Las pesquisas apuntan ya a la participación de al menos seis personas, que habrían llegado hasta las instalaciones en dos vehículos de alta gama. Los autores iban equipados con material específico para ejecutar el golpe, entre el que se encontraban mazas y equipos de visión nocturna.
Pero uno de los elementos que más llama la atención de los investigadores es el aparente conocimiento que los asaltantes tenían de las rutinas internas del museo.
Los ladrones sabrían, entre otras circunstancias, que precisamente los jueves el personal de limpieza no acudía a las instalaciones a primera hora de la madrugada. Eligieron así una franja en la que podían actuar con una menor posibilidad de encontrarse con trabajadores dentro del edificio.
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Cuatro minutos para ejecutar el robo
El golpe fue extraordinariamente rápido.
La primera alarma se produjo en torno a las 5:16 horas en el polideportivo municipal, situado a unos dos kilómetros del museo. La posible relación de este aviso con el asalto sigue formando parte de la investigación, ante la posibilidad de que pudiera haberse utilizado como maniobra de distracción.






Pocos minutos después saltó la alarma del propio MUVI y la Guardia Civil recibió el aviso.
Los autores accedieron finalmente al edificio por una ventana lateral, que posteriormente ha quedado tapiada.
Una vez dentro, utilizaron la fuerza para romper las protecciones y acceder a las piezas.
Todo ocurrió en aproximadamente cuatro minutos.
Las cámaras de videovigilancia funcionaron y lograron grabar a varios de los asaltantes. Las primeras informaciones hablaban de tres encapuchados dentro del edificio, mientras que las investigaciones posteriores apuntan a una estructura más amplia, con al menos seis participantes en el operativo.
El museo, sin embargo, no disponía de vigilancia humana nocturna en el momento del robo.
Un patrimonio prácticamente imposible de vender
El principal problema al que se enfrentan ahora los investigadores es determinar qué pretenden hacer los ladrones con unas piezas conocidas internacionalmente y perfectamente documentadas.
El Tesoro de Villena constituye uno de los conjuntos de orfebrería de la Edad del Bronce más importantes de Europa. Sus objetos aparecen fotografiados, descritos y catalogados en numerosas publicaciones científicas, por lo que introducirlos en el mercado legal de antigüedades resultaría extraordinariamente complicado.
Precisamente por ello cobra fuerza una de las hipótesis más preocupantes: que los autores no estén interesados en las piezas por su valor arqueológico, sino por el oro con el que están fabricadas.
Expertos consultados tras el robo han advertido del riesgo de que los objetos puedan terminar fundidos para vender el metal, lo que provocaría una pérdida patrimonial irreversible. Otra posibilidad sería su destino a colecciones privadas clandestinas.
El robo de Villena no es un caso aislado
El asalto al MUVI adquiere todavía mayor relevancia al compararlo con otros dos robos ocurridos recientemente en España.
En apenas cuatro meses, tres museos españoles han sufrido asaltos en los que el objetivo fundamental era el mismo: el oro.
Antes de Villena fueron atacados museos de Badajoz y Albacete.
En abril, el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz sufrió la sustracción de las 149 monedas que forman el Tesoro de Villanueva de la Serena.
Posteriormente, el Museo de Albacete fue asaltado por cuatro personas que se llevaron dos colecciones con más de 200 monedas de oro.
Ahora se suma Villena.
Las semejanzas entre los tres golpes resultan especialmente llamativas.
Ventanas, vitrinas destrozadas y golpes de pocos minutos
Los tres robos comparten características.
En Villena, Albacete y Badajoz, los autores accedieron a los museos rompiendo una ventana lateral. En Badajoz tuvieron además que forzar una reja.
Una vez dentro, las vitrinas fueron fracturadas violentamente y los ladrones seleccionaron fundamentalmente objetos de oro.
También destaca la rapidez.
Los asaltantes permanecieron muy poco tiempo en el interior de los edificios, lo que apunta a operaciones preparadas previamente y con los objetivos perfectamente identificados.
Por el momento no se ha establecido oficialmente que los tres robos hayan sido cometidos por una misma organización, pero las coincidencias han provocado que los investigadores y expertos en patrimonio estudien con atención la posible existencia de grupos especializados.
Europol había alertado del aumento de estos robos
La sucesión de asaltos se produce además en un contexto de creciente preocupación internacional por los delitos relacionados con metales preciosos, joyas y patrimonio cultural.
Las organizaciones policiales europeas llevan tiempo siguiendo la evolución de redes criminales capaces de mover objetos robados entre diferentes países y aprovechar mercados clandestinos para su comercialización.
El problema adquiere una dimensión especialmente grave cuando el objeto robado contiene oro.
Una joya arqueológica única puede resultar prácticamente imposible de vender por estar catalogada, pero su transformación elimina buena parte de los elementos que permiten identificarla.
Ese es precisamente el escenario que más preocupa en Villena.
Cultura revisará la seguridad de los museos
El robo ha provocado ya consecuencias más allá de la investigación policial.
El Ministerio de Cultura ha mostrado su preocupación por la sucesión de asaltos y ha confirmado que en julio había solicitado información a los museos españoles sobre sus sistemas de seguridad y las piezas que conservan fabricadas con oro, plata o piedras preciosas.
Tras lo ocurrido en Villena, las administraciones estudian revisar los protocolos de protección de este tipo de colecciones.
El debate afecta especialmente a los museos locales y provinciales, que pueden custodiar piezas arqueológicas de enorme valor histórico y económico sin disponer necesariamente de los recursos de seguridad de los grandes museos nacionales.
El MUVI, cerrado hasta nuevo aviso
Mientras continúa la investigación, el Museo de Villena permanece cerrado sin fecha de reapertura.
La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante mantiene abiertas las distintas líneas de investigación y analiza las grabaciones de seguridad, los vehículos utilizados y los movimientos realizados por los asaltantes antes y después del golpe.
Una de las piezas más singulares del conjunto, un brazalete elaborado con hierro meteorítico, habría quedado en el museo. Se trata de uno de los objetos científicamente más extraordinarios del Tesoro debido al origen extraterrestre del hierro utilizado en su fabricación.
Sin detenidos y sin piezas recuperadas
A última hora de este viernes, no constan detenciones ni se ha anunciado la recuperación de piezas del Tesoro de Villena.
Tampoco se ha establecido oficialmente que los autores sean los mismos que actuaron anteriormente en Albacete o Badajoz.
Lo que sí empieza a quedar claro es el elevado grado de preparación del golpe: varios participantes, vehículos preparados para la huida, herramientas específicas, conocimiento de las instalaciones y de las rutinas del personal y apenas unos minutos para entrar, romper las protecciones, seleccionar el botín y desaparecer.
El robo del Tesoro de Villena deja así de ser únicamente un golpe contra uno de los principales símbolos históricos de la provincia de Alicante para convertirse en una señal de alarma sobre la seguridad del patrimonio arqueológico español.
Tres museos atacados en apenas cuatro meses, tres operaciones ejecutadas rápidamente y un denominador común especialmente inquietante: en todos ellos, los ladrones fueron directamente a por el oro.