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Lo que querías saber y no te atrevías a preguntar sobre el Mundial

© Getty Images.FIFA

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La finalidad del presente documento, adjuntado a este artículo, es aclarar varias ideas equivocadas a fin de promover el entendimiento entre el público con respecto a la Copa Mundial de la FIFA 2014.

Hasta la fecha, el Mundial ha costado 15.000 millones de dólares a Brasil. Este dinero sale del bolsillo de los contribuyentes, la FIFA no paga nada.
La FIFA se ha hecho cargo de todos los gastos de operaciones del Mundial, pagando cerca de dos mil millones de dólares. Para ello, no ha recibido ningún tipo de fondos públicos, sino que lo ha financiado única y exclusivamente con los beneficios obtenidos de los derechos de televisión y comercialización de la Copa Mundial. En lo que respecta a las inversiones del país anfitrión, a menudo se incluyen en el cálculo proyectos de construcción que no están directamente relacionados con los gastos del Mundial y algunos ni siquiera se han hecho para este torneo. Los gastos para la mejora o construcción de carreteras, aeropuertos y sistemas de telecomunicaciones son inversiones que redundarán en beneficio del país a largo plazo; por lo tanto, no son gastos relacionados exclusivamente con el Mundial.

El dinero utilizado para construir los estadios falta ahora en educación y sanidad.
Dos semanas antes del comienzo del Mundial, Dilma Rousseff aclaró que el presupuesto estatal para educación y salud no se verá afectado por el préstamo que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social ha concedido para los estadios (que supone únicamente el 0.16 % del PIB brasileño).

La FIFA obligó a Brasil a construir 12 estadios caros y complejos.
La FIFA no obliga a ningún país anfitrión a construir doce estadios, ni impone las características arquitectónicas que deben reunir. Existen algunas directrices generales a fin de cumplir con las exigencias y las expectativas de las selecciones, los responsables de seguridad y los medios de comunicación. Pero, en primer lugar, es el país organizador quien decide si desea utilizar ocho, diez o doce estadios. Brasil escogió la última opción. Y, en segundo lugar, el país es quien debe decidir el modo en se diseñarán los estadios para que puedan usarse en el futuro y de forma sostenible. Es entonces cuando se evalúa si es necesario realizar modificaciones para el Mundial y se busca, de forma conjunta, una solución adecuada.

Las entradas son tan caras que la mayoría de los brasileños no pueden permitírselas.
A diferencia de otros eventos de gran envergadura (Juegos Olímpicos, Fórmula 1, torneos de tenis, conciertos de música, etc.), el Mundial cuenta con un gran número de entradas a precios asequibles. Para los partidos de grupo, los brasileños pueden adquirir entradas a partir de 15 dólares. Además, la FIFA ha puesto a disposición de los obreros que participaron en la construcción y de personas socialmente desfavorecidas 100.000 entradas gratuitas. De los 11 millones de solicitudes de entradas, el 70 % proceden de brasileños, y de los 2.7 millones de entradas vendidas hasta la fecha, el 58 % han ido a parar a manos de brasileños.

La FIFA exige una exención de impuestos total para los patrocinadores, lo cual deja sin ingresos al país organizador.

La FIFA no solicita una exención general de impuestos para sus patrocinadores o proveedores para las  actividades comerciales realizadas en el país anfitrión, sino ciertas rebajas en las tasas de importación en los casos en los que los productos importados son necesarios para la organización y gestión de la Copa Mundial y no se venden en el país (p. ej., importación de computadoras que utilizarán la FIFA o el COL, importación de videomarcadores que se reexportarán tras el torneo, importación de los balones que se utilizarán en la competición), y que se emplearán en el marco de la competición y, tras ella, se reexportarán o se donarán a una organización que trabaje en el mundo del deporte en el país anfitrión. Se trata de concesiones comparables a las que reciben los organizadores de otros grandes eventos deportivos o culturales.

De los 2.000 millones de dólares que gasta la FIFA para el Mundial, cerca de 1.000 millones los reciben proveedores de servicios brasileños, es decir, el dinero va a parar a la economía de Brasil. Si bien la FIFA suele evitar hacer predicciones económicas, la Brazilian Economic Research Foundation prevé para la economía brasileña unos ingresos extra derivados del Mundial de unos 27.7 millones de dólares.

A la FIFA le interesan solo sus ganancias y no se preocupa por nada más.
La FIFA es una asociación de asociaciones sin ánimo de lucro y no persigue un fin económico; sin embargo, para lograr sus objetivos estatutarios (es decir, desarrollar el fútbol en todo el mundo, organizar competiciones internacionales, establecer las reglas del fútbol asociación y garantizar su
cumplimiento) requiere fondos significativos. La pregunta es: ¿Qué hace la FIFA con los ingresos que obtiene del Mundial?

Las 209 asociaciones miembro se benefician en igual medida. De hecho, la FIFA destina 550.000 de dólares diarios al desarrollo del fútbol, y otros casi 2 millones al día para la organización de campeonatos internacionales.

El país anfitrión debe hacer frente por sí solo a sus problemas sociales, económicos y ecológicos.
La FIFA es plenamente consciente de su responsabilidad social en el marco de la Copa del Mundo y la acepta sin reservas. En 2006, el Mundial de Alemania fue el primero en contar con un programa medioambiental general.

Después, en 2010, la FIFA lanzó la iniciativa «Ganar en África con África», cuyo objetivo era construir una infraestructura futbolística sostenible en el continente africano por un valor de 70 millones de dólares. Además, se invirtieron 12 millones de dólares estadounidenses en diversos proyectos sociales, y se creó el Fondo de Legado de la Copa Mundial de la FIFA 2010, dotado de 100 millones de dólares, para seguir promoviendo el desarrollo social en Sudáfrica tras el Mundial y apoyar iniciativas que utilizan el fútbol para lograr el progreso social. Sudáfrica sigue beneficiándose hoy del Mundial de 2010.

Por lo que respecta a la Copa Mundial de Brasil en 2014, hace unos dos años la FIFA presentó ya una estrategia de sostenibilidad que se centra en que los estadios sean respetuosos con el medio ambiente, en la gestión de los residuos, el apoyo a la comunidad, la reducción y compensación de las
emisiones de CO2, las energías renovables, el cambio climático y la transmisión de conocimientos. La estrategia de la FIFA se basa en normas internacionales como la ISO 26000 y la Iniciativa Mundial de Presentación de Información (Global Reporting Initiative), así como en la política de desarrollo del Gobierno brasileño. Una vez más, la FIFA apoya una amplia gama de proyectos sociales, poniendo en marcha una iniciativa sanitaria en todo el país y organizando la «Copa Mundial Social», en la que participan 32 organizaciones sociales.

Se pondrán además en marcha otros proyectos en los ámbitos de la salud, la infraestructura y el fútbol femenino como parte del Fondo de Legado de la Copa Mundial de la FIFA 2014.

La FIFA está convencida de que su responsabilidad social es un elemento crucial para lograr el éxito sostenible de sus torneos, pero el Mundial solo puede servir de herramienta o catalizador del cambio en un país si todos los implicados trabajan por los mismos objetivos en el marco de una estrategia global.

La FIFA es responsable de desalojos forzosos en Brasil.
La FIFA no ha exigido nunca ningún tipo de desalojo. La FIFA ha recibido por escrito del Gobierno federal y de las doce ciudades anfitrionas las garantías de que para ninguna construcción o renovación de los doce estadios se ha desalojado o desplazado a persona alguna.

La FIFA ha expulsado a los vendedores ambulantes para garantizar la exclusividad de los patrocinadores.
Al contrario, la FIFA se ha esforzado mucho para que los puestos de venta ambulantes formen parte del Mundial. En las inmediaciones de los estadios hay una zona a la que, por motivos de seguridad, solo tienen acceso las personas con entradas o acreditaciones. Por este motivo, y sobre la base de la experiencia adquirida en Sudáfrica, la FIFA se reunió desde el principio con las autoridades locales y las ciudades anfitrionas (que son, en última instancia, las responsables de las actividades comerciales) para establecer un programa especial para estos vendedores.

En la mayoría de las ciudades anfitrionas, se ha registrado a los vendedores que ya trabajaban en las inmediaciones de los estadios, de forma que, durante el Mundial, podrán seguir vendiendo cerca de los estadios y de las fiestas de aficionados de la FIFA, las Fan Fests™. Además, han recibido una
formación especial, un uniforme y una acreditación que les permite vender productos autorizados. Un ejemplo concreto: São Paulo, la ciudad anfitriona del partido inaugural, cuenta con un total de 600 vendedores ambulantes registrados cerca de la FIFA Fan Fest™ y del estadio Arena de São Paulo. Se trata de un procedimiento estándar y necesario en grandes eventos, sobre todo por motivos de seguridad. En los Juegos Olímpicos de Londres y Vancouver, por ejemplo, hubo un proceso de acreditación parecido. Ayuda también a garantizar que no se vendan productos falsificados, lo cual viola tanto la legislación brasileña como la internacional.

 

La FIFA es una organización sin ánimo de lucro, que comparte los frutos de la Copa Mundial con la comunidad futbolística universal en el desarrollo del fútbol desde su base, y asimismo trata de difundir los valores positivos de este deporte dentro y fuera de los terrenos de juego.

Para la FIFA es de suma importancia garantizar que la celebración de la Copa Mundial repercuta de forma positiva en el país anfitrión. La FIFA organiza diversas actividades que contribuyen a dejar un legado positivo y duradero que beneficiará al fútbol, al medioambiente, a la economía y a la sociedad en general.

La organización de un acontecimiento deportivo de gran magnitud es para la FIFA y la nación anfitriona un reto difícil y complicado que puede suscitar fuertes críticas y debates nacionales.

Algunos reproches se justifican, y la FIFA siempre trata de escuchar y aprender de todo aquello que permita mejorar sus operaciones. Sin embargo, algunas críticas carecen de fundamento y se basan en hechos tergiversados. FIFA

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