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Como Júpiter devorando a sus hijos. De la traición a Miquel Navarro

javier-furioJavier Furió
Director de VLC Noticias

En diversos medios de comunicación, especialmente los que enarbolan la defensa de la Cultura con mayúsculas, andan metidos en la agria polémica surgida alrededor de la decisión del ahora baranda -que, afortunadamente ya no lo es por la gracia de Dios o de la rosa, como en otros tiempos- del Instituto Valenciano de Arte Moderno o como más lo conocemos, el IVAM, respecto a la retirada de la obra del insigne artista valenciano Miquel Navarro.

Incluso algunos supuestos adalides del Arte en Libertad, mayo del 68 delante de los grises en voz alta y de ‘esto con Franco no pasaba’ en la intimidad, que antes de hablar se ponen debajo el pedestal para dar comienzo a su ‘clase magistral’, andan justificando el error, inmenso error de Cortés. “Es que esa obra está ahí por imposición, y por lo tanto está deslegitimada”. Verán ustedes: esto, lo llamen ustedes como lo llamen, está manchado del revanchismo más oportunista que he visto en los últimos tiempos.

…esto (…) está manchado del revanchismo más oportunista que he visto en los últimos tiempos.

Para empezar, me gustaría que alguno de estos egregios próceres del saber patrio me enumeren, si son capaces, cuántas decisiones que tengan que ver -por limitar el campo de búsqueda- con museos, teatros, casas de cultura, etc., han partido del consenso. El que manda, puesto a dedo, por oposición o por elección, hace lo que de él se espera: mandar. Y como tal función, se confía en que, mejor o peor, haga lo que debe.

Pero demonizar las decisiones del anterior en el cargo, sea quien sea y, sobre todo, sea la esposa de quien sea, además de poco serio, traspasa la línea para ubicarse en el terreno del infantilismo.

Por otro lado, el argumento jurídico de que el compromiso con Miquel Navarro estaba supeditado a la futura ampliación del IVAM no se sostiene; si se tomó la decisión de llevar a término dicho compromiso antes de producirse la circunstancia condicional, no se puede retrotraer dicha decisión porque, si como aducen los postulantes a favor de Cortés la decisión de Consuelo Císcar de dedicar una sala de forma permanente a la obra de Miquel Navarro fue arbitraria -algo que, permítanme, es algo más que discutible-, tanto o más arbitraria es la de retirar ahora la obra de Navarro, más si cabe teniendo en cuenta el fallido argumento ‘jurídico’.

Pero la reflexión, ese bien tan preciado y que con demasiada frecuencia se deja atrás cuando lo que se impone es la llamada a la acción, me lleva a un punto que pone y quita razones evidenciando la magna injusticia que está a punto de cometerse con, quizás, el artista vivo más internacional y prestigioso con que cuenta esta ciudad, esta provincia, esta comunidad autónoma. Miquel Navarro es, además de un ser entrañable y único como persona, quizás uno de los máximos exponentes del arte valenciano del siglo XX, cuya obra pugnarían por albergar los mejores museos del planeta -algunos de los cuales ya se han ofrecido para ello, por cierto-.

Estamos a punto, y no exagero en modo alguno, de darle un puntapié a uno de los mejores artistas que ha dado esta tierra en toda su Historia; un artista que, además, profesa su valencianía, su amor por esta tierra poblada por tantos desagradecidos, allá por donde va. Y además lo proclama. Y el pago que le damos es el peor desprecio posible.

Estamos a punto, y no exagero en modo alguno, de darle un puntapié a uno de los mejores artistas que ha dado esta tierra en toda su Historia…

Y llega el inevitable silogismo: Si la razón que dan algunos para retirar la obra de Miquel Navarro del IVAM es que otros artistas valencianos tienen igual derecho que él o más… Se me ocurre que menos mal que en el IVAM no hay una sala permanente dedicada a Sorolla, Ribera, Pizarro, Benlliure… ¿Se imaginan a la Biblioteca Valenciana retirando los libros de Blasco Ibáñez porque otros escritores valencianos tienen el mismo derecho que él para ocupar un lugar en el archivo?

Y voy más allá: ¿Dónde quedan, pues, los criterios que han legitimado tantos y tantos premios, honores y distinciones artísticas, literarias, musicales? Es cuestión de patrimonio, señores. Esta ciudad de cainitas acostumbra, desde los tiempos más remotos, a devorar a sus hijos como Júpiter en el popular lienzo del maestro de Fuendetodos, Francisco de Goya. Y así, se fulminó el Palacio Real porque costaba dinero arreglar los desperfectos causados por los bombardeos de los franceses, cayó la muralla medieval -y con ella uno de los más hermosos portales- ‘para que el centro de la ciudad respirara’, se derribó el bellísimo Palacio de Ripalda o, por poner un ejemplo mucho más reciente, se está intentando abrir paso la avenida Blasco Ibáñez arrasando más de doscientos años de tradiciones, cultura e identidad marítima por delante, partiendo por la mitad El Cabanyal.

Pero no se froten las manos los ‘premiados’ de semejante afrenta a la Historia del Arte. Nuestra Historia del Arte… Porque algún día, serán ellos los sacrificados, en cuanto dé otra vuelta esta tortilla electoral.

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