Entre el 25 de febrero y el 6 de marzo de 1939, Elda y Petrer se convirtieron en el último centro de poder del Gobierno republicano presidido por Juan Negrín. Bajo los nombres secretos de «Posición Yuste» y «Posición Dakar», dirigentes políticos y militares intentaron evitar una derrota que ya parecía inevitable. El golpe de Estado del coronel Segismundo Casado precipitó la salida del Gobierno hacia el exilio desde el aeródromo de Monóvar.
Pocos ciudadanos que pasean actualmente por las calles de Elda, en la provincia de Alicante, conocen la extraordinaria importancia que esta localidad tuvo durante los últimos días de la Guerra Civil española.
En febrero y marzo de 1939, mientras el ejército de Francisco Franco avanzaba sobre los últimos territorios controlados por la República, el presidente del Gobierno, Juan Negrín, decidió trasladar parte de la estructura gubernamental al valle del Vinalopó.
Durante apenas diez días, la zona de Elda y Petrer acogió al presidente del Consejo de Ministros, responsables militares, ministros y algunos de los principales dirigentes del Partido Comunista de España.
Entre las figuras que estuvieron vinculadas a aquel despliegue político se encontraban Dolores Ibárruri, conocida como la Pasionaria, el poeta Rafael Alberti, María Teresa León y distintos mandos del Ejército republicano.
Aquella concentración de personalidades convirtió a esta parte de Alicante en uno de los escenarios más importantes del final de la Segunda República.
¿Fue realmente Elda la última capital de la República?
Con frecuencia se afirma que Elda fue la última capital de la Segunda República. Sin embargo, es necesario introducir una precisión histórica.
Elda y Petrer acogieron la última sede efectiva de la Presidencia del Gobierno, pero no fueron proclamadas oficialmente capital de España.
Así lo establece expresamente la documentación de la Generalitat Valenciana sobre la protección patrimonial de la finca El Poblet.
El expediente, publicado en el Boletín Oficial del Estado en 2019, explica que el traslado no supuso una capitalidad equivalente a la que habían ejercido provisionalmente València y Barcelona.
Madrid continuaba siendo la sede oficial declarada por Negrín. Además, las Cortes no se reunieron en Elda y el presidente de la República, Manuel Azaña, permanecía fuera de España.
Por tanto, resulta históricamente más exacto hablar del último enclave gubernamental de la República durante la Guerra Civil, una denominación que los investigadores también conocen como el «Gobierno de Elda».
La Posición Yuste: el refugio secreto de Juan Negrín
El 24 de febrero de 1939, Negrín abandonó Madrid después de mantener una reunión con su Gobierno.
Su destino fue una finca rural llamada El Poblet, situada en el término municipal de Petrer, muy próxima a Elda.
La propiedad estaba rodeada de vegetación y ofrecía condiciones favorables para mantener cierta discreción sobre la presencia del presidente.
Aquel enclave recibió el nombre militar de «Posición Yuste», una referencia al monasterio extremeño donde el emperador Carlos V pasó sus últimos años.
El lugar tenía además una importante ventaja estratégica: se encontraba relativamente cerca del aeródromo de El Fondó, en Monóvar, y disponía de conexiones por carretera con Alicante, València, Albacete y Madrid.
Desde el 25 de febrero, Negrín instaló allí su residencia oficial y trató de coordinar las últimas decisiones militares y políticas del Gobierno republicano.
El Poblet fue escenario de reuniones trascendentales, incluidos los últimos consejos de ministros de aquel Ejecutivo celebrados durante la guerra.
Posición Dakar: el refugio de Dolores Ibárruri y la dirección comunista
Mientras Negrín permanecía en El Poblet, la dirección del Partido Comunista de España se instaló en varias residencias requisadas del entorno de Elda.
Estas instalaciones recibieron el nombre en clave de «Posición Dakar».
Entre las personas vinculadas a este enclave estaban Dolores Ibárruri, Enrique Líster, Rafael Alberti y María Teresa León, además de responsables políticos y militares cercanos al Gobierno.
No se trataba de un único edificio, sino de varias propiedades utilizadas para alojar a los dirigentes y mantener reuniones en un ambiente de gran tensión.
La presencia de los principales responsables comunistas respondía al papel que el PCE desempeñaba como uno de los principales apoyos políticos de Negrín.
Sin embargo, esta proximidad también alimentó las sospechas de otros sectores republicanos que temían un fortalecimiento de la influencia comunista sobre el Ejército y el Gobierno.
Las divisiones internas terminarían siendo determinantes en el desenlace de la guerra.
El Gobierno ocupó escuelas y viviendas de Elda
La llegada del Ejecutivo republicano no pasó completamente desapercibida.
El cronista oficial de Elda, Gabriel Segura Herrero, ha documentado cómo el traslado de las dependencias gubernamentales afectó directamente a varios edificios y vecinos del municipio.
Uno de los inmuebles ocupados fue el grupo escolar Emilio Castelar, actual colegio Padre Manjón, donde se instaló la Subsecretaría del Ejército de Tierra.
Según las actas municipales, el 25 de febrero de 1939 una comisión gubernamental ordenó desalojar el colegio para adaptarlo a sus nuevas funciones.
Los materiales escolares fueron trasladados a instalaciones de la Industria Española del Calzado.
El documento recoge además la protesta de un consejero municipal porque varias familias habían recibido la orden de abandonar sus viviendas en un plazo de apenas seis horas para alojar al personal ministerial.
Este testimonio resulta especialmente interesante porque muestra cómo la instalación del último Gobierno republicano tuvo consecuencias directas para la población civil.
También permite reconstruir un episodio que se desarrolló con notable discreción y del que se conserva escasa documentación oficial.
La Policía secreta soviética: ¿qué relación tuvo el NKVD con Elda?
La publicación difundida en Instagram también menciona al NKVD, el organismo de seguridad soviético que actuó durante el Gobierno de Iósif Stalin.
El NKVD existió entre 1934 y 1946 y desempeñó un papel fundamental en la represión política de la Unión Soviética.
Durante la Guerra Civil española, los servicios de inteligencia soviéticos mantuvieron actividad en territorio republicano, dentro del contexto de la intervención y asistencia soviética al Gobierno español.
Sin embargo, conviene distinguir entre distintos organismos.
En Elda está documentada la presencia del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), que era un organismo de la República española, no una delegación del NKVD.
El historiador Gabriel Segura sitúa instalaciones del SIM en dos chalets requisados de la Ciudad Vergel.
La propia documentación oficial sobre la finca El Poblet menciona que Santiago Garcés, responsable del SIM, intervino en la requisa del inmueble antes de que se instalara allí Negrín.
Aunque existieron relaciones entre los servicios de inteligencia españoles y soviéticos durante la guerra, la documentación consultada no permite afirmar que Elda albergara una sede específica del NKVD ni atribuirle operaciones concretas en aquella ciudad durante marzo de 1939.
El 27 de febrero: Francia y Reino Unido reconocen a Franco
El Gobierno republicano atravesaba una situación prácticamente desesperada.
Después de la caída de Cataluña, los territorios todavía controlados por la República se encontraban cada vez más aislados.
El 27 de febrero de 1939, Francia y Reino Unido reconocieron diplomáticamente al Gobierno de Franco.
Aquella decisión supuso un golpe decisivo para las posibilidades de supervivencia de la República.
Al día siguiente, Manuel Azaña presentó su dimisión como presidente de la República desde Francia.
Negrín quedó así en una posición extremadamente complicada.
Su estrategia consistía en prolongar la resistencia para intentar obtener mejores condiciones de paz y facilitar una evacuación organizada, pero buena parte de los mandos militares consideraba que continuar combatiendo carecía de sentido.
Desde El Poblet, el presidente mantuvo reuniones y comunicaciones con responsables militares para intentar conservar la disciplina del Ejército.
El 2 de marzo recibió al coronel Segismundo Casado y al general Manuel Matallana.
Aquella reunión sería una de las últimas oportunidades de evitar la ruptura definitiva entre los dirigentes republicanos.
El golpe de Casado: una sublevación dentro de la propia República
La crisis alcanzó su punto culminante el 5 de marzo de 1939.
Ese día, el coronel Segismundo Casado encabezó en Madrid un golpe de Estado contra el Gobierno de Juan Negrín.
Los sublevados, apoyados por sectores socialistas, anarquistas y republicanos contrarios a la continuidad de la guerra, constituyeron el Consejo Nacional de Defensa.
Entre sus principales figuras estaban el socialista Julián Besteiro y el general José Miaja.
El objetivo declarado era terminar la guerra mediante una negociación con Franco y evitar que la resistencia continuase prolongando el sufrimiento de la población.
Negrín, por el contrario, temía que una rendición sin garantías dejase a miles de republicanos expuestos a la represión.
El golpe desencadenó enfrentamientos entre fuerzas republicanas y terminó por desarticular la capacidad del Gobierno para dirigir la zona que todavía controlaba.
En la finca El Poblet, Negrín comprendió que había perdido los apoyos necesarios para continuar ejerciendo el poder.
El 6 de marzo de 1939: la salida de Negrín desde Monóvar
El lunes 6 de marzo se produjo uno de los acontecimientos más significativos de la historia contemporánea de Alicante.
Negrín y varios integrantes de su Gobierno abandonaron España desde el aeródromo de El Fondó, situado en el término municipal de Monóvar.
Durante aquella jornada despegaron diferentes aeronaves que transportaron a responsables políticos y militares hacia el exilio.
Entre los destinos se encontraban Toulouse, en Francia, y Orán, en el norte de África.
También abandonaron la zona destacadas figuras vinculadas al Partido Comunista.
El escritor Rafael Alberti y María Teresa León estuvieron entre las personalidades que pudieron salir de España durante aquellos días.
El aeródromo de Monóvar, hasta entonces una instalación secundaria, pasó así a ocupar un lugar destacado en la historia del final de la República.
¿Qué ocurrió después con Elda y la Segunda República?
La salida de Negrín no significó que la Guerra Civil hubiera terminado oficialmente.
Todavía quedaban territorios republicanos y numerosas personas intentaban encontrar una salida hacia el exilio.
El Consejo Nacional de Defensa intentó negociar con Franco, pero no consiguió alcanzar una paz con garantías para los vencidos.
Las tropas franquistas continuaron avanzando y el frente republicano terminó derrumbándose.
El 28 de marzo, Madrid cayó en manos de las tropas franquistas. En Elda también se produjo la descomposición de las instituciones municipales republicanas.
La ciudad quedó bajo el control del nuevo régimen al finalizar ese mes.
El 1 de abril de 1939, Franco anunció oficialmente el final de la Guerra Civil.
La derrota supuso el comienzo de una dictadura que se prolongaría hasta 1975 y el exilio de numerosos dirigentes y ciudadanos vinculados a la República.
¿Y qué sucedió con el oro del Banco de España?
Los comentarios a la publicación también recuperan otra de las controversias históricas más conocidas de la Guerra Civil: el llamado oro de Moscú.
Sin embargo, este episodio sucedió varios años antes de que el Gobierno llegara a Elda.
En septiembre de 1936, el Gobierno republicano trasladó importantes reservas de oro del Banco de España desde Madrid hasta Cartagena.
Posteriormente, una parte considerable fue enviada a la Unión Soviética para financiar las necesidades del esfuerzo bélico republicano.
Según la documentación histórica del propio Banco de España, alrededor de 510 toneladas de oro bruto fueron trasladadas a Moscú en 1936.
La utilización de esas reservas, los contratos de armamento y la gestión de las operaciones financieras han sido objeto de una extensa controversia historiográfica.
No existe base documental para relacionar la llegada de Negrín a Elda en febrero de 1939 con un supuesto traslado de esas reservas desde la ciudad alicantina.
El Poblet, un lugar fundamental para comprender el final de la guerra
La finca El Poblet representa hoy uno de los escenarios históricos más relevantes de Petrer y de toda la provincia de Alicante.
Su importancia quedó recogida en el expediente de protección patrimonial impulsado por la Generalitat Valenciana y publicado en el BOE en 2019.
El documento describe tanto las características arquitectónicas y paisajísticas del inmueble como su papel durante los últimos días de la Guerra Civil.
Antes de convertirse en residencia presidencial, la propiedad había sido utilizada como hospital para heridos, colonia infantil y centro vinculado a instalaciones militares.
La conservación y divulgación de este patrimonio permite explicar un capítulo de la historia española que a menudo queda eclipsado por los grandes acontecimientos de Madrid, Barcelona o València.
La calle Nueva y la memoria histórica de Elda
El vídeo difundido en Instagram recorre la calle Nueva de Elda y muestra algunos de sus edificios tradicionales, con balcones de hierro forjado y fachadas ornamentadas.
Aunque estas imágenes permiten acercarse al paisaje urbano de la ciudad, no acreditan que los inmuebles concretos que aparecen fueran utilizados como dependencias del Gobierno en 1939.
Para reconstruir aquellos acontecimientos con precisión es necesario diferenciar las calles que hoy forman parte de los recorridos históricos de los edificios cuya utilización durante la guerra está documentada.
Lo que sí está demostrado es que Elda, Petrer y Monóvar constituyeron un espacio estratégico para las últimas decisiones del Gobierno de Negrín.
Durante unos días, esta parte del Vinalopó se convirtió en escenario de reuniones secretas, enfrentamientos políticos, decisiones militares y preparativos para una salida al exilio.
Entre el 25 de febrero y el 6 de marzo de 1939, el destino de la Segunda República se decidió en buena medida desde unas localidades alicantinas que hoy conservan el recuerdo de aquellos acontecimientos.
Documentación histórica
Boletín Oficial del Estado. Expediente de protección de la finca El Poblet, Posición Yuste (2019).
Universidad de Alicante. Archivo de la Democracia. El final de la Guerra Civil y el exilio republicano.
Gabriel Segura Herrero, cronista oficial de Elda. Los últimos días de Negrín en Elda.
Gabriel Segura Herrero. El Gobierno de la República llega a Elda.
Valle de Elda. El Gobierno de la República abandona Elda.
Banco de España. Historia del Banco de España.
Universidad de Alicante. Historia de Elda, tomo II.
https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/26546/4/Historia_Elda_Tomo_2.pdf





