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Naturaleza humana

jimmy-entraiguesJimmy Entraigües
Periodista y escritor
Director de El Péndulo
2002. La llegada de la Luna creciente marcaba el rito para consagrar al nuevo jefe de la tribu Haida. Gran Oso hacía varios días que entregó su cuerpo a la madre Tierra y su hijo, Garra de Puma, esperó seriamente el final de la ceremonia para dirigirse a su pueblo como nuevo patriarca de la tribu. Al hablar, recordó a todos la severa pero gran sabiduría con la que gobernó Gran Oso a lo largo de 42 años. El joven jefe prometió aplicar la misma capacidad y buen juicio que su padre. La tribu comprendió en aquellas palabras que se hallaba frente a un digno sucesor.
Aquel nuevo líder había sido enviado por su padre a conocer los saberes de la civilización, a desentrañar los conocimientos del hombre moderno. Durante diez años aprendió los secretos de la botánica en la universidad y las vidas de los hombres en la lejana ciudad. Si algún día las máquinas y el cemento llegaban a la tierra de los Haida, el pueblo contaría con un líder sabio y fuerte. Una mujer, con un niño en sus brazos, le preguntó al jefe: Dinos, Garra de Puma, ahora que el otoño termina, ¿hará frío en el invierno? El joven patriarca se quedo pensativo y hasta un poco asustado en su interior. Aquella pregunta era tan sencilla como compleja. Su anciano padre jamás se había equivocado en sus predicciones anuales y toda la tribu, callada y con la mirada fija, esperó la respuesta. Garra de Puma pensó ¡Dios mío!, ¿y ahora que digo? No tengo ni la más mínima idea si hará o no hará frío en invierno. Decidió ser cauto y dijo, este invierno hará frío y será necesario proveerse de leña para pasar un invierno confortable. Dicho esto, todos asintieron y se retiraron aceptando las palabras del jefe.
Si algún día las máquinas y el cemento llegaban a la tierra de los Haida, el pueblo contaría con un líder sabio y fuerte.
Durante dos días Garra de Puma vio como su pueblo se abastecía de leña y se preparaba para la llegada del invierno. El joven, afligido por su inseguridad, agarró su teléfono celular y trepó hasta una pequeña colina. Desde allí llamó al servicio meteorológico local canadiense y preguntó, ¿podrían decirme si hará frío el próximo invierno? Una voz le respondió, por los datos y estadísticas que manejamos parece que se presentará un invierno frío. Garra de Puma volvió a su poblado y reunió a su gente. No quería verse en entredicho y prefirió ser precavido. Oídme, dijo a su pueblo, sé que se presentará un invierno algo más frío. Recoged más leña para que estemos resguardados. No quiero que mi pueblo sufra. Todos hicieron caso del jefe y durante los siguientes tres días la actividad en recoger leña se incrementó. Garra de Puma, sin embargo, seguía inquieto. Recordó algunos inviernos duros en su niñez. ¿Y si el frío era más cruel este año?, pensó. Angustiado por la incertidumbre, volvió hasta la colina con su móvil y llamó al servicio de meteorología. ¿Podrían decirme si hará bastante frío el próximo invierno?, preguntó. Una voz le respondió; mire, por los datos y previsiones que estamos recibiendo creemos que sí, parece que se presentará un invierno bastante, bastante frío. El joven patriarca volvió a reunir a su pueblo y preocupado ante la llegada de un tiempo helado les dijo, tenéis que reunir más leña. Este invierno será muy, muy frío, un frío muy grande y no quiero que mi pueblo tenga penurias. Una vez más todos acataron la orden y durante tres días las pequeñas casas se colmaron de leña para vencer al invierno.
Oídme, dijo a su pueblo, sé que se presentará un invierno algo más frío. Recoged más leña para que estemos resguardados.
Aún así, Garra de Puma, estaba nervioso. Mil preguntas se agolpaban en su mente; ¿y si el servicio meteorológico se equivocaba?, ¿y si no hay suficiente caza y pesca por culpa del frío?, ¿y si no era tan duro el invierno?, ¿y si las computadoras y los satélites fallaban?, ¿cómo comprobar que los datos y las estadísticas son inapelables?, después de todo él se consideraba un científico. El joven jefe subió una vez más a la colina y llamó al servicio de meteorología para resolver sus dudas. ¿Están seguros que el próximo invierno será bastante, bastante frío?, preguntó Garra de Puma. Sí, dijo una voz al otro lado, un frío terrible. ¿Y esas estadísticas son fiables? Completamente, dijo la voz. ¿Y cómo saben en sus predicciones que hará un frío de mil demonios?, insistió el patriarca. ¿Cómo lo sabemos?, dijo la voz; los indios Haida están acumulando leña como locos y en cuarenta años no han fallado nunca.

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2 Responses to "Naturaleza humana"

  1. Luis Beneteau  1 de abril de 2014 at 11:21

    Una historia encantadora con tintes de realidad. Los viejos chamanes tenían sus procedimientos afilados durante siglos con la observación de la naturaleza.
    Felicidades, me gustó mucho.

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  2. Aurora Luna  12 de abril de 2014 at 16:24

    Enhorabuena, Jimmy. Una sabia historia muy bien contada.

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