Los residentes responden a un mensaje institucional de Miguel Chavarría con una larga relación de quejas: jardines con césped de hasta medio metro, grafitis, falta de autobús todos los días, presuntos vertidos contaminantes al mar y un IBI que consideran excesivo. También cuestionan el trato recibido en los plenos municipales.
«Señor alcalde, las buenas palabras no son suficientes. Port Saplaya necesita hechos».

Con este mensaje, difundido en redes sociales junto a una imagen de una publicación institucional del alcalde de Alboraia, Miguel Chavarría, residentes de Port Saplaya han vuelto a denunciar lo que consideran una falta de atención municipal a los problemas de la urbanización.
La publicación cuestiona las declaraciones del alcalde sobre la cercanía con los ciudadanos, la mejora de la calidad de vida y la voluntad de escuchar las necesidades del municipio.
Los autores consideran que ese discurso contrasta con las deficiencias que aseguran sufrir desde hace años.
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«Llevamos años denunciando estas deficiencias»
Los residentes sostienen que sus reclamaciones no son nuevas.
Según explican, han trasladado los problemas mediante manifestaciones, intervenciones en los plenos municipales, comunicaciones a través de Línea Verde y publicaciones en redes sociales.
Sin embargo, consideran que las soluciones siguen sin llegar o resultan insuficientes.
La crítica se centra en servicios que entienden esenciales para cualquier zona residencial.
Césped de hasta 50 centímetros y jardines descuidados
Una de las principales denuncias afecta al mantenimiento de las zonas verdes.
Los vecinos aseguran que existen jardines donde el césped alcanza entre 40 y 50 centímetros de altura.
También cuestionan la limpieza de los espacios públicos y la atención que reciben parques y jardines.
Para los autores de la publicación, estas situaciones reflejan una falta de mantenimiento que perjudica la imagen y la calidad de vida de Port Saplaya.
Grafitis y deterioro del entorno
La presencia de pintadas constituye otro de los motivos de queja.
Los residentes denuncian que los grafitis aumentan año tras año y consideran que las actuaciones municipales no están siendo suficientemente eficaces para eliminarlos.
Reclaman una intervención continuada que evite la acumulación de pintadas y mejore el estado de los espacios comunes.
Un autobús que funcione los siete días
El transporte público también aparece entre las reivindicaciones.
Los vecinos reclaman un servicio municipal de autobús disponible todos los días de la semana.
Consideran que la conexión con el resto del municipio debe estar garantizada durante todo el año, no únicamente en determinadas jornadas.
La demanda afecta especialmente a quienes necesitan utilizar el transporte público para trabajar, estudiar o acceder a servicios.
Denuncian que una acequia sigue vertiendo agua contaminada al mar
Una de las acusaciones más preocupantes de la publicación se refiere a una acequia que desemboca en el mar.
Los vecinos aseguran que continúa vertiendo aguas contaminadas y reclaman medidas para solucionar la situación.
Sin embargo, no se han aportado análisis que permitan confirmar la contaminación denunciada.
La comprobación de este extremo requeriría informes técnicos sobre la calidad del agua y el origen de los vertidos.
Un IBI que consideran demasiado elevado
La publicación también cuestiona el Impuesto sobre Bienes Inmuebles.
Los residentes consideran que pagan una cantidad elevada para los servicios y el mantenimiento que reciben.
Su reclamación parte de una idea: los ciudadanos no deberían tener que insistir constantemente para conseguir actuaciones que consideran obligaciones básicas del Ayuntamiento.
La queja no incluye cifras concretas de recibos ni comparativas con otros municipios.
Críticas al trato del alcalde durante los plenos
La publicación va más allá de las cuestiones de limpieza y mantenimiento.
Los autores denuncian que algunas respuestas del alcalde a sus intervenciones públicas han sido poco respetuosas.
Aseguran que se han producido comentarios y reacciones que consideran impropios de un representante municipal.
Entre sus acusaciones mencionan supuestas burlas durante los plenos y expresiones relacionadas con las reclamaciones sobre jardines, la acequia y los servicios de Port Saplaya.
No se han facilitado grabaciones completas de esos episodios que permitan verificar las palabras exactas y su contexto.
Las palabras del alcalde que han provocado la respuesta
La crítica vecinal se produce después de la difusión de un mensaje de Miguel Chavarría en una revista institucional.
En él, el alcalde defiende que la gestión municipal debe basarse en escuchar a las personas, trabajar por el bien común y mantener una administración abierta a las sugerencias y necesidades ciudadanas.
Los vecinos consideran que estas declaraciones deben traducirse en actuaciones concretas.
Para ellos, no basta con manifestar públicamente la voluntad de escuchar si los problemas que denuncian continúan sin resolverse.
«Port Saplaya no pide favores»
El comunicado termina con una reivindicación dirigida al Ayuntamiento y a sus concejales.
Los residentes reclaman que se garanticen la limpieza, el mantenimiento de los espacios públicos, los servicios municipales y un trato respetuoso.
Insisten en que sus demandas no constituyen privilegios, sino necesidades que consideran básicas para cualquier núcleo residencial.
«Port Saplaya no pide favores. Exige los servicios, el mantenimiento y el respeto que sus vecinos merecen», concluye la publicación.
El mensaje refleja el malestar de los autores de la protesta y abre un nuevo episodio de controversia sobre la atención municipal a Port Saplaya.
Queda pendiente conocer la respuesta del Ayuntamiento de Alboraia a las denuncias formuladas y las actuaciones previstas para atender las reclamaciones vecinales.






