistas, militares y también los principales organismos de seguridad e información.
Y con ellos se reorganizaron los sistemas de contraespionaje y represión.
La ciudad que simultáneamente vivía una extraordinaria actividad política, cultural y educativa comenzó también a albergar numerosos lugares de detención.
Algunos de aquellos edificios siguen formando parte del paisaje valenciano.
1. Santa Úrsula: la checa detrás de las Torres de Quart
Probablemente sea la más conocida.
El antiguo convento de Santa Úrsula, situado junto a las Torres de Quart, fue utilizado durante la Guerra Civil como centro de detención.
Su existencia está ampliamente documentada.
La propia Diputación conserva fotografías identificadas como del interior de la checa de Santa Úrsula dentro de su proyecto dedicado a la Valencia republicana.
La documentación disponible relaciona inicialmente el centro con estructuras dependientes del Ministerio de Gobernación y posteriormente con organismos de información.
Una investigación periodística de El País reconstruyó además la presencia allí de presos españoles y extranjeros y las actuaciones de agentes soviéticos durante el periodo en que Valencia fue capital republicana.
Más de cien detenidos
Las investigaciones sobre el sistema penitenciario valenciano han encontrado documentación que permite aproximarse a sus dimensiones.
En julio de 1937 constaban alrededor de 108 internos y unas 39 celdas.
No todos los investigadores coinciden siquiera en cómo clasificar jurídicamente Santa Úrsula durante todas sus etapas: existen evidencias de que funcionaron paralelamente allí una prisión y una checa.
Esto demuestra hasta qué punto resulta difícil aplicar una única etiqueta a toda su historia.
El edificio sigue existiendo
Este es uno de los aspectos más sorprendentes del recorrido.
Santa Úrsula no es simplemente una dirección desaparecida de un documento de 1937.
El inmueble continúa junto a las Torres de Quart.
El catálogo urbanístico del Ayuntamiento de Valencia mantiene identificado el Monasterio de Santa Úrsula y su patrimonio.
Miles de personas pasan actualmente por delante sin conocer necesariamente lo que ocurrió allí hace casi noventa años.
2. Bailía, número 2: una checa junto al corazón institucional de Valencia
Otra de las direcciones repetidamente documentadas es:
calle Bailía, 2.
A escasos metros de la actual plaza de Manises y del Palau de la Generalitat funcionó otro centro de detención.
Diversos testimonios conservados posteriormente sitúan allí interrogatorios antes de que determinados detenidos fueran trasladados a otros centros.
Uno de los casos documentados es el del aviador republicano José «Chang» Sellés.
Según la declaración que prestó después de la guerra, fue detenido el 31 de marzo de 1937 y conducido a Bailía, 2, donde permaneció cerca de un mes antes de ser trasladado a otro centro.
Posteriormente acabaría recluido en Santa Úrsula.
Su testimonio forma parte precisamente del tipo de documentación que exige cautela: proporciona nombres, lugares y detalles, pero fue producido en el contexto represivo y judicial posterior a la victoria franquista.
3. Avenida Nicolás Salmerón: interrogatorios en pleno centro de Valencia
El siguiente destino de «Chang» Sellés resulta especialmente interesante.
Fue trasladado a la avenida Nicolás Salmerón.
Ese nombre puede despistar actualmente porque la avenida ya no se llama así.
Se corresponde con la actual avenida del Marqués de Sotelo, junto a la plaza del Ayuntamiento y la Estación del Norte.
Las referencias históricas sitúan uno de estos centros en los números 7 y 9.
Las fuentes lo relacionan además con los centros de Bailía y Santa Úrsula.
De confirmarse exactamente la correspondencia de numeración histórica con los inmuebles actuales, estaríamos hablando nuevamente de uno de los espacios más transitados de la Valencia contemporánea.
4. Sorní, 7: uno de los centros mejor documentados
La calle Sorní constituye probablemente uno de los casos más interesantes para reconstruir sobre el terreno.
La sede principal estuvo en el número 7, en un palacete conocido como Casa Corell.
La documentación histórica la relaciona posteriormente con el Servicio de Información Militar (SIM).
Y aquí disponemos de una confirmación académica especialmente sólida.
Un estudio publicado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales explica que, cuando las fuerzas franquistas entraron en Valencia en marzo de 1939, sus propios servicios de información decidieron instalarse precisamente en Sorní número 7.
¿Por qué eligieron aquel edificio?
Porque había sido hasta entonces la sede principal del SIM republicano en Valencia y, según la documentación estudiada, reunía condiciones idóneas por su distribución y mobiliario.
La historia produjo así una paradoja extraordinaria.
De centro republicano a centro franquista
Después de la caída de Valencia, el mismo inmueble utilizado por los servicios secretos republicanos pasó a manos de los servicios de información franquistas.
Allí se instalaron los Destacamentos Especiales del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM).
Desde Sorní 7 comenzaron a recopilar archivos republicanos y a investigar a quienes habían formado parte de las organizaciones derrotadas.
En pocos meses llegaron allí 759 denuncias, y las investigaciones desembocaron en 1.109 detenciones, según la documentación analizada por el historiador Carlos Píriz.
Es decir:
el edificio cambió de régimen, pero continuó vinculado a la represión.
5. Carniceros: el colegio de los Escolapios convertido en preventorio
Otra dirección sorprendente conduce hasta uno de los edificios religiosos más conocidos del centro histórico.
Las Escuelas Pías de la calle Carniceros fueron utilizadas durante la guerra.
La documentación identifica allí el denominado:
Preventorio número 1.
El centro estuvo vinculado al SIM.
El edificio religioso sigue existiendo actualmente en Carniceros, 6. La documentación oficial posterior confirma esa dirección para las Escuelas Pías.
Actualmente resulta difícil imaginar la función que tuvo durante la guerra contemplando su espectacular iglesia.
Pero nuevamente encontramos un lugar histórico que continúa perfectamente reconocible dentro de la Valencia actual.
6. El Seminario de Trinitarios
La red alcanzó también el entorno de la actual calle Trinitarios.
Las fuentes identifican un centro instalado en el Seminario Conciliar, relacionado con otros espacios de detención.
Uno de los nombres asociados posteriormente a este lugar fue el de Luisa María Frías Cañizares, profesora de la Universitat de València, detenida en 1936 y posteriormente asesinada.
Las reconstrucciones disponibles sitúan parte de su cautiverio en el Seminario de Trinitarios.
Es otro ejemplo de cómo edificios educativos o religiosos fueron requisados y utilizados para funciones completamente diferentes durante la guerra.
7. Grabador Esteve y la CNT
La red represiva tampoco dependió únicamente de organismos estatales.
La CNT tuvo una importante presencia política y sindical en Valencia.
Su Comité Regional y el Subcomité Nacional estuvieron instalados en Grabador Esteve, número 4, según documentación sobre la prensa y organización de la CNT valenciana durante la guerra.
Algunas fuentes posteriores relacionan también esta dirección con actividades de detención e interrogatorio.
Aquí, sin embargo, sería especialmente prudente antes de utilizar automáticamente la palabra «checa»: está perfectamente documentada la sede política y sindical, mientras que las funciones represivas concretas necesitan reconstruirse caso por caso.
8. El Saler y Villa Rosita
La represión no quedó limitada al centro urbano.
Diversas relaciones históricas mencionan Villa Rosita, en El Saler, como instalación vinculada al SIM.
Este tipo de centros alejados del núcleo urbano tenía características diferentes a las sedes situadas en edificios administrativos o conventos.
La documentación disponible es bastante más fragmentaria que en Santa Úrsula o Sorní.
Por eso incluiría Villa Rosita en un mapa histórico como centro atribuido al SIM en diferentes fuentes, pero no reproduciría todavía las afirmaciones concretas sobre torturas o responsables que aparecen en la infografía sin una comprobación documental adicional.
¿Qué ocurría dentro de las checas?
Esta es la parte más delicada.
La Causa General franquista reunió después de la guerra numerosos testimonios de antiguos detenidos.
En ellos aparecen descripciones de:
palizas, encajonamientos, interrogatorios prolongados, simulacros de ejecución, privación del sueño, amenazas, quemaduras y diferentes formas de violencia física.
Pero debemos diferenciar tres cosas.
Que un centro existiera puede demostrarse documentalmente.
Que una persona estuviera detenida allí puede, en muchos casos, comprobarse mediante documentación.
Y que una tortura concreta se produjera exactamente como aparece en una declaración posterior requiere valorar y contrastar ese testimonio.
No debemos transformar automáticamente el catálogo de acusaciones de la Causa General en un catálogo indiscutible de hechos.
El problema de la Causa General
Después de la victoria franquista, el régimen inició una gigantesca investigación sobre la violencia producida en territorio republicano.
La denominada Causa General comenzó formalmente en 1940.
Actualmente sus documentos constituyen una fuente histórica de enorme valor y se conservan en el Archivo Histórico Nacional, pudiendo consultarse en buena parte a través del portal PARES del Ministerio de Cultura.
Pero tenía una finalidad política y judicial muy concreta: documentar los delitos atribuidos al bando derrotado.
Eso no significa que los hechos recogidos sean falsos.
Significa que un historiador debe tratar la fuente exactamente como cualquier otra documentación producida por un régimen en un contexto represivo: comprobando quién declara, cuándo lo hace, en qué circunstancias y qué otras evidencias existen.
También hubo víctimas dentro de la propia izquierda
Hay otro elemento que suele desaparecer cuando se habla simplemente de «checas republicanas».
La represión no se dirigió exclusivamente contra personas de derechas, religiosos o simpatizantes de los sublevados.
También alcanzó a anarquistas, trotskistas y disidentes de otras corrientes de la propia izquierda republicana.
Las investigaciones sobre Santa Úrsula, por ejemplo, recogen la presencia de extranjeros y militantes acusados de desviacionismo político.
La Diputación de Valencia subraya precisamente que estos centros persiguieron tanto a simpatizantes franquistas como a oponentes políticos internos de diferentes ideologías.
Esto resulta fundamental para comprender el fenómeno.
La Guerra Civil no produjo únicamente una confrontación entre dos bloques perfectamente homogéneos.
Dentro de cada zona existieron también luchas internas, depuraciones y enfrentamientos políticos.
Y después llegó la represión franquista
La historia tampoco terminó cuando desaparecieron las checas republicanas.
La entrada de las tropas franquistas en Valencia el 30 de marzo de 1939 abrió inmediatamente un nuevo sistema represivo.
El caso de Sorní 7 es especialmente revelador.
Los servicios franquistas ocuparon el antiguo centro del SIM y comenzaron desde allí a investigar y detener a republicanos.
Los archivos incautados al SIM, al Comisariado Político, al Hospital Base y a otros organismos republicanos fueron utilizados para confeccionar fichas e identificar personas vinculadas al régimen derrotado.
Así, algunos espacios que habían servido para perseguir adversarios durante la República continuaron relacionados con la persecución política después de cambiar el poder.
Las víctimas eran ahora otras.
El mapa que todavía permanece bajo nuestros pies
Lo más sorprendente de reconstruir esta historia no está únicamente en los archivos.
Está en caminar actualmente por Valencia.
Santa Úrsula.
Bailía.
Sorní.
Carniceros.
Trinitarios.
Marqués de Sotelo.
Son calles perfectamente reconocibles.
Algunas conservan incluso los edificios relacionados con aquellos acontecimientos.
Eso convierte la historia de las checas valencianas en algo diferente a un episodio abstracto de la Guerra Civil.
Ocurrió en el mismo centro de la ciudad.
En edificios delante de los cuales seguimos pasando.
Y en algunos casos la paradoja histórica resulta todavía mayor: Sorní número 7 pasó directamente de albergar el principal servicio de información republicano de Valencia a convertirse en sede de los servicios de información franquistas que comenzaron a perseguir a los derrotados.
La historia de estos lugares exige, por ello, algo más que repetir las etiquetas utilizadas por uno u otro bando.
Exige reconstruir quién controló cada edificio, durante qué periodo, quién estuvo detenido allí, qué sabemos documentalmente de lo sucedido y qué afirmaciones continúan dependiendo únicamente de testimonios posteriores.
Solo entonces aparece el verdadero mapa.
No simplemente un «archipiélago del terror», como titula la infografía que circula actualmente, sino una geografía de la represión política de la Valencia en guerra que posteriormente, tras 1939, cambiaría de responsables y de víctimas sin que en algunos casos cambiaran siquiera los edificios.

FICHA | Las checas de Valencia durante la Guerra Civil
Periodo: 1936-1939
Contexto: Guerra Civil española
Ciudad: Valencia
Qué eran: centros de detención e interrogatorio utilizados por diferentes organizaciones políticas, sindicales y organismos de seguridad de la zona republicana. El término «checa» procede de la policía política soviética y se popularizó en España para denominar estos centros.
Principales centros documentados en Valencia:
- Santa Úrsula — antiguo convento situado junto a las Torres de Quart. Funcionó como espacio de detención y existen fotografías y documentación histórica sobre su utilización durante la guerra.
- Bailía, 2 — centro situado junto al actual entorno de la Generalitat. Aparece en testimonios y documentación relacionada con detenidos trasladados posteriormente a otros establecimientos.
- Sorní, 7 — Casa Corell — una de las principales sedes del Servicio de Información Militar (SIM) en Valencia. Tras la entrada franquista en 1939, el mismo edificio fue utilizado por los servicios de información del nuevo régimen para investigar y detener a republicanos.
- Escolapios / calle Carniceros — utilizado como centro relacionado con el SIM durante la guerra.
- Avenida Nicolás Salmerón, 7-9 — actual avenida del Marqués de Sotelo; aparece vinculada a interrogatorios y detenciones.
- Seminario de Trinitarios — otro de los edificios utilizados como lugar de reclusión.
- Villa Rosita / El Saler — distintas fuentes la relacionan con instalaciones del SIM, aunque existe menos documentación pública disponible sobre su funcionamiento concreto.
Organizaciones relacionadas: durante la guerra actuaron centros vinculados a partidos y sindicatos y, posteriormente, organismos estatales como el DEDIDE y el Servicio de Información Militar (SIM). No todas las checas dependieron de la misma organización ni funcionaron simultáneamente.
Métodos denunciados: testimonios posteriores recogidos, entre otras fuentes, por la Causa General describen palizas, amenazas, confinamiento en espacios reducidos, privación del sueño y otras formas de violencia. Estas declaraciones deben tratarse individualmente y contrastarse antes de presentar cada práctica como un hecho probado.
Principal fuente documental: la Causa General, investigación abierta por el régimen franquista después de la guerra para documentar la violencia cometida en territorio republicano. Actualmente, buena parte de estos fondos se conserva en el Archivo Histórico Nacional y puede consultarse mediante PARES. Su origen y finalidad aconsejan contrastar sus testimonios con otras fuentes.
Un dato especialmente llamativo: Sorní, 7 sobrevivió al cambio de régimen como centro vinculado a los servicios de información. Después de marzo de 1939, los servicios franquistas se instalaron en la antigua sede del SIM y utilizaron documentación republicana incautada para localizar a integrantes y colaboradores del régimen derrotado. Un estudio histórico cifra en 759 las denuncias recibidas y 1.109 las detenciones derivadas de la actividad de los Destacamentos Especiales del SIPM instalados allí.
Qué queda hoy: varias de las calles y algunos de los edificios continúan existiendo en la Valencia actual, lo que permite reconstruir una ruta histórica de los centros de detención de la Guerra Civil.
Precaución histórica: «checa» es una denominación genérica que puede ocultar diferencias importantes entre centros. Para reconstruir cada uno es necesario determinar quién lo controlaba, en qué fechas funcionó y qué hechos están documentalmente acreditados.
En una frase
En pleno centro de Valencia funcionó durante la Guerra Civil una red heterogénea de centros de detención e interrogatorio; algunos de sus edificios siguen en pie y uno de ellos, Sorní 7, continuó ligado a la represión después de cambiar de manos en 1939.




