Los puestos históricos de la plaza del Ayuntamiento aseguran que deben despejar cada mañana los espacios por los que pagan tasas municipales. Los comerciantes denuncian dificultades para atender a sus clientes, conflictos cotidianos y una caída de ventas mientras la acampada por la vivienda continúa ocupando parte de la plaza.
La campaña de Todos los Santos se acerca y las floristerías históricas de la plaza del Ayuntamiento de Valencia temen que la acampada por la vivienda termine perjudicando uno de sus periodos de mayor actividad comercial.
Los comerciantes denuncian una situación que consideran cada vez más difícil de mantener.
Tiendas de campaña, palés de madera, objetos acumulados y personas instaladas junto a los establecimientos forman parte del escenario que describen los responsables de los puestos.
Según los testimonios recogidos por Noticias Ciudadanas, algunos negocios calculan pérdidas de hasta el 25% de su facturación habitual.
El problema adquiere especial importancia porque el próximo 1 de noviembre se celebra Todos los Santos, una de las fechas más importantes para la venta de flores.
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Pagan por ocupar la vía pública, pero denuncian que no pueden utilizarla con normalidad
Las floristerías cuentan con concesiones municipales y abonan las tasas correspondientes para disponer de espacio exterior donde exponer sus productos.


Según las comerciantes, cada puesto tiene autorizados aproximadamente 15 metros cuadrados.
Sin embargo, aseguran que algunas mañanas encuentran estos espacios ocupados por personas, pertenencias y diferentes objetos relacionados con la acampada.
Esta situación les obliga a pedir que se despejen las zonas antes de comenzar a trabajar.
Los comerciantes consideran contradictorio tener que pagar por un espacio cuya utilización, según denuncian, no siempre pueden garantizar.
Una caída de ventas que preocupa especialmente en octubre
La proximidad de Todos los Santos aumenta la inquietud.
Durante estas semanas, las floristerías reciben encargos de ramos, centros florales y otros productos destinados principalmente a los cementerios.
La campaña representa uno de los periodos más importantes del año para el sector.
Por eso, una caída de ingresos del 25%, como la que denuncian los afectados, supone un motivo de especial preocupación.
Los comerciantes temen que las dificultades de acceso a los puestos desanimen a parte de la clientela.
Quejas por tiendas de campaña que permanecen vacías
Los responsables de las floristerías también cuestionan la presencia de tiendas de campaña que, según afirman, permanecen cerradas y aparentemente desocupadas.
Algunos comerciantes sostienen que estas estructuras se mantienen instaladas durante largos periodos.
También denuncian la acumulación de palés de madera y otros materiales en diferentes puntos de la plaza.
Los testimonios hablan de más de un millar de palés, aunque no existe un recuento independiente que confirme esa cantidad.
La presencia de tiendas aparentemente vacías tampoco permite determinar por sí sola cuántas personas participan realmente en la protesta.
Problemas de convivencia junto a los puestos
Los comerciantes denuncian episodios de tensión relacionados con la utilización de los espacios situados junto a sus establecimientos.
Entre las situaciones descritas figuran la ocupación de zonas de exposición, el uso de recipientes de basura de los negocios y las dificultades para acceder a los puestos.
También aseguran que la presencia de personas durmiendo junto a las persianas complica la apertura de algunos establecimientos.
Los afectados reconocen que la Policía Local y otros cuerpos de seguridad intervienen cuando se producen incidentes.
Sin embargo, consideran que las actuaciones puntuales no solucionan las dificultades que, según explican, se repiten diariamente.
De una protesta por la vivienda a un conflicto con el comercio
La acampada comenzó como una movilización para reclamar soluciones a la crisis de acceso a la vivienda.
Durante las últimas semanas ha ocupado parte de la plaza del Ayuntamiento y ha coincidido con diferentes acontecimientos públicos.
Ahora, las quejas de las floristerías incorporan una nueva dimensión al debate: las consecuencias de la ocupación prolongada del espacio público sobre los negocios que desarrollan allí su actividad.
Los comerciantes no cuestionan necesariamente la existencia del problema de la vivienda, pero reclaman que las reivindicaciones puedan desarrollarse sin impedir el funcionamiento de los establecimientos.
¿Qué solución habrá antes de Todos los Santos?
Esta es la principal incógnita para los afectados.
A medida que se aproxima el 1 de noviembre, los floristas necesitan preparar sus pedidos, exponer sus productos y atender a una mayor afluencia de compradores.
La información disponible no recoge un acuerdo específico para despejar los accesos a los puestos durante la campaña.
Tampoco consta una fecha de finalización de la acampada.
Mientras tanto, los comerciantes continúan reclamando condiciones que les permitan desarrollar su actividad con normalidad.
Las floristerías piden poder trabajar
La situación afecta a establecimientos tradicionales que forman parte de la actividad comercial de la plaza del Ayuntamiento.
Sus responsables consideran que el problema no se limita a las molestias de una protesta, sino que está teniendo consecuencias económicas directas.
Los puestos pagan tasas por la ocupación autorizada de la vía pública y reclaman poder utilizar esos espacios sin obstáculos.
Con Todos los Santos a la vuelta de la esquina, las floristerías denuncian que la acampada está perjudicando sus ventas y dificultando su actividad diaria. Su principal petición es poder trabajar con normalidad durante una campaña decisiva para sus negocios.






