Mario Alonso Puig: “La neurociencia demuestra que cuando una persona tiene que hacer un cambio en su vida, esa persona cambia”

El Dr. Mario Alonso Puig pasó por Valencia para presentar su último libro ‘El cociente agallas’ (Espasa, 2013). Recientemente galardonado por el premio de la editorial Espasa, Mario Alonso Puig, presenta un trabajo interesante donde la neurociencia se da la mano con la psicología positivista.

Dr. Mario Alonso
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La neurociencia afectiva ha demostrado que, con determinación y ganas, cualquier persona puede superar los obstáculos más difíciles. Hay mecanismos internos en el cerebro humano, neuronales y químicos, que impulsan a que una persona desarrolle mejor sus capacidades para vivir.

¿Puede uno dar un giro positivo a su vida? Para Mario Alonso Puig, sí. Conocido por sus apariciones en ‘El hormiguero’, Canal24h y sus comentarios en diversas radios, El Péndulo de VLCNoticias charló con el reconocido doctor para conocer las claves que su libro aporta.

El Péndulo: El usted habla de la fuerza interior, del auténtico potencial personal, riqueza interior…, pero hasta la página 27 no aparece la palabra espiritual; ¿qué nos aporta lo espiritual al crecimiento interior para cambiar nuestras vidas?

Mario Alonso Puig: Vamos a ver…, y esto es muy interesante. Hay un momento en nuestras vidas en el que tienes la sensación que te desmoronas, que te caes, que no aguantas la presión, que el desierto por el que avanzas no se acaba jamás y, en ese momento, la percepción que tienes es de tremenda fragilidad y de enorme vulnerabilidad. A veces, en esos momentos, tocas algo que te da una sensación de confianza, una serenidad y una paz que resultan sorprendentes en medio de las circunstancias en las que estás. Cuando exploras experiencias similares, probablemente mucho más ricas y más profundas en otros sectores, te das cuenta la cantidad de personas que en el mundo de la literatura, en el mundo de la ciencia, en el mundo del arte, en el mundo del pensamiento que han descrito algo de características parecidas.

Al ser una dimensión tan sutil, tan difícil de captar por los ojos, tan difícil de expresar por el lenguaje pero tan fácil de sentir en su realidad a esta dimensión de lo inefable, de lo que no se puede expresar con palabras…, es a eso lo que yo llamo dimensión espiritual y propongo en el libro. Digamos que hay una parte de mente, cuerpo y de dimensión espiritual. Considero que es el núcleo de la persona, porque ahí es donde está la verdadera fuerza de la persona y lo que explica por qué seres sometidos a las máximas adversidades han sido capaces de mantener una serenidad, una chispa de alegría y encontrar un verdadero sentido a la vida. Si esta dimensión existe, como yo creo, y he experimentado que existe, y nosotros no le prestamos atención estamos negando toda una faceta del ser humano que tendría, por lo menos, la misma gravedad que si negáramos las necesidades de nuestro cuerpo si no respiráramos, si no durmiéramos, si no comiéramos.

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Cuando esta dimensión espiritual, sin dogmatismos, abierta a todo el mundo, está presente en nuestra vida, uno de los elementos más bellos que se genera es el respeto al otro. Cuando esa dimensión desaparece y lo único que parece que exista es la materia, tendemos a ver a los demás como objetos materiales y mucho más fácil manipularles y utilizarles y mucho más difícil quererles. Por eso es que creo en la necesidad de recuperar esta dimensión, que siempre ha estado y que solo puede darnos beneficios. Repito, una dimensión fuera de dogmatismos, una dimensión de experiencia personal con esto que, al fin y al cabo, es un misterio.

E.P.: Plantea que para cambiar es necesario tres pasos: conocerse, superarse y trascender. Esto último enlace perfectamente con la pregunta anterior ya que conociéndonos, superándonos y trascendiendo podemos crecer personalmente y dar un giro a nuestras vidas, ¿sí?

M.A.P.: Absolutamente, así es. Empezamos por la materia y, especialmente, por el cerebro humano y ese es nuestro punto de reflexión, qué pasa en nuestro cerebro para que tengamos ciertas emociones o tengamos ciertos sentimientos. Después vamos a la mente, no como producto exclusivo del cerebro, no olvidemos que la mente es una red de información…, y empezamos a reflexionar sobre esas cualidades del carácter, más sutiles, que tienen la capacidad de moldear el cerebro y, al final, vamos a lo más sutil de todo, a eso que no se puede medir con los instrumentos actuales de la ciencia, a lo que nos hace ir más allá de nosotros mismos, a lo que nos hace trascender, lo que nos hace conectar con los demás, con la naturaleza, con el mundo. Por eso es un camino que está hilado y que va llevando a distintas dimensiones, de lo más físico, de lo más visual a lo más íntimo, a lo más interior.

E.P.: El terapeuta Jorge Bucay comentaba que en las últimas décadas estaban mal vistos los libros de autoayuda pero que él insistía en que se tratan de libros de terapias humanísticas, donde el conocimiento de la ciencia se une a la parte humana, ¿opina usted lo mismo?

Mario Alonso Puig
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A.M.P.:
La corriente humanística, tan presente en la obra de Jung y de Carl Rogers, lo que ha hecho es poner su foco en el valor de la persona y…, creo que todo aquello que ponga en valor a la persona es terapéutico en sí. Es terapéutico leer un libro en el que sientas reflejada tu dignidad, es terapéutico ver una película en la que veas que el ser humano es respetado, es terapéutico tener una conversación con amigo y sentirte escuchado; por tanto la terapia no debemos restringirla a una práctica médica o una práctica dentro del mundo de la psicología si no también a una forma de ayudarnos y sanarnos mutuamente.

E.P.: Es interesante ver en su libro la insistencia que aplica para decir que siempre se está a tiempo de cambiar, que no importa la edad ni las circunstancias. Siempre se puede dar un giro a nuestras vidas.

A.M.P.: Cuando estaba en la universidad, yo tenía diecinueve años aproximadamente, en clase de psicología, la profesora que estaba dando la clase dijo que a los siete años la personalidad de una persona estaba totalmente determinada. Cuando acabó la clase me acerqué y le hice un comentario sobre lo que había dicho, le comenté que tenía diecinueve años y que quería cambiar muchas cosas de mi vida. La mujer me miró y dijo: es demasiado tarde. En fin, antes se creí que a edades muy tempranas ya estaba todo establecido respecto a la personalidad y, no cabe duda que muchos de los esquemas vitales toman forman a esas edades, pero la investigación en neurociencia y la experiencia nos demuestra que cuando una persona se da cuenta que tiene que hacer un cambio en su vida y se compromete con ese cambio, esa persona, de verdad, cambia. Esto obedece, a nivel físico, a un cambio en la reorganización de las neuronas y esta nueroplasticia, digamos la capacidad de organizarse de una forma nueva las neuronas, dura a lo largo de toda la vida.

E.P.: Muchas personas confunden la superación personal con la posibilidad de tener un cierto éxito social, es decir que sus logros personales deben tener una repercusión sobre su entorno social, incluso hay programas de TV que muestran estos logros como un valor a mostrar, ¿no cree que se mezclan o dar lugar a confusión esta forma de entender el crecimiento personal?

Dr. Mario Alonso Puig
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M.A.P.: Sí, ocurre. No cabe duda que la sociedad, y cada sociedad tiene sus normas y sus reglas, marca unas referencias sobre lo que es el éxito. Normalmente las referencias que marca sobre el éxito son las de saber, las de poder, las de tener y las de pertenecer. Cuando vemos la evolución de personas, que ha sabido mucho, que han podido mucho o han tenido mucho nos encontramos con una cosa que, al menos, ha de llamarnos la atención y es que algunas de ellas las vez profundamente satisfechas y a otras las ves profundamente insatisfechas. Luego hay algo que se nos escapa. Se nos escapa que hay una dimensión más profunda, que muchas veces no es reconocida en absoluto por la sociedad, y sin embargo responde a una tendencia del ser humano. Y esa tendencia, que para mí es la base del éxito es una: la bondad. Una persona que hace de su vida un ejemplo de bondad es una persona que aunque el mundo no le reconozca nada hay tenido un gran éxito en su vida.

E.P.: Muchísimas gracias por atender a nuestro medio y deseamos que su libro ayude a mucha gente a cambiar sus vidas en positivo.

M.A.P.: Gracias a vosotros y encantado de haber charlado sobre temas tan necesarios. Un saludo.

El Péndulo de VLCNoticias/Jimmy Entraigües

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