En las montañas de la sierra de Mariola y el valle de Perputxent, una antigua leyenda habla de un misterioso caballo que recorría los caminos durante la noche completamente envuelto en fuego. Algunos vecinos aseguraban que llevaba un jinete condenado a vagar eternamente. Su aparición se relacionaba especialmente con la festividad de Todos los Santos, cuando, según las creencias populares, las almas de los muertos podían regresar al mundo de los vivos.
En las montañas del interior de Alicante, cuando las noches eran oscuras y los caminos apenas estaban iluminados, los habitantes de algunos pueblos contaban una historia capaz de provocar auténtico terror.
Hablaban de un caballo sobrenatural que aparecía entre los bancales, recorría los senderos a gran velocidad y desaparecía entre las montañas dejando tras de sí un resplandor de fuego.
No era un caballo corriente.
Su cuerpo parecía arder sin consumirse, sus movimientos eran extraordinariamente rápidos y, según algunas versiones, sobre su lomo cabalgaba un jinete igualmente rodeado de llamas.
Aquella criatura recibía el nombre de la Haqueta de Foc, uno de los seres más misteriosos del imaginario popular valenciano.
La tradición se conserva especialmente en diferentes localidades del interior alicantino, entre ellas Beneixama, Ibi, Beniarrés y l’Orxa.
Su historia ha sido estudiada por investigadores de la cultura popular como Víctor Labrado, Joan Borja y Francesc Gisbert, que han contribuido a recuperar una parte del patrimonio legendario valenciano.
Índice de contenidos
El agricultor que vio pasar un caballo envuelto en llamas
Una de las versiones más conocidas de la leyenda está ambientada en el valle de Perputxent, entre las localidades de Beniarrés y l’Orxa.
Según la tradición oral, un agricultor se encontraba una noche en las tierras de cultivo cuando descubrió un resplandor extraordinario que se desplazaba entre los campos.
La luz no procedía de una hoguera ni de una vivienda.
Se movía.
Y lo hacía a una velocidad sorprendente.
Cuando pudo distinguir mejor aquella aparición, comprendió que se trataba de un caballo completamente rodeado de llamas.
El animal galopaba por los caminos sin mostrar signos de sufrimiento, a pesar del fuego que envolvía su cuerpo.
La visión resultaba tan fascinante como aterradora.
En algunas variantes, la silueta de un misterioso jinete acompañaba al caballo. Su identidad, sin embargo, permanecía oculta.
Nadie sabía con certeza quién era, de dónde venía ni por qué estaba condenado a recorrer aquellas montañas.
El relato ha llegado hasta nuestros días a través de la tradición oral y de los trabajos de recopilación etnográfica.
No existen pruebas históricas de una aparición sobrenatural. El interés de la historia reside en la supervivencia de una creencia transmitida durante generaciones.
El recorrido del caballo de fuego por el valle de Perputxent
Una de las características más interesantes de la Haqueta de Foc es que la leyenda no transcurre en un lugar imaginario.
Los relatos populares sitúan sus apariciones en espacios geográficos perfectamente identificables.
Según la versión recogida por Joan Borja, el caballo seguía un recorrido por las estribaciones del Benicadell, aproximadamente paralelo al río Serpis.
La tradición menciona su paso desde las proximidades del maset del Gord, cerca de Beniarrés, en dirección a l’Orxa y al castillo de Perputxent.
El paisaje de la zona combina montañas, antiguos caminos rurales, barrancos y terrenos agrícolas.
Durante siglos, estos caminos fueron utilizados por campesinos, pastores y viajeros que se desplazaban entre pequeñas poblaciones.
En ausencia de iluminación artificial, cualquier resplandor inesperado podía adquirir un aspecto extraordinario.
El valle de Perputxent es especialmente importante para esta historia porque allí se conserva una de las versiones más detalladas del recorrido del animal.
La tradición llega incluso a señalar que la misteriosa aparición dejó de verse durante algún tiempo, aunque determinadas narraciones sostienen que todavía regresaba en noches señaladas.
En Beneixama también conocían al caballo de fuego
La leyenda no se limita al valle de Perputxent.
En Beneixama, municipio situado en el Alto Vinalopó, también se contaba que antiguamente había aparecido una pequeña caballería rodeada de llamas.
Según la tradición local, el animal había recorrido las propias calles de la población.
Esta variante resulta especialmente interesante porque traslada la aparición sobrenatural desde los caminos rurales hasta el interior de un pueblo.
El investigador Víctor Labrado recogió referencias sobre esta creencia, posteriormente difundidas por Joan Borja.
En las narraciones populares, el caballo podía manifestarse de repente y desaparecer con la misma rapidez.
La ausencia de una explicación sobre su origen contribuía a aumentar el misterio.
No se trataba necesariamente de un animal enviado para atacar a los habitantes, sino de una presencia inquietante cuya aparición alteraba el orden cotidiano.
Las huellas del caballo del diablo en Ibi
Otra versión especialmente llamativa procede de Ibi, en la comarca de l’Alcoià.
Allí se contaban historias sobre un caballo de fuego que había dejado marcadas sus herraduras sobre la piedra.
Uno de los lugares asociados a esta creencia es la ermita de Santa Llúcia, situada en el entorno del antiguo Castell Vermell.
Según la tradición, podían reconocerse supuestas huellas del animal en una roca y en la piedra de uno de los escalones.
La leyenda añade un detalle todavía más inquietante: el jinete que montaba aquel caballo era el propio diablo.
Esta interpretación introduce un componente religioso que no aparece con la misma intensidad en todas las versiones.
Las marcas sobre la piedra se convertían así en una prueba simbólica de la presencia de una criatura sobrenatural.
Sin embargo, no existe evidencia arqueológica de que dichas señales fueran producidas por un caballo.
Su importancia es cultural: muestran cómo determinados elementos del paisaje o de edificios antiguos podían adquirir explicaciones legendarias.
El jinete condenado a cabalgar eternamente
¿Quién montaba realmente la Haqueta de Foc?
Esta pregunta no tiene una respuesta única.
En algunos relatos, el caballo aparece completamente solo.
En otros, su figura está acompañada por un misterioso jinete envuelto en llamas.
La identidad de este personaje se ha perdido en buena parte de las versiones conservadas.
Una de las interpretaciones más interesantes relaciona la historia con las leyendas europeas de los jinetes condenados.
Estos relatos presentan a personas que, después de cometer faltas graves durante su vida, reciben como castigo la obligación de recorrer eternamente determinados lugares.
No pueden detenerse, descansar ni abandonar el mundo de los vivos.
El caballo de fuego se convierte entonces en símbolo de su condena.
Víctor Labrado y Joan Borja han señalado semejanzas entre esta tradición valenciana y el conocido mito del Comte Arnau.
La relación con el Comte Arnau y otras leyendas europeas
El Comte Arnau es uno de los personajes más conocidos de la tradición popular catalana.
Según distintas versiones, era un noble que había cometido abusos y malas acciones durante su vida.
Después de morir, quedó condenado a cabalgar eternamente sobre un caballo sobrenatural.
En algunas representaciones, el animal aparece rodeado de fuego y acompañado por otras presencias fantasmales.
Esta imagen presenta semejanzas evidentes con las narraciones de la Haqueta de Foc.
Ambas comparten el caballo en llamas, el jinete misterioso y el vínculo con las almas condenadas.
Pero eso no significa necesariamente que exista una relación histórica directa entre todos los relatos.
Los estudiosos de la tradición oral hablan de motivos legendarios compartidos.
Es decir, imágenes y argumentos que aparecen en diferentes regiones y que evolucionan según las creencias locales.
El jinete fantasmal no es exclusivo de la cultura valenciana.
Otras regiones europeas conservan historias de caballeros condenados, cazadores sobrenaturales y procesiones nocturnas de espíritus.
La singularidad de la Haqueta de Foc reside en su adaptación a los caminos, montañas y poblaciones del interior valenciano.
La noche de Todos los Santos: cuando el caballo regresaba del mundo de los muertos
Uno de los aspectos más sorprendentes de esta leyenda es su relación con el calendario.
La tradición del valle de Perputxent sitúa algunas apariciones de la Haqueta de Foc durante la noche que transcurre entre el 1 y el 2 de noviembre.
Es decir, entre la festividad de Todos los Santos y el Día de los Difuntos.
En las creencias populares europeas, estas fechas han estado asociadas durante siglos al recuerdo de las personas fallecidas y a la posibilidad simbólica de establecer contacto con el mundo de los muertos.
La noche adquiría un significado especial.
Los relatos hablaban de ánimas que regresaban a sus antiguas viviendas, espíritus que recorrían caminos y apariciones que podían manifestarse ante los vivos.
La Haqueta de Foc encajaba en ese universo de creencias.
Su aparición podía interpretarse como la manifestación de un alma condenada o de una fuerza sobrenatural relacionada con la muerte.
Algunas versiones recogidas por los investigadores sostienen que el caballo regresaba una vez al año al valle de Perputxent.
Esta relación con Todos los Santos explica por qué la leyenda constituye un ejemplo especialmente interesante del patrimonio valenciano asociado al miedo.
¿Qué significa realmente la Haqueta de Foc?
Las leyendas populares no siempre fueron creadas únicamente para asustar.
Muchas servían para explicar fenómenos desconocidos, transmitir advertencias o reforzar determinados valores sociales.
En el caso de la Haqueta de Foc, su interpretación puede abordarse desde diferentes perspectivas.
La primera es la religiosa y moral.
Si el jinete representa a un alma condenada, el relato puede entenderse como una advertencia sobre las consecuencias de determinadas acciones.
La segunda es la relación con el paisaje.
Los caminos montañosos, los barrancos y los lugares alejados de las poblaciones eran escenarios habituales de historias sobrenaturales.
La tercera es la relación simbólica entre el fuego y la muerte.
El fuego puede representar castigo, destrucción, transformación o una presencia procedente de otro mundo.
Estas interpretaciones ayudan a comprender la leyenda, pero no demuestran que existiera una única intención original.
La tradición oral cambia con el tiempo y cada generación puede modificar algunos de sus elementos.
¿Pudo existir algún fenómeno natural detrás de la historia?
Es tentador buscar una explicación científica para cualquier leyenda sobrenatural.
Los resplandores nocturnos, los incendios distantes y otros fenómenos luminosos han originado relatos extraordinarios en diferentes culturas.
Sin embargo, no existe documentación que permita relacionar la Haqueta de Foc con un fenómeno natural concreto.
Tampoco se conserva una fecha histórica verificable para la supuesta aparición del caballo.
No puede afirmarse, por tanto, que la leyenda naciera necesariamente de una confusión visual o de algún acontecimiento determinado.
Lo que sí sabemos es que las comunidades rurales crearon y transmitieron relatos asociados a lugares concretos.
La repetición de esas historias permitió que determinados caminos y montañas adquirieran una identidad legendaria.
Los investigadores que han recuperado la leyenda
La Haqueta de Foc no es una invención reciente de las redes sociales.
Su presencia en el folclore valenciano ha sido recogida por investigadores especializados.
Uno de ellos es Víctor Labrado, escritor y estudioso de la tradición oral valenciana.
También el filólogo Joan Borja ha dedicado trabajos a este personaje, incluyendo un artículo publicado en noviembre de 2023 bajo el título Cavall de foc.
En él examina las versiones de Beneixama, Ibi y el valle de Perputxent, así como su relación con las creencias de Todos los Santos.
Por otra parte, el escritor Francesc Gisbert ha destacado la supervivencia de esta figura dentro del imaginario de las comarcas de l’Alcoià y el Comtat.
Los tres autores participan en la obra Guia inacabada de la fantasia valenciana, publicada en 2022 por L’ETNO, Museu Valencià d’Etnologia, con ilustraciones de Marc Bou.
La publicación reúne personajes, lugares y creencias de la tradición fantástica valenciana.
Este trabajo resulta importante porque permite conservar relatos que durante mucho tiempo se transmitieron casi exclusivamente de forma oral.
La recuperación de los monstruos valencianos
Durante las últimas décadas, personajes como la Haqueta de Foc, la Quarantamaula, el Butoni o la Bubota han comenzado a recuperar protagonismo.
Una de las iniciativas más conocidas es Espanta la por!, desarrollada por L’ETNO.
El proyecto busca difundir las historias tradicionales relacionadas con el miedo mediante publicaciones, actividades culturales y propuestas educativas.
La iniciativa cuenta con la participación de bibliotecas, museos y otras instituciones valencianas.
En su programación de 2026 figura una nueva edición de la Guia inacabada de la fantasia valenciana.
El objetivo no es presentar estas historias como acontecimientos reales, sino conservarlas como parte del patrimonio cultural.
Cada una contiene referencias a antiguos modos de vida, creencias y relaciones entre las personas y su entorno.
La Haqueta de Foc representa precisamente uno de esos relatos que permiten conocer cómo nuestros antepasados imaginaban lo desconocido.
¿Todavía puede verse el caballo de fuego?
No existe evidencia de que una criatura sobrenatural haya recorrido realmente las montañas del interior alicantino.
Pero la Haqueta de Foc sigue existiendo en la memoria cultural.
Los caminos de Beniarrés, l’Orxa, Beneixama e Ibi continúan asociados a una leyenda que ha sobrevivido gracias a quienes la contaron y a los investigadores que decidieron conservarla.
La historia tampoco tiene un final definitivo.
En algunas versiones, el caballo desaparece para siempre.
En otras, regresa a los mismos lugares durante determinadas noches del año.
Y es precisamente esa incertidumbre la que ha permitido que el relato mantenga su misterio.
La Haqueta de Foc es mucho más que un caballo envuelto en llamas. Es el recuerdo de una época en la que las montañas, los caminos y las noches oscuras estaban poblados por historias que ayudaban a explicar los miedos de quienes vivían en ellas.
Un ser nacido de la imaginación popular que, siglos después, todavía cabalga por las leyendas de la Comunitat Valenciana.
Documentación histórica y fuentes consultadas
Joan Borja — Cavall de foc. Investigación y recopilación de las versiones de Beneixama, Ibi y el valle de Perputxent. Publicado el 3 de noviembre de 2023.
L’ETNO — Guia inacabada de la fantasia valenciana. Obra de Joan Borja, Francesc Gisbert y Víctor Labrado, publicada en 2022.
Francesc Gisbert — El retorn de la fantasia popular valenciana. Reflexión y documentación sobre la pervivencia del caballo de fuego en l’Alcoià y el Comtat.
L’ETNO — Espanta la por! 2026. Programa de recuperación y difusión del imaginario fantástico valenciano.
Teatre Nacional de Catalunya — El Comte Arnau. Documentación cultural sobre el mito del jinete condenado y su caballo de fuego.
https://www.tnc.cat/uploads/20110930/dossier_el_comte_arnau_cat.pdf
Imagen: Recreación artística de la Haqueta de Foc, inspirada en las leyendas tradicionales del interior de Alicante. Imagen generada mediante inteligencia artificial.
La historia está respaldada por recopilaciones de tradición oral, especialmente el trabajo de Joan Borja sobre el recorrido entre Beniarrés y l’Orxa, las variantes de Ibi y Beneixama y la relación con Todos los Santos.
Este es el primer artículo de los siete de nuestra serie de mitología valenciana, acompañado por la imagen del caballo de fuego que hemos creado.




