En plena sierra alicantina, a unos 965 metros de altitud, se encuentran las ruinas de un antiguo sanatorio que desde hace años atrae a curiosos, aficionados al urbex y amantes de las historias paranormales.
El edificio está situado en el entorno de El Rentonar, en Torremanzanas, y su aspecto actual, con habitaciones vacías, pasillos deteriorados, paredes cubiertas de grafitis y restos de instalaciones, ha contribuido a rodearlo de todo tipo de relatos.

Pero detrás de las leyendas existe una historia perfectamente documentada.
Índice de contenidos
Un edificio de 1926
El antiguo sanatorio fue construido en 1926.
La Diputación de Alicante confirma que el edificio se encuentra integrado en el espacio natural de El Rentonar y que tuvo varios usos a lo largo de su historia.
Antes de convertirse en sanatorio antituberculoso, fue utilizado como casa de reposo y colonia infantil de vacaciones.
Durante la Guerra Civil también funcionó como hospital militar.
Después pasó a destinarse al tratamiento de enfermos de tuberculosis.
De sanatorio antituberculoso a institución psiquiátrica
Hay además un dato poco conocido.
En 1966, el Boletín Oficial del Estado publicó un decreto por el que el Sanatorio de Torremanzanas quedaba adscrito al Patronato Nacional de Asistencia Psiquiátrica.
Esto demuestra que el centro tuvo también vinculación oficial con la asistencia psiquiátrica, algo que explica que actualmente muchas publicaciones lo describan simplemente como un antiguo «hospital psiquiátrico».
Por tanto, la referencia del vídeo a un centro relacionado con salud mental no es completamente inventada.
Décadas de abandono
El edificio acabó quedando fuera de uso y durante los años ochenta ya existía preocupación institucional por su deterioro.
En 1984, varios senadores preguntaron al Gobierno qué destino pensaba dar al antiguo sanatorio y denunciaron que se encontraba en «total abandono» y estaba siendo desmantelado en su interior.
Años después incluso se planteó destinarlo a granja escuela y albergue juvenil de montaña, según documentación parlamentaria de 1989.
Nada de aquello terminó recuperando el inmueble.
Actualmente la propia Diputación de Alicante lo describe como un antiguo sanatorio «totalmente abandonado y en estado de ruina».
¿Atendió realmente a niños?
Sí, aunque aquí conviene matizar lo que aparece en algunos vídeos.
Las fuentes oficiales confirman que el edificio funcionó en una etapa como colonia infantil de vacaciones, pero eso no significa necesariamente que durante toda su existencia médica fuese un hospital destinado principalmente a niños.
Posteriormente funcionó como sanatorio antituberculoso y, desde mediados de los años sesenta, quedó vinculado a la asistencia psiquiátrica.
La balsa que aparece en las leyendas
En el entorno del Rentonar sí existe documentalmente una balsa y un manantial permanente.
La Diputación menciona expresamente estas instalaciones dentro de la finca.
Eso podría haber servido como base física para algunas de las historias que actualmente circulan sobre el lugar.
Pero no he encontrado documentación histórica fiable que demuestre que pacientes fueran encerrados, retenidos o castigados dentro de esa balsa.
Ese punto debe considerarse, de momento, una leyenda.
La mujer que supuestamente escapó desnuda
Otra de las historias que circula asegura que una paciente consiguió escapar del sanatorio y apareció posteriormente en las afueras del pueblo sin ropa.
La versión añade que su figura todavía sería vista algunas noches en las ventanas del edificio.
No he encontrado ninguna noticia de época, archivo institucional o fuente histórica solvente que confirme ese episodio.
Por tanto, no debería presentarse como un acontecimiento real.
Es una leyenda asociada al edificio, probablemente amplificada con el paso de los años por visitantes, exploradores urbanos y relatos paranormales.
¿Hay pruebas de fenómenos paranormales?
No.
Vídeos realizados en edificios abandonados pueden registrar ruidos, corrientes de aire, movimientos, sombras o sonidos difíciles de identificar, pero nada de eso demuestra por sí mismo la existencia de fenómenos paranormales.
El deterioro estructural, los animales, el viento, las tuberías, los materiales desprendidos y la presencia ocasional de otras personas pueden provocar multitud de sonidos inesperados.
Eso no resta interés a las leyendas, pero sí obliga a separar claramente historia documentada y relato paranormal.
Lo realmente inquietante no necesita fantasmas
La verdadera historia del sanatorio ya resulta suficientemente singular.
Un edificio levantado en 1926 que fue sucesivamente casa de reposo, colonia infantil, hospital militar, sanatorio antituberculoso y centro vinculado a la asistencia psiquiátrica, para terminar convertido en una enorme estructura abandonada en mitad de la montaña.
Casi un siglo después, sus habitaciones vacías y pasillos destruidos continúan alimentando historias.
Algunas son reales.
Otras probablemente nacieron alrededor de una hoguera, un vídeo de exploración urbana o la imaginación de quienes recorrieron de noche el edificio.
Y quizá precisamente esa mezcla entre historia y leyenda sea lo que ha convertido al antiguo sanatorio de Torremanzanas en uno de los lugares abandonados más inquietantes de la provincia de Alicante.






