Miguel Barrachina, conseller portavoz del Consell, ha expresado su apoyo a mantener la concesión del Hospital del Vinalopó al grupo sanitario Ribera, ubicado en Elche (Alicante). Barrachina argumentó que este servicio se destaca por su calidad y cumple con los más altos estándares. Asimismo, enfatizó que el Gobierno valenciano no se deja influir por “apriorismos ideológicos”.
En una rueda de prensa posterior a la reunión del pleno del Consell, Barrachina manifestó su orgullo por los profesionales sanitarios y los servicios públicos, subrayando que todos los ciudadanos, independientemente de su afiliación política, tienen derecho a recibir las mejores prestaciones, ya sean públicas o concertadas. Este comentario se hizo en referencia a la gestión de Ribera, que también opera el Hospital de Torrejón y que recientemente se ha encontrado en el centro de la polémica tras la difusión de un audio en el que su CEO, Pablo Gallart, instaba a rechazar pacientes o prácticas no rentables.
Barrachina destacó que el Hospital del Vinalopó ofrece servicios de alta calidad y es supervisado constantemente como parte de la red pública, con la misma rigurosidad que los hospitales públicos. Según él, la actual gestión del hospital se basa en una vocación de servicio eficaz al paciente, sin ideologías de por medio.
El conseller recordó que el año pasado se revieron los servicios concertados en las áreas de salud de Dénia y Manises y se inició el proceso de revisión del Hospital del Vinalopó. Sin embargo, en este caso, se consideró adecuado mantener la concesión debido a la calidad de sus servicios, entre los que destaca uno de los mejores servicios cardíacos de España junto al Hospital La Fe. Además, Ribera ha pagado 58 millones de euros que el anterior gobierno, bajo la Administración del Botànic, no exigió, y se comprometió a construir un nuevo centro de salud en Crevillent y a ampliar en 100 camas las instalaciones actuales del hospital.
Por estas razones, Barrachina reafirmó que la concesión del Hospital del Vinalopó se mantiene por la calidad del servicio prestado y sin seguir “ningún apriorismo ideológico”. Concluyó criticando la postura de una anterior consellera socialista que priorizó la ideología sobre la eficacia y eficiencia en el servicio público.