La desaparecida plaza de Pellicers. Un circo entre escuelas y fallas

Los derribos producidos en los años 40 del siglo XX por la delineación de la nueva avenida llamada del Oeste, ahora Barón de Cárcer, produjo a su vez la desaparición de toda el área que se hallaba en la zona cercana a la plaza de San Agustín, afectando también a las calles de Escolano, Quevedo y Garrigues.

Bunyoleres en la plaça de Pellicers. Años 30. A. P. R. S.

Bunyoleres en la plaça de Pellicers. Años 30. A. P. R. S.

El trazado de la avenida del Oeste se llevó por delante, la calle de Falcons, el Cobertizo de San Pablo y una entrañable plaza, la de Pellicers.

El trazado de la avenida del Oeste se llevó por delante, la calle de Falcons, el Cobertizo de San Pablo y una entrañable plaza, la de Pellicers. Ya en el siglo XVIII Orellana la cita como existente frente a la Casa Cofradía de los Cortantes junto a la del Fumeral. Hay dudas si la antigua denominación proviene de la familia Pellicer que vino a Valencia junto a Jaume I o se debe a la presencia de pellicers que trabajaban la piel y los pellejos.

Circo Imperial. Plaza de Pellicers. Años 40. A. P. R. S.

Circo Imperial. Plaza de Pellicers. Años 40. A. P. R. S.

A principios del siglo XX la plaza era bastante concurrida y de frenética actividad. Se hallaban cuatro centros de enseñanza…

A principios del siglo XX la plaza era bastante concurrida y de frenética actividad. Se hallaban cuatro centros de enseñanza: la Escuela Moderna, para los dependientes de comestibles, la de Obreros Zapateros, el estudio de música de Enrique Vidal y el Colegio Español dirigido por Fernando Belda. Existían tres o cuatro carpinterías. Llamaba la atención la peluquería de Amparo Alarcón titulada peinadora modernista. Un panadería, droguería, tienda de jabones, de aceite y de vinagre, hasta una casa que alquilaban coches de plaza a nombre de María Marco.

Falla plaça de Pellicers, 1932. A. P. R. S.

Falla plaça de Pellicers, 1932. A. P. R. S.

Pero lo que más nos ha llamado la atención es la instalación de un circo en dicha plaza…

Desde muy antiguo existió en la plaza una comisión fallera que plantaba falla hasta los años 40, tal como hemos visto en antiguos llibrets y fotografías. Pero lo que más nos ha llamado la atención es la instalación de un circo en dicha plaza, tal vez en la época en la que ya se estaban produciendo los derribos y el consiguiente ensanche. De no ser así no se explica muy bien que en una plaza de reducidas dimensiones se instalara el Circo Imperial, famoso por sus payasos los Hermanos Díaz, tal como consta en el cartel que se adjunta.

La magia del circo no sería suficiente para hacer embutir la habitual carpa ni las instalaciones de localidades del coliseo infantil, por muy pequeño que fuera. Queda la duda. Y también el recuerdo de aquellos centros de enseñanza que jalonaron la historia de esta entrañable placita. Hoy no podemos decir: ¡La función va a empezar!  ya que todo desapareció por la avenida de la nostalgia.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

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2 Responses to "La desaparecida plaza de Pellicers. Un circo entre escuelas y fallas"

  1. Julio Cob  21 de enero de 2015 at 17:10

    En la actualidad es conocido como el barrio de Velluters, años ah como el del Pilar, pero de antiguo tenía una plaza entre callejas estrechas, que se tropezaban unas con otras, en una retícula llamada a sufrir una gran transformación en beneficio de un progreso con el justiprecio del olvido.

    Era la Pellicers, núcleo entre el Hospital General, el Mercado Central, la Plaza Castelar y San Agustín, sumergida en su peculiar ambiente vecinal, formaba la plaza más amplia en una zona que por la industria de la seda había disfrutado de muchos años de bonanza. Pero aunque de aquello nada quedaba, sin embargo, aún mantenía el sabor de barrio, con tiendas y comercios, horas de jornal y de asueto, con las de diversión y el bullicio que los muchos establecimientos ofrecían.

    Rafael Solaz nos habla de ellos. Y hasta despliega el circo como apoteosis final en la historia de una plaza, que aunque olvidada, era vital en el viejo barrio “dels velluters”, con sus gusanos de seda que se transforman con el tiempo en mariposas por un capricho de la naturaleza, con el justiprecio del tiempo, que pasa, y …¡vuela!

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  2. Javier Luna  21 de enero de 2015 at 17:19

    La oportunidad y los paralelismos entre el ayer y el hoy del artículo de Rafael Solaz son claros y evidentes. La etapa ya transcurrida de Navidad y Reyes, por una parte entrañable pero consumista por otra nos ha aproximado a zonas comerciales repletas de gente ansiosa por pasear, curiosear, disfrutar, comprar, etc.

    La Plaza de Velluters debió ser en su día, siguiendo el relato que se nos ofrece, una zona comercial/artesanal recoleta pero bulliciosa; indudablemente un centro neurálgico atractivo para quienes se acercaban al mismo.

    La fotografía de la Falla nos muestra, de modo inequívoco, la tradición de la Fiesta Fallera en la Plaza de Velluters, con “fogueres” desde antaño y el primer monumento fallero en 1863.

    Y a todo ello se añadía un aliciente que no deja indiferente a niños, medianos o grandes. Nadie puede sustraerse al maravilloso mundo del Circo y allí, en aquella Plaza, también podía encontrarse la magia de un mundo que nos hace reir y que nos permite soñar. ¡ Casi nada ! ¿ Se nos podía, se nos puede o se nos ofrecerá algo mejor ?.

    Nunca debemos perder la esperanza e ilusión en que un mundo mejor siempre es posible.

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