16 de octubre de 2026
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Portaceli, el campo de concentración olvidado de Valencia: miles de republicanos entre el hambre, el hacinamiento y la represión franquista

Situado en Serra, en plena Sierra Calderona, Portaceli recibió a miles de prisioneros republicanos, muchos procedentes del campo de Albatera. Las investigaciones históricas documentan hasta 32 internos por celda, muertes por enfermedades y desnutrición y un sistema de clasificación que podía terminar en la libertad, la cárcel o la ejecución.

En uno de los parajes más conocidos de la Sierra Calderona, a pocos kilómetros de Bétera, se encuentra un lugar que conserva una de las páginas más oscuras de la historia contemporánea valenciana. Allí, donde hoy se levanta el Hospital Doctor Moliner, funcionó el campo de concentración franquista de Portaceli, un centro de internamiento por el que pasaron miles de republicanos derrotados en la Guerra Civil española.

Su historia sigue siendo relativamente desconocida para buena parte de la sociedad valenciana, pese a la magnitud de los acontecimientos que tuvieron lugar entre 1939 y comienzos de 1942.

Portaceli no fue simplemente un establecimiento penitenciario. Formó parte del sistema de represión organizado por la dictadura franquista para controlar, clasificar y castigar a los vencidos.

Los testimonios de supervivientes y las investigaciones posteriores describen hambre, enfermedades, hacinamiento y fallecimientos en unas instalaciones incapaces de atender a semejante cantidad de prisioneros.

Del puerto de Alicante a las montañas de Valencia

Para comprender lo sucedido en Portaceli es necesario regresar a los últimos días de marzo de 1939.

La Guerra Civil estaba prácticamente terminada. Miles de soldados republicanos, responsables políticos, sindicalistas y civiles se concentraron en el puerto de Alicante con la esperanza de embarcar hacia el exilio.

Muchos habían llegado desde distintos puntos de España huyendo del avance de las tropas franquistas.

Sin embargo, los barcos que esperaban nunca llegaron.

El Stanbrook, que consiguió zarpar con alrededor de 3.000 refugiados, se convirtió en uno de los últimos símbolos de aquella huida desesperada.

Quienes permanecieron en el puerto fueron capturados tras la llegada de las tropas italianas que combatían junto al ejército franquista.

Numerosos detenidos fueron conducidos inicialmente al campo de Los Almendros y posteriormente al de Albatera, en la provincia de Alicante.

Allí comenzaron meses de internamiento en condiciones extremadamente precarias.

En octubre de 1939, las autoridades franquistas decidieron clausurar Albatera debido a sus problemas de salubridad y capacidad. Miles de prisioneros fueron redistribuidos entre distintos establecimientos penitenciarios.

Uno de sus principales destinos fue Portaceli.

Un viaje en vagones de ganado y una marcha hasta Portaceli

Los testimonios de supervivientes permiten reconstruir parte del recorrido que realizaron los prisioneros trasladados desde Albatera.

Los detenidos viajaron en tren hasta Valencia y posteriormente fueron conducidos hacia Bétera.

Desde allí tuvieron que recorrer varios kilómetros hasta las instalaciones de Portaceli.

En declaraciones recogidas por la investigación histórica, uno de los supervivientes recordó la llegada a un edificio que parecía un hospital sin terminar y donde ya se encontraban aproximadamente un millar de presos.

Los nuevos contingentes multiplicaron de manera extraordinaria la población del establecimiento.

El resultado fue una situación de saturación que las instalaciones no estaban preparadas para soportar.

Hasta 15.000 prisioneros concentrados a finales de 1939

Las investigaciones publicadas por la Diputación de Valencia ofrecen una aproximación a la magnitud del campo.

Estimaciones históricas de población reclusa

4.000–5.000

Población habitual aproximada, con entradas y salidas

12.000–15.000

Internos estimados durante la gran saturación de finales de 1939

Estimaciones recogidas en El Camp de Concentració de Portaceli (1939-1942). No equivalen a un recuento nominal de todos los prisioneros.

La llegada masiva de prisioneros procedentes de Albatera agravó unas condiciones que ya eran difíciles.

Los edificios habían sido concebidos originalmente para instalaciones sanitarias, no para albergar a miles de personas privadas de libertad.

La falta de espacio provocó que numerosos presos tuvieran que dormir directamente en el suelo, en habitaciones saturadas y sin unas condiciones mínimas de higiene.

Algunos testimonios recogidos en las investigaciones hablan de hasta 32 personas por celda.

La masificación favoreció la propagación de enfermedades y dificultó todavía más el reparto de alimentos y la atención a los enfermos.

El hambre y las enfermedades como parte de la vida cotidiana

Uno de los aspectos más dramáticos de Portaceli fue la situación alimentaria y sanitaria.

Los investigadores han documentado fallecimientos relacionados con la desnutrición y las enfermedades, en un contexto de graves carencias materiales.

La falta de una alimentación suficiente debilitaba a los prisioneros y los hacía especialmente vulnerables a las infecciones.

A ello se sumaban la escasez de recursos sanitarios y el hacinamiento.

Los testimonios de antiguos internos describen una situación en la que la muerte llegó a convertirse en un acontecimiento cotidiano.

Uno de los supervivientes, Eugenio Pertegaz, recordó que en una ocasión fueron retirados por la mañana los cuerpos de 14 fallecidos.

Su testimonio fue recogido en los trabajos de investigación y divulgación sobre Portaceli.

La cifra no permite establecer una media diaria de mortalidad, pero refleja la gravedad de las condiciones descritas por quienes estuvieron encarcelados.

Clasificar a los vencidos: libertad, prisión o ejecución

El sistema de campos de concentración franquistas desempeñó una función fundamental en la identificación y clasificación de los prisioneros.

Las autoridades examinaban sus antecedentes políticos, militares y sociales y utilizaban informes, denuncias y avales para determinar su destino.

En Portaceli, algunos internos consiguieron recuperar la libertad, frecuentemente después de obtener avales favorables.

Otros fueron enviados a diferentes cárceles españolas.

También hubo prisioneros sometidos a procedimientos militares sumarísimos que terminaron con condenas a muerte y ejecuciones.

La investigación histórica documenta estos distintos destinos y la utilización de Portaceli como centro de clasificación de presos republicanos.

La represión no terminaba necesariamente cuando un detenido abandonaba el campo. Para muchos, Portaceli fue una etapa dentro de un recorrido penitenciario mucho más prolongado.

¿Cuántos presos murieron en Portaceli?

Esta es una de las preguntas más difíciles de responder con precisión.

La ausencia de registros completos de entradas, salidas y fallecimientos impide establecer una cifra definitiva.

Una investigación publicada por la Diputación de Valencia señala que el Registro Civil de Serra recoge al menos 186 fallecimientos entre abril de 1939 y diciembre de 1942 relacionados con el ámbito estudiado.

Sin embargo, esa cifra abarca diferentes etapas de funcionamiento del establecimiento, incluida su transformación sanitaria, por lo que no todos los fallecidos pueden identificarse automáticamente como prisioneros del campo de concentración.

El propio estudio advierte de las dificultades documentales para reconstruir la mortalidad real.

Por ello, aunque existen pruebas de muertes por desnutrición y enfermedades, no sería riguroso afirmar que falleció la mayoría de las personas internadas.

La imposibilidad de establecer una cifra definitiva no elimina la realidad de las muertes documentadas ni la gravedad de las condiciones de reclusión.

Juan Peset Aleixandre, el rector republicano ejecutado en Paterna

Entre las personas vinculadas a la historia de Portaceli destaca el médico y antiguo rector de la Universitat de València, Juan Peset Aleixandre.

Peset fue una figura destacada de la medicina valenciana y de la vida universitaria durante la Segunda República.

Tras la victoria franquista fue detenido, procesado por la jurisdicción militar y condenado a muerte.

Su historia aparece recogida en las investigaciones sobre Portaceli, junto con documentación relacionada con su encarcelamiento y posterior ejecución.

Fue fusilado el 24 de mayo de 1941 en Paterna.

Su caso simboliza la persecución sufrida por parte de los profesionales, intelectuales y responsables públicos identificados con la República.

De campo de concentración a prisión-sanatorio

Portaceli atravesó diferentes etapas administrativas.

La documentación histórica señala que el 1 de diciembre de 1939 pasó de la administración militar a la penitenciaria.

Posteriormente, las instalaciones también fueron utilizadas como prisión-sanatorio para enfermos de tuberculosis.

El desmantelamiento del campo se produjo entre finales de diciembre de 1941 y enero de 1942, después de que numerosos internos hubieran sido clasificados y trasladados.

La transformación del establecimiento dificulta actualmente la interpretación de algunos registros de fallecimientos, al mezclar distintas categorías de internos y pacientes.

Las fosas de Serra y el problema de identificar a las víctimas

La historia de Portaceli también está vinculada a los enterramientos de personas fallecidas durante su funcionamiento.

Las investigaciones mencionan el cementerio de Serra y referencias a enterramientos en Bétera y otros lugares.

Los registros civiles, los documentos penitenciarios y los testimonios familiares constituyen fuentes fundamentales para intentar reconstruir la identidad y el destino de los fallecidos.

Uno de los mayores problemas históricos es la ausencia de listados completos que permitan relacionar a todos los internos con sus posteriores traslados, liberaciones o muertes.

El trabajo de identificación exige cruzar documentación procedente de diferentes archivos y distinguir cuidadosamente entre víctimas fallecidas en el campo, presos trasladados y personas ejecutadas posteriormente en otros lugares.

Rafael Arnal, Mirta Núñez y la recuperación de una historia olvidada

La recuperación de la memoria de Portaceli debe mucho a las investigaciones reunidas en la obra colectiva El Camp de Concentració de Portaceli (1939-1942), publicada por L’Eixam Edicions en 2018.

El libro reúne documentos, estudios históricos, fotografías y testimonios de antiguos prisioneros.

Entre las personas que han contribuido al conocimiento de este episodio figuran Rafael Arnal y la historiadora Mirta Núñez Díaz-Balart.

La Associació Stanbrook también impulsó un documental dirigido por Rafa Arnal y Joan Barres, dedicado a reconstruir lo ocurrido en aquellas instalaciones.

El trabajo ha permitido recuperar una historia que durante décadas permaneció prácticamente fuera del conocimiento público.

Portaceli, una parte de la historia valenciana que no debe desaparecer

Han transcurrido más de ocho décadas desde que miles de prisioneros republicanos fueron conducidos a Portaceli.

Muchos recuperaron la libertad después de pasar por el campo. Otros continuaron encarcelados durante años. Algunos fueron ejecutados y otros murieron como consecuencia de las enfermedades y las condiciones de internamiento.

Detrás de las cifras aparecen historias individuales: trabajadores, militares, responsables políticos, profesionales y ciudadanos cuya vida cambió después de la derrota republicana.

El campo de concentración de Portaceli forma parte de la historia de Valencia y de la represión ejercida durante los primeros años de la dictadura franquista.

Su estudio no depende únicamente de la memoria de los supervivientes. También se apoya en documentos penitenciarios, registros civiles, investigaciones universitarias y trabajos de historiadores.

Recordar Portaceli significa conocer qué ocurrió allí, identificar a sus víctimas cuando sea posible y comprender cómo funcionó el sistema represivo de la posguerra española.

Una historia que comenzó entre los últimos días de la Guerra Civil y las montañas de la Sierra Calderona, y que todavía conserva preguntas sin respuesta.

Documentación histórica consultada

La base principal de este reportaje es la publicación de la Diputación de Valencia sobre Portaceli, complementada con los estudios del Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante y la investigación sobre fallecimientos recogida en Valencia 1936-2020.

Una cautela adicional: el investigador Francisco Moreno Sáez ha cuestionado algunas estimaciones elevadas de población reclusa en Albatera, por lo que las cifras de traslados a Portaceli deben presentarse como estimaciones de las fuentes, no como recuentos definitivos.

Portaceli, el campo de concentración olvidado de Valencia: miles de republicanos entre el hambre y la represión franquista

En plena Sierra Calderona, miles de prisioneros republicanos fueron internados en Portaceli entre 1939 y comienzos de 1942. El hacinamiento, las enfermedades y la desnutrición marcaron uno de los episodios más desconocidos de la posguerra valenciana.

En el término municipal de Serra, a pocos kilómetros de Bétera, se encuentra un lugar marcado por la historia. El complejo sanitario de Portaceli, hoy conocido como Hospital Doctor Moliner, fue utilizado tras la Guerra Civil como campo de concentración franquista.

Sus instalaciones recibieron a miles de soldados y civiles republicanos. Muchos habían sido detenidos durante los últimos días de la guerra y otros llegaron desde el campo de Albatera, clausurado en octubre de 1939.

Portaceli en cifras

12.000
Prisioneros trasladados desde Albatera, según estimaciones históricas
15.000
Extremo superior de la estimación de internos a finales de 1939
32
Presos por celda, según testimonios recogidos por investigadores
1939-1942
Periodo de funcionamiento y desmantelamiento del campo

Fuente: El Camp de Concentració de Portaceli (1939-1942), publicación recogida por la Diputación de Valencia. Las cifras son estimaciones y no un censo completo.

Del puerto de Alicante a Portaceli

En marzo de 1939, miles de republicanos quedaron atrapados en el puerto de Alicante mientras intentaban abandonar España ante la victoria franquista. Muchos fueron detenidos y conducidos a centros de internamiento, entre ellos Los Almendros y Albatera.

La clausura de Albatera en octubre de 1939 provocó la redistribución de sus prisioneros. Una parte muy importante fue trasladada hasta Portaceli.

Los testimonios describen viajes en vagones de ganado y una marcha a pie desde Bétera hasta el complejo de la Sierra Calderona.

El recorrido de los prisioneros

Puerto de Alicante
↓
Los Almendros y Albatera
↓
Traslado ferroviario hacia Valencia y Bétera
↓
Campo de concentración de Portaceli (Serra)

La saturación del campo

La población habitual se ha estimado entre 4.000 y 5.000 internos. A finales de 1939, con la llegada de presos procedentes de Albatera, algunas investigaciones sitúan la concentración entre 12.000 y 15.000 personas.

Comparación de población reclusa

Población habitual estimada: 5.000

Máxima concentración estimada: 15.000

Comparación visual de los extremos superiores de ambas estimaciones. No representa una serie estadística oficial.

Hambre, hacinamiento y enfermedades

Las instalaciones no estaban preparadas para alojar a semejante número de detenidos. Los testimonios recogidos en investigaciones históricas describen dependencias saturadas, escasez de alimentos, falta de higiene y graves problemas sanitarios.

Algunos relatos mencionan hasta 32 presos compartiendo una misma celda. El hacinamiento favorecía la propagación de enfermedades y agravaba la situación de quienes ya llegaban debilitados.

La muerte también formó parte de la historia de Portaceli. Las investigaciones documentan fallecimientos relacionados con enfermedades y desnutrición, aunque todavía existen dificultades para establecer una cifra definitiva de víctimas.

¿Cuántas personas murieron?

La mortalidad de Portaceli continúa siendo objeto de investigación. Los estudios históricos han localizado registros de fallecimientos y testimonios de supervivientes, pero no existe un recuento nominal completo y definitivo.

Es importante distinguir entre quienes murieron durante el internamiento, quienes fallecieron en la posterior etapa de prisión-sanatorio y quienes fueron ejecutados después de su traslado a otros establecimientos.

No está demostrado que muriera la mayoría de los internos, aunque sí existen evidencias documentales de muertes en condiciones de reclusión extremadamente duras.

Un sistema de clasificación y represión

Los campos de concentración franquistas servían para identificar y clasificar a los prisioneros. Los informes sobre antecedentes políticos, las denuncias y los avales podían determinar el destino de cada persona.

Algunos detenidos recuperaban la libertad, otros eran enviados a prisiones y otros afrontaban procedimientos militares que podían concluir con condenas a muerte.

Juan Peset Aleixandre

Entre las personalidades vinculadas a Portaceli destaca Juan Peset Aleixandre, médico y antiguo rector de la Universitat de València.

Tras la victoria franquista fue detenido y procesado. Finalmente fue fusilado en Paterna el 24 de mayo de 1941.

Su caso constituye uno de los ejemplos más conocidos de la represión contra profesionales e intelectuales vinculados a la Segunda República.

Cronología histórica de Portaceli

1939 — Final de la Guerra Civil
El complejo es utilizado para internar prisioneros republicanos.

Octubre de 1939 — Llegada desde Albatera
El cierre del campo alicantino provoca traslados masivos hacia Portaceli.

Diciembre de 1939 — Cambio administrativo
El establecimiento pasa de la administración militar a la penitenciaria.

1940-1941 — Internamiento y traslados
Continúan los procesos de clasificación, liberación y traslado de presos.

Finales de 1941 – enero de 1942
Se completa el desmantelamiento del campo. El complejo desempeña también funciones sanitarias penitenciarias.

Plano de ubicación del antiguo campo

Portaceli se encontraba en el término municipal de Serra, en el entorno de la Sierra Calderona, próximo a Bétera. El antiguo complejo corresponde al entorno del actual Hospital Doctor Moliner.

El mapa es orientativo: muestra el entorno geográfico y no constituye un plano histórico de las dependencias del campo.

La recuperación de una historia olvidada

Las investigaciones sobre Portaceli han permitido recuperar testimonios, documentos penitenciarios y datos de los registros civiles que ayudan a reconstruir lo ocurrido durante la posguerra.

La obra colectiva El Camp de Concentració de Portaceli (1939-1942), publicada en 2018, reúne parte de ese trabajo histórico.

La identificación de las víctimas y el estudio de sus enterramientos siguen siendo cuestiones fundamentales para completar la historia del establecimiento.

Una memoria pendiente

Portaceli no fue solamente un lugar de internamiento. Representa la historia de miles de personas cuyas vidas quedaron marcadas por la derrota republicana, el encarcelamiento y la represión de la dictadura. Conocer lo sucedido exige recuperar sus nombres, estudiar los documentos y conservar la memoria de quienes pasaron por aquellas instalaciones.

Fuentes históricas

Diputación de Valencia: El Camp de Concentració de Portaceli (1939-1942)

Universidad de Alicante: Campos de concentración, cárceles y batallones de trabajo

Policarp Garay: estudio histórico sobre el campo de concentración de Portaceli

Juan Peset Aleixandre: el rector fusilado por el franquismo

Fotografía histórica del doctor Juan Peset Aleixandre hacia 1924


Juan Peset Aleixandre, hacia 1924.
Fuente: Wikimedia Commons. Dominio público.

Juan Peset Aleixandre

1886-1941

Médico, científico, catedrático y antiguo rector
de la Universitat de València.

Fue una de las figuras más destacadas de la
medicina valenciana durante la Segunda República.

Tras la victoria franquista fue detenido y
sometido a consejos de guerra que terminaron
con una condena a muerte.

Su trayectoria penitenciaria aparece vinculada
a las investigaciones sobre Portaceli.

Finalmente fue ejecutado en Paterna,
el 24 de mayo de 1941.

24 DE MAYO DE 1941
Fusilamiento del doctor Peset en Paterna

La historia de Juan Peset Aleixandre representa
la represión sufrida por numerosos profesionales,
científicos e intelectuales vinculados a la
Segunda República.

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