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¡El burro y el caballo, fuera de la plaza! Las once horas de tensión que acabaron con la estatua de Franco en Valencia
El 9 de septiembre de 1983, Valencia retiró la estatua ecuestre de Franco de la entonces plaza del País Valenciano. La operación, iniciada de madrugada, terminó entre agresiones ultraderechistas, trabajadores encapuchados, cargas policiales y aplausos de miles de ciudadanos.
La imagen de Francisco Franco a caballo había presidido durante casi dos décadas una de las plazas más importantes de Valencia. Instalado en 1964, el monumento sobrevivió a la muerte del dictador, a las primeras elecciones democráticas y a sucesivos intentos de retirada.
Hasta que llegó el viernes 9 de septiembre de 1983.
Aquel día, la ciudad vivió una de las jornadas más tensas y simbólicas de su Transición democrática. Lo que debía ser una operación municipal de desmontaje terminó convirtiéndose en un enfrentamiento entre quienes defendían la permanencia del monumento franquista y quienes exigían su retirada.
Una jornada histórica en cifras
Fuente: crónica de Manuel Muñoz publicada en El País el 10 de septiembre de 1983.
La fotografía de un día histórico
La retirada de la estatua ecuestre de Franco
La Policía Local de Valencia conserva fotografías originales de la operación. En 2022 difundió imágenes y testimonios de agentes que participaron en el dispositivo.
Archivo de la Policía Local de Valencia. Consulta las condiciones de reproducción antes de publicar las imágenes.
Cuatro años esperando la retirada
El 27 de abril de 1979, el Ayuntamiento de Valencia aprobó por unanimidad retirar de la vía pública los símbolos y figuras de la etapa no democrática.
Sin embargo, la estatua ecuestre de Franco continuó presidiendo la plaza durante más de cuatro años.
La retirada provocaba resistencias políticas y amenazas. El monumento se había convertido en un punto de referencia para sectores nostálgicos de la dictadura y grupos ultraderechistas.
El alcalde socialista Ricard Pérez Casado impulsó finalmente la operación que acabaría con la presencia de la estatua en la plaza.
La cronología: once horas para retirar una estatua
04:15 horas — Comienza la operación
Una grúa de la Diputación Provincial llega a la plaza con las matrículas y distintivos ocultos. Los operarios intentan separar las patas del caballo del pedestal mediante sopletes y sierras.
Durante la mañana — Llegan los grupos ultraderechistas
Los trabajadores reciben insultos y agresiones. Los intentos de retirar el monumento fracasan y los operarios abandonan temporalmente los trabajos.
La escalada de tensión
Un joven ultraderechista sube a la estatua, ayudado por agentes de la Policía Nacional, suelta las ligaduras que la sujetaban a la grúa y canta el Cara al sol con el brazo levantado.
14:10 horas — Aparecen los voluntarios
Un grupo de trabajadores vestidos con monos azules y con el rostro cubierto reanuda el desmontaje con ayuda de una nueva grúa.
Agresiones contra los trabajadores
Los voluntarios reciben una lluvia de piedras y bolas de plomo. Dos resultan heridos. La Policía Nacional interviene para dispersar a los agresores.
14:50 horas — La estatua abandona la plaza
El monumento se parte durante la operación. La mitad superior de Franco queda separada del caballo. Finalmente, ambas piezas son retiradas entre los aplausos de miles de personas.
Una operación que duró casi once horas
Primera fase: 04:15 – 14:10
Fase final: 14:10 – 14:50
Las barras representan la duración de cada fase sobre una escala común de 10 horas y 35 minutos. No miden la intensidad de los enfrentamientos.
Los ultraderechistas y la actuación policial
La crónica publicada por El País al día siguiente describió una jornada de enfrentamientos y amenazas.
Algunos ultraderechistas exhibieron armas cortas, mientras otros agredían a ciudadanos partidarios de retirar el monumento.
La actuación de la Policía Nacional fue controvertida. La crónica documentó que agentes ayudaron a un joven a subir a la estatua, desde donde desenganchó las sujeciones de la grúa.
Posteriormente, cuando los trabajadores voluntarios fueron atacados con piedras y bolas de plomo, los agentes dispersaron a los agresores mediante pelotas de goma.
La retirada no fue un simple desmontaje. Se convirtió en una demostración de la tensión política que todavía existía en Valencia ocho años después de la muerte de Franco.
Los trabajadores que consiguieron retirar el monumento
Después de que los primeros operarios abandonaran los trabajos por las agresiones recibidas, un grupo de voluntarios decidió continuar.
Aparecieron vestidos con monos azules y con el rostro cubierto para evitar ser identificados.
Según la información publicada entonces, entre ellos había militantes de organizaciones políticas de izquierda. El PCE marxista-leninista identificó a dos de sus militantes como participantes.
Algunos testimonios posteriores también atribuyen la participación de trabajadores vinculados a la Unión Naval de Levante, aunque esta circunstancia requiere confirmación documental.
Su intervención permitió completar la retirada cuando la primera operación había quedado paralizada.
La estatua se partió durante el desmontaje
El momento definitivo llegó a las 14:50 horas.
Cuando la grúa consiguió levantar el monumento, la escultura se rompió en dos. La parte superior de Franco quedó colgando de una cadena, separada del caballo.
Ambos fragmentos fueron finalmente retirados de la plaza.
Los aplausos de los ciudadanos partidarios del desmontaje contrastaron con las protestas de los grupos franquistas.
Los incidentes continuaron frente al Ayuntamiento
La retirada del monumento no puso fin inmediatamente a los disturbios.
Grupos ultraderechistas se concentraron frente al edificio consistorial, insultaron al alcalde, derribaron contenedores y volcaron un vehículo municipal.
También se produjeron ataques con piedras contra las instalaciones municipales.
La Policía Nacional realizó nuevas intervenciones y la prensa informó de varias detenciones durante la jornada.
El vídeo histórico de la retirada
Imágenes históricas difundidas por CGT Valencia en 2014, acompañadas de una entrevista al exalcalde Ricard Pérez Casado.
¿Qué ocurrió después con la estatua?
La retirada de la plaza no significó la desaparición definitiva del monumento.
La escultura fue trasladada a dependencias militares de Capitanía General, en el antiguo convento de Santo Domingo de Valencia.
Allí permaneció durante décadas, hasta que el Ministerio de Defensa ordenó su retirada el 6 de abril de 2010 en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.
El monumento fue trasladado entonces a un almacén militar, fuera de la exposición pública.
La plaza donde ocurrió todo
Los acontecimientos tuvieron lugar en la entonces plaza del País Valenciano, actualmente plaza del Ayuntamiento de Valencia.
Una jornada que simbolizó el final de una etapa
La retirada de la estatua de Franco representó mucho más que la desaparición de una escultura de bronce.
La violencia de aquella jornada puso de manifiesto que la Transición democrática no había eliminado las tensiones políticas heredadas de la dictadura.
El monumento había permanecido en la plaza durante ocho años después de la muerte del dictador y cuatro años después de que el Ayuntamiento acordara retirar los símbolos franquistas.
Su desaparición del espacio público fue celebrada por numerosos valencianos como un paso hacia la normalización democrática.
¡El burro y el caballo, fuera de la plaza!
Aquel 9 de septiembre de 1983, Valencia vivió una jornada de amenazas, enfrentamientos y tensión. Casi once horas después de que comenzaran los trabajos, la estatua ecuestre de Franco abandonó definitivamente la plaza. La ciudad cerraba así uno de los capítulos más visibles de la presencia simbólica de la dictadura en su espacio público.
Fuentes y documentos históricos
El País, 10 de septiembre de 1983: crónica original de la retirada







