En pleno centro de València, a pocos metros de la calle Colón, se encuentra uno de los edificios más singulares del Ensanche. Está en el número 3 de la calle Félix Pizcueta y es conocido como Edificio Cortina I o Casa de las Cruces.
Fue diseñado por el arquitecto valenciano José Manuel Cortina Pérez y construido entre 1896 y 1901. Su fachada combina elementos medievalizantes con detalles propios del Art Nouveau, dando como resultado una arquitectura difícil de encasillar y muy reconocible.
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Un edificio con aspecto de palacio
La Casa de las Cruces destaca por una composición mucho más monumental que la de una vivienda convencional.
En su fachada aparecen arcos lobulados sobre columnas de hierro fundido, amplios ventanales, miradores y torreones en los extremos. El inmueble fue concebido además con patio interior y antiguas caballerizas, reforzando esa apariencia palaciega.
Cortina combinó en esta obra referencias medievales con líneas sinuosas próximas al Art Nouveau, especialmente visibles en las rejas de la planta baja y en la carpintería de los miradores.
El dragón alado que muchos no ven
Uno de sus detalles más curiosos está justo encima de la puerta principal.
Allí aparece un dragón alado rematando el arco de medio punto de la entrada, un elemento ornamental muy característico de la arquitectura de Cortina.
Es uno de esos detalles que pasan fácilmente desapercibidos si se camina por la calle sin levantar la vista.
La presencia de criaturas fantásticas no fue algo excepcional en la obra del arquitecto. Cortina incorporó dragones y motivos medievales en varias de sus construcciones, hasta convertirlos prácticamente en una de sus señas de identidad.
Rejas, carpinterías y una escalera singular
La riqueza del edificio no termina en la fachada.
Su organización interior gira alrededor de pequeños patios y dispone de dos viviendas por planta. También cuenta con un sistema de doble escalera que recorre toda la altura del edificio de forma simétrica.
La propia documentación patrimonial municipal destaca el trazado de estas escaleras, diseñadas buscando la comodidad de los residentes en una época en la que el edificio no disponía de ascensor.
Además, todavía conserva numerosos elementos decorativos originales, tanto en la arquitectura exterior como en el interior.
Una de las primeras grandes obras de Cortina
El Edificio Cortina I fue una de las primeras obras importantes de José Manuel Cortina en el Ensanche valenciano.
El Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia sitúa su construcción en 1896 y destaca cómo en este proyecto el arquitecto desarrolló buena parte del lenguaje decorativo que después repetiría en otras obras.
Su combinación de referencias góticas, medievales y modernistas permitió a Cortina crear una arquitectura muy personal, alejada de los edificios residenciales más convencionales de finales del siglo XIX.
No confundirla con la Casa de los Dragones
La Casa de las Cruces no es la misma que la conocida Casa de los Dragones, aunque ambas fueron diseñadas por Cortina.
La primera se encuentra en Félix Pizcueta, 3, mientras que la Casa de los Dragones está situada en la zona de Sorní y Jorge Juan.
Las dos comparten ese gusto del arquitecto por la fantasía, las referencias medievales y las criaturas mitológicas.
Una fachada que merece ser observada despacio
La Casa de las Cruces es un buen ejemplo de todo lo que puede pasar desapercibido caminando por el centro de València.
Arcos, columnas, cruces, rejas, madera tallada, torreones y un dragón alado se mezclan en un edificio de más de un siglo de historia.
Y quizá ese sea precisamente su mayor atractivo: haber estado siempre ahí, en una de las zonas más transitadas de la ciudad, esperando simplemente a que alguien levante la mirada.







