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Cine: de las barracas de feria a los multicines
El próximo Día de los Inocentes se celebrarán 130 años del cine, y LAS PROVINCIAS se aproxima a su 160º aniversario. Este diario no solo anunció en su momento la llegada del teléfono, la aviación, la radio y la televisión, sino que también relató la presentación del cine en Valencia. Desde aquellas primeras exhibiciones en barracones de feria hasta las imponentes salas modernas de proyección digital, el Séptimo Arte ha protagonizado innumerables titulares en sus páginas. La historia es extensa, pero es innegable que el cine está profundamente ligado a nuestras vidas.
El 10 de septiembre de 1896, en el Teatro Apolo de la Calle Don Juan de Austria, el empresario Roig presentó al público “Zaragüeta” y “Los corridos”, junto a una innovadora atracción: el cinematógrafo. Menos de diez meses después de su debut en París, Charles Kall mostró un dispositivo que animaba fotografías, recreando escenas de la vida real con gran precisión. Esta novedad fue vista al inicio como una curiosidad, una diversión que, provisionalmente, no representaba una amenaza para los espectáculos tradicionales en España, como los toros y el teatro. Sin embargo, con el tiempo, el cine se convertiría en un pilar fundamental de la cultura del siglo XX. Tras su visita, Kall dejó Valencia y, solo tres meses después, la ciudad ya contaba con dos salas estables. El cine, con su simple propuesta de “escenas de la vida”, evolucionó de simples documentales como la salida de los obreros de una fábrica, a un arte fascinante que narraba historias ricas en emociones y aventuras.
Valencia experimentó un rápido crecimiento del cine con el siglo XX. Las barracas dieron paso a salones, cada vez más espaciosos, donde orquestas acompañaban películas de narrativa compleja. Desde 1914, el Trianon Palace en la calle Ruzafa, con su diseño modernista, ofrecía cine y espectáculos musicales. No mucho después, en la calle San Vicente, el Olympia siguió el ejemplo. Estas salas proyectaban obras de grandes pioneros del cine como Griffith, Lang, Eisenstein y Murnau, además de comediantes icónicos como Charles Chaplin y Buster Keaton. Hollywood emergió como una industria global, adaptando historias de todo el mundo, como la adaptación de Rex Ingram de “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, basada en la novela del valenciano Vicente Blasco Ibáñez, uno de los ejemplos del esplendor del cine en los años veinte.
El 5 de septiembre de 1930, el Olympia marcó un hito al ser el primero en Valencia en proyectar cine sonoro sincronizado con la película “El arca de Noé”, generando largas filas en las taquillas. Este avance transformó el cine: los actores ya no debían exagerar sus gestos y los músicos desaparecieron de las salas. El Lírico, el Coliseum y el Suizo también empezaron a proyectar películas sonoras con tecnología avanzada. En 1931, el nuevo cine Capitol se sumó a esta tendencia.
Durante la Guerra Civil española, otra revolución tecnológica ya tocaba a las puertas del cine: el color. Películas como “El Mago de Oz” y “Lo que el viento se llevó” marcaron el comienzo del fin del blanco y negro. Desde la implementación del Technicolor, el cine continuó su evolución para competir con la televisión. En 1954, “La túnica sagrada” presentó el Cinemascope, que requería pantallas amplias y salas diseñadas específicamente. El cine Lys en Valencia fue pionero en este formato con películas como “Cómo casarse con un millonario”. Más tarde, el Cinerama y el Todd-AO introdujeron formatos de 70 milímetros, con sistemas de sonido diseñados para envolver al espectador en una experiencia sensorial completa. El Dine Oeste se asoció durante mucho tiempo con estas innovaciones. Asimismo, el cine exploró el formato 3D, empleando gafas especiales.
En sus épocas de mayor esplendor, Valencia contaba con más de treinta salas de cine, algunas con más de 1.500 asientos. Durante los años setenta, surgieron salas menores, dedicadas al cine de arte y ensayo. A finales del siglo XX, las tendencias cambiaron con la aparición de las multisalas, que centralizan la administración de múltiples salas de menor tamaño, muchas ubicadas en grandes centros comerciales. Ejemplos de esto son los complejos Turia, Aqua, Saler, MN 4, Kinépolis y Bonaire. Otras salas, como ABC o Lys, permanecen en el centro de la ciudad, aun contando con el apoyo del público. Un caso emblemático es el Cinestudio D’Or, que mantiene su formato tradicional de sala única y programa doble desde 1952.
Cifesa: “la antorcha de los éxitos”
Hablar de Valencia es hablar de Cifesa, la más grande productora de cine que conoció el cine español en el siglo XX. Fundada en 1932 por la familia Trenor, con el Miguelete como símbolo, comenzó sus actividades en 1933 aliada a Columbia y de la mano de la familia Casanova. En 1934, se autoproclamó “Antorcha de los Éxitos”, y con “La Hermana San Sulpicio” estableció un modelo de negocio inspirado en Hollywood, resistiendo hasta 1961. En esas décadas difíciles para España, produjo decenas de películas, dejando una huella significativa en la historia del cine nacional.
Cifesa fue una cantera de talento donde actores, directores, guionistas, camarógrafos y otros profesionales forjaron exitosos filmes como “Locura de amor”, “Pequeñeces”, “Alba de América”, “La leona de Castilla”, “Jeromín” o “Malvaloca”. En 1957, “El último cuplé” consagró a Sara Montiel, quien enamoró al público durante meses.
Exposición
Para conmemorar el 160 aniversario de LAS PROVINCIAS, una exposición examinará los cambios urbanísticos en su ciudad natal.
– Ubicación: Centre del Carme Cultura Contemporània
– Sala: Sala Dormitorio, en el segundo piso
– Fechas: Desde el 11 de diciembre hasta mediados de febrero
– Horario: Martes a domingo, de 10 a 20 horas
– Entrada gratis
Ilustración
Cada hito de la exposición será ilustrado por un artista plástico.
Iván Mata. San Sebastián, 1979
Textos
Diversos escritores, periodistas, arquitectos y profesores aportarán sus reflexiones sobre cada hito.
Guillermo Carnero, poeta y catedrático