Una extraña cruz en la calle de Garrigues. Recuerdos del convento de San Gregorio

Convento San Gregorio, calle de San Vicente. Ca. 1890. Foto: A.P.R.S.

Convento San Gregorio, calle de San Vicente. Ca. 1890. Foto: A.P.R.S.

En 1911 fue derribado el antiguo convento de San Gregorio situado en la calle de San Vicente y es sabido que sobre su solar se alzó el actual Teatro Olympia.

El convento fue famoso por ser centro de mujeres arrepentidas, aquellas que habían llevado una vida, decían, pecaminosa

El convento fue famoso por ser centro de mujeres arrepentidas, aquellas que habían llevado una vida, decían, pecaminosa, generalmente prostitutas y madres solteras, y su recogimiento servía para purificar sus yerros. El cenobio también fue cárcel de mujeres y a principio del siglo XX prisión provisional de republicanos o encausados por altercados políticos. Un ilustre “visitante” fue Vicente Blasco Ibáñez.

En el muro recayente a la calle de Garrigues, casi cubierta por pinturas y añadidos posteriores, apenas se veía una gran cruz de madera. En Valencia fue costumbre muy antigua la instalación de cruces en las calles, casi siempre recordando una muerte, costumbre que se acrecentaba en tiempos de peste. Entonces se colocaba junto a las puertas una cruz con una bayeta negra que indicaba el fallecimiento de un apestado.

La cruz de la calle de Garrigues tenía su historia. En el siglo XVIII aconteció un crimen de tipo pasional

La cruz de la calle de Garrigues tenía su historia. En el siglo XVIII aconteció un crimen de tipo pasional en el que se vieron envueltos dos hombres y una mujer llamada Antonia. Uno de los hombres, Enrique, apareció muerto en el lugar y su cadáver fue trasladado al necrocomio situado junto a la Basílica de la Virgen de los Desamparados, una estancia de tan sólo una puerta, un lugar sombrío que durante bastante tiempo fue lúgubre depósito de cadáveres.

Por una serie de indicios fue apresado el otro hombre como autor de tal crimen y sentenciado a muerte. El marido de la mujer sospechaba que ésta ocultaba algo. Cayó gravemente enferma y en confesión dijo al sacerdote que había sido ella quien mató a ese hombre después de una discusión por una corta relación amorosa.

 Tal suceso hizo que los vecinos colocaran la cruz en recuerdo del crimen. El convento de San Gregorio fue derruido y el muro, junto a la cruz, también

Calle de Garrigues. 1975. Foto: A. P. R. S.

Calle de Garrigues. 1975. Foto: A. P. R. S.

Tal suceso hizo que los vecinos colocaran la cruz en recuerdo del crimen. El convento de San Gregorio fue derruido y el muro, junto a la cruz, también. Hoy sólo queda el recuerdo y el reloj de la fachada que actualmente se conserva en la iglesia de Benimaclet como testigo de la historia.

Mujeres arrepentidas encerradas en su llanto, calles de San Vicente y Garrigues, cruces de vida y muerte, reloj incrustado en las paredes de tantas horas, sus saetas marcan sucesos tristes. Ahora en el teatro Olympia se representa una comedia.

Fotos: Archivo privado de Rafael Solaz

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4 Responses to "Una extraña cruz en la calle de Garrigues. Recuerdos del convento de San Gregorio"

  1. Javier Luna  27 de agosto de 2013 at 16:32

    Una vez más, Rafael Solaz nos relata de manera magistral hechos acontecido en el pasado, que nos permiten establecer similitudes con las miserias que también hoy siguen cometiendo los seres humanos.
    Quedarnos solamente con la anterior visión sería injusto, pues al final del artículo se abre una puerta a la esperanza con la posibilidad de que las grandezas dobleguen y superen a las anteriores para poder disfrutar de una vida plena y feliz.

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  2. Javier Luna  27 de agosto de 2013 at 19:04

    Involuntariamente, en el Comentario anterior se ha reflejado lo que sigue :
    – Acontecido en lugar de acontecidos.
    – “… pues al final del artículo …” en lugar de “… por lo que al final del artículo …”

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  3. Julio Cob Tortajada  27 de agosto de 2013 at 20:58

    Calles y lugares de Valencia no son nada sin conocer el rico anecdotario que en ellos se alberga. Podrán gustarnos por su belleza, por sus monumentos, por ver su vivo presente, pero es su pasado y sus acontecimientos lo que hace que el lugar nos fascine de una forma especial, una vez averiguado los aconteceres que en su momento les dio actualidad. Saber de nuestro pasado es muy importante, tanto como leer y escuchar a Rafael Solaz, conocedor infatigable.

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  4. Luis Carrasco  28 de agosto de 2013 at 20:13

    Me temo que Solaz no es solo de este tiempo………………….

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